El tablero político nacional sufrió un fuerte sacudimiento que recalibra de inmediato las expectativas de los operadores financieros. La renuncia de Manuel Adorni a la Jefatura de Gabinete de Ministros y la designación de Diego Santilli en su reemplazo abren una nueva etapa de ordenamiento institucional dentro del Gobierno.

En las mesas de dinero de la City analizan con atención si este movimiento de piezas servirá como un catalizador para mitigar los ruidos de la política doméstica, en un contexto donde el mercado bursátil y los dólares financieros venían condicionados por la tensión política interna y un panorama macroeconómico global cada vez más desafiante.

De acuerdo con un relevamiento publicado por iProfesional, la salida de Adorni generó un marcado alivio en sectores del Palacio de Hacienda. Trascendidos del sector financiero indican que en el Ministerio de Economía existía malestar debido a que las controversias mediáticas en torno al exjefe de Gabinete terminaban opacando logros macroeconómicos de peso, tales como la desaceleración inflacionaria, el repunte operativo de las acciones de firmas locales, la mejora en las calificaciones de deuda soberana y la caída del riesgo país, el cual se posicionó en la zona de los 430 puntos básicos, registrando su nivel más bajo desde 2018.

Al evaluar alternativas dentro de este nuevo panorama de renta fija y variable, recordar las advertencias tradicionales sobre las fluctuaciones cambiarias y la volatilidad inherente al mercado de capitales es indispensable, debiendo los operadores analizar críticamente si estos activos financieros se adecuan a su perfil de riesgo del inversor antes de movilizar posiciones.

La mirada de los analistas sobre las encuestas y el frente externo

El consenso entre los especialistas de la City sugiere que la llegada de Santilli es interpretada inicialmente como un hecho positivo para los activos locales, en la medida en que reduzca las fricciones de gestión y fortalezca el peso político del oficialismo en el Congreso nacional.

Los inversores institucionales observarán de cerca las próximas encuestas de opinión pública para verificar si el recambio de autoridades consolida la estabilidad de la imagen presidencial.

En el mediano plazo, los analistas técnicos estiman que todo evento que eleve la gobernabilidad formal o clarifique el panorama con vistas a los próximos procesos electorales será bien recibido por los mercados.

Sin embargo, el frente externo continuará ejerciendo una fuerte presión sobre las pizarras locales.

El rendimiento de las acciones y la cotización de los dólares financieros seguirán influenciados por la firmeza global de la divisa estadounidense, el retroceso en los precios internacionales de las materias primas y las elevadas tasas de interés del Tesoro de los Estados Unidos.

Las proyecciones bursátiles locales continuarán atadas a la capacidad del Gobierno para mantener los equilibrios fiscales y avanzar en reformas de desregulación económica que incentiven el ingreso genuino de capitales a través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

Te puede interesar