Puntos importantes
Los NFT, las fiestas con DJ, los eventos de lujo y el derroche de dinero que caracterizó al boom cripto ya son parte del pasado. La industria está atravesando, otra vez, su propio invierno: las valuaciones se desploman y hasta los símbolos más visibles del boom post-pandemia empiezan a desaparecer.
En ese contexto, los jugadores que saben leer el momento ya no hablan de revolucionar el sistema financiero: hablan de integrarse a él, sentarse a la mesa con bancos centrales y reguladores, y construir las reglas que les permitan operar dentro del sistema en lugar de por fuera de él.
Recortes, capitalización en baja y el ocaso de los NFT
La crisis ya no es solo de precios: también golpea el empleo. Mike Belshe, CEO y cofundador de BitGo, empresa de infraestructura y custodia de activos digitales que cotiza en la Bolsa de Nueva York, anunció la semana pasada una reducción de su fuerza laboral en casi 15%, una medida que se suma a una tendencia más amplia de reestructuración en el sector.
En mayo, Coinbase, una de las principales compañías de intercambio, despidió a unos 700 empleados, 14% de su personal, en una reorganización destinada a optimizar operaciones para la era de la inteligencia artificial, según un documento presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores.
El humor del mercado acompaña esa tendencia. Bitcoin cotiza hoy en torno a los u$s60.000, más de 52% por debajo de su máximo histórico de u$s126.000, alcanzado en octubre. Su capitalización de mercado ronda los u$s1,2 billones, muy lejos de los casi u$s2,5 billones que llegó a valer en su pico. El mercado global de criptomonedas, por su parte, mantiene una valuación cercana a los u$s2,13 billones.
El golpe más duro, sin embargo, se lo llevó el segmento que mejor representó la euforia de la era postpandemia: los NFT. Esos coleccionables digitales que llegaron a mover miles de millones de dólares y a protagonizar fiestas exclusivas, lanzamientos multitudinarios y eventos internacionales hoy quedaron relegados a un mercado de nicho.
La capitalización del sector se desplomó desde alrededor de u$s9.000 millones a comienzos de 2025 hasta cerca de u$s2.500 millones en la actualidad, una caída superior al 70%. Plataformas emblemáticas como Nifty Gateway, propiedad de Gemini, directamente cerraron sus operaciones en 2026, reflejando el abrupto final del boom especulativo que definió a los NFT.
Pero ahí donde una parte de la industria se derrumba, otra busca reconvertirse. Y la apuesta de los jugadores que saben leer el momento es clara: convertirse en infraestructura útil para bancos, empresas y gobiernos. De eso hablaron, justamente, los principales referentes del sector la semana pasada, por los pasillos de Zúrich.
El cónclave que reunió a la élite financiera y tecnológica
Entre el 23 y el 25 de junio se realizó en el Kongresshaus de Zúrich el Point Zero Forum 2026, el evento que en su quinta edición convocó a más de 1.500 representantes de bancos centrales, reguladores financieros, ministerios de Economía, instituciones financieras globales, fintechs y empresas tecnológicas de todo el mundo.
El lema oficial de esta edición fue "Where Finance Gets Rewired: Trust, Technology and the New Rules of Money", y resume el clima de la época. El concepto central, "Rewiring Trust" (reconfigurando la confianza), parte de la premisa de que la confianza ya no puede heredarse de los sistemas antiguos, sino que debe programarse e integrarse en la nueva arquitectura financiera digital, una referencia directa a cómo se está reconstruyendo en tiempo real el sistema financiero global.
El Forum, organizado por la Secretaría de Estado para Cuestiones Financieras Internacionales de Suiza (SIF) y la Global Finance & Technology Network (GFTN), en alianza con el Innovation Hub del Banco de Pagos Internacionales (BIS), la Autoridad Monetaria de Singapur y el regulador suizo FINMA, abrió con la presencia de la consejera federal suiza Karin Keller-Sutter y de la comisaria europea de Servicios Financieros, Maria Luís Albuquerque. También participaron Piero Cipollone (Banco Central Europeo), Sarah Breeden (Banco de Inglaterra), Andrea Maechler (BIS), Sergio Ermotti (UBS), Paolo Ardoino (Tether), Dante Disparte (Circle), Ben Zhou (Bybit) y ejecutivos de Mastercard, PayPal, Euroclear, Binance, NVIDIA, Amazon Web Services y HSBC, entre otros.
La sola lista de presentes ya es un mensaje: la conversación cripto dejó de darse puertas adentro del sector y pasó a compartir agenda con quienes, hasta hace poco, miraban al ecosistema con desconfianza. Esa mesa común, bancos centrales, reguladores y exchanges discutiendo las mismas reglas, es, en sí misma, la noticia central del Forum.
La agenda giró en torno a tres ejes que ya no son una promesa a futuro, sino una discusión sobre reglas concretas: las stablecoins como nuevos rieles de liquidación de pagos, la tokenización de activos del mundo real sobre infraestructura programable, y la inteligencia artificial ejecutando transacciones de forma autónoma.
El diálogo con la banca y los gobiernos, el verdadero termómetro del sector
Si hay un dato que resume el espíritu de esta edición del Point Zero Forum es que la pregunta dejó de ser si la industria cripto y el sistema financiero tradicional iban a convivir, y pasó a ser en qué términos. La presencia simultánea de banqueros centrales junto a referentes cripto no fue casual: es la prueba de que el diálogo entre ambos mundos ya no es una excepción, sino la norma de esta nueva etapa.
Para la industria cripto, ese diálogo es hoy una cuestión de supervivencia. Sin el aval regulatorio de los bancos centrales y sin acuerdos de interoperabilidad con la banca tradicional, las stablecoins, la tokenización de activos y los pagos cripto no pueden escalar más allá de un nicho.
Para los gobiernos y reguladores, en tanto, sentarse a definir las reglas con la industria es la forma de evitar quedar corridos por una tecnología que, de todos modos, ya está moviendo billones de dólares por fuera del radar tradicional. Esa convergencia de intereses, legitimidad para unos, control para otros, es lo que explica por qué el Forum toma tanta relevancia para estos actores y se convierte en una cita que nadie se quiere perder.
"La tokenización resuelve el acceso, no la liquidez"
Uno de los que marcó el tono institucional del debate fue Ben Zhou, cofundador y CEO de Bybit, el segundo exchange de criptomonedas más grande del mundo por volumen. En una charla sobre el rol del exchange como capa de liquidación, Zhou planteó que la función de estas plataformas está cambiando "de forma fundamental": de competir por velocidad de ejecución en el trading a convertirse en "puertas de entrada a pagos, activos tokenizados, activos del mundo real y acceso financiero global".
El CEO de Bybit fue tajante sobre uno de los mitos del momento: que poner activos on-chain alcanza para generar valor. "La tokenización resuelve el acceso, no la liquidez", advirtió. "Hacer que un activo esté disponible globalmente no crea automáticamente demanda para él".
Para ilustrar el nuevo rol de los exchanges, los comparó con los grandes aeropuertos internacionales: lo que importa no es solo que los aviones aterricen, sino que se conviertan en centros de conectividad y servicios. Zhou también adelantó que la inteligencia artificial pasará a ser la "interfaz" de unas finanzas demasiado complejas para que el usuario las navegue manualmente.
Regulación: la pieza que falta para institucionalizar el negocio
El otro tema que dominó los pasillos de Zúrich fue la regulación de stablecoins en Estados Unidos, eje central para que la industria termine de ganarse un lugar en el sistema financiero tradicional.
Dante Disparte, Chief Strategy Officer de Circle (emisor de la stablecoin USDC), sumó una keynote especial para explicar el estado de la Ley CLARITY, la norma que busca complementar a la ya aprobada Ley GENIUS y terminar de definir qué regulador, la SEC o la CFTC, tiene jurisdicción sobre cada tipo de criptoactivo.
Disparte sostuvo que el verdadero riesgo no es la innovación sino el statu quo, en referencia a un sistema de pagos que ha calificado como lento, costoso y excluyente. En ese contexto, defendió que los emisores de stablecoins operen bajo marcos regulatorios equivalentes a los del sistema financiero tradicional y resumió la paradoja que atraviesa hoy a la industria: "¿No es irónico que, en el futuro del dinero, la banca y los pagos, la actividad bancaria termine siendo el camino a seguir?", en alusión a la creciente búsqueda de licencias bancarias por parte de los emisores para operar con reservas, custodia y liquidación bajo supervisión regulatoria.
También remarcó que la regulación debe construirse con una mirada internacional: "La Ley GENIUS está pensada para ser global. Está pensada para ser recíproca", al destacar que la interoperabilidad entre jurisdicciones será clave para evitar una nueva fragmentación del dinero digital.
MiCA entra en vigencia plena
La regulación europea que dejó afuera a varios players, entre ellos Binance, comienza a regir el 1 de julio en toda la Unión Europea. Y mientras Europa define su marco regulatorio integral y Estados Unidos avanza con las leyes GENIUS y CLARITY, la pregunta para América Latina es ineludible: ¿qué postura va a tomar la región frente a una industria que ya dejó de ser una promesa y se convirtió en infraestructura financiera de facto?
La presencia latinoamericana en el Point Zero Forum 2026 fue, en ese sentido, reveladora. Chile fue el único país de la región con representación confirmada, a través de un delegado del Banco Central, presente en las discusiones sobre el nuevo orden financiero global.
Argentina, en cambio, no contó con ningún representante en el evento, o al menos no se tuvo conocimiento de su presencia, una ausencia llamativa para un país que en los últimos años se posicionó como uno de los mercados con mayor adopción cripto per cápita de la región, pero que todavía no logró traducir ese protagonismo de mercado en un asiento en la mesa donde se discuten las reglas globales del juego.
La nueva apuesta: ser parte del sistema, no su alternativa
El contraste es elocuente: mientras los valores de mercado siguen en rojo, las empresas del sector recortan personal y el folclore del boom cripto quedó relegado a una postal de otra época, los líderes que hoy marcan la agenda del sector ya no hablan de "destronar" a la banca tradicional. Hablan de convertirse en su infraestructura: rieles de pago, activos tokenizados, liquidación instantánea y marcos regulatorios compatibles con el sistema financiero existente.
Es, en definitiva, el signo de una industria que dejó de venderse como una revolución contra el sistema para ofrecerse como una pieza más, y cada vez más indispensable, dentro de él. Y es, también, una advertencia para América Latina: el tren regulatorio ya salió de Europa y avanza en Estados Unidos.
La región todavía está a tiempo de subirse, pero la ausencia de voces como la de Argentina en foros como el de Zúrich sugiere que, por ahora, observa desde afuera una conversación que la incluye de lleno.