El mercado global de stablecoins ya supera los u$s315 mil millones en capitalización y mueve más de u$s28 billones por trimestre. Frente a ese crecimiento explosivo, China decidió poner la lupa sobre estos activos digitales y su impacto en los pagos internacionales.

Wang Xin, director general de la Oficina de Investigación del Banco Popular de China (PBOC), pidió a los reguladores monitorear con mayor atención el rol creciente que las stablecoins están adquiriendo en las transacciones transfronterizas.

Según el medio chino The Paper, el funcionario también reclamó avanzar en regulación más sólida, coordinación internacional y cooperación entre autoridades monetarias.

El llamado de Wang no implica un cambio de política ni un respaldo oficial a las stablecoins. Sin embargo, refleja la preocupación de Beijing ante un fenómeno que considera "demasiado grande para ignorar", sobre todo cuando estos activos (en su mayoría denominados en dólares) pueden competir con monedas soberanas y con los sistemas de pago tradicionales.

El funcionario también advirtió que la creciente incertidumbre geopolítica y una posible "armamentización" de los sistemas de pago podrían alterar el funcionamiento normal de las transferencias internacionales.

Para China, que busca desde hace años reducir su dependencia de infraestructuras financieras dominadas por Occidente, el avance de las stablecoins en dólares representa un desafío estratégico.

Qué prohibió China sobre las stablecoins vinculadas al yuan

La advertencia llega meses después de que el PBOC, junto con otras siete agencias, prohibiera en febrero la emisión no autorizada de stablecoins vinculadas al yuan y de activos tokenizados del mundo real. La normativa alcanza tanto a entidades nacionales como extranjeras e incluye versiones onshore y offshore de la moneda china.

Cualquier emisor que quiera lanzar instrumentos digitales atados al renminbi necesita aprobación del gobierno.

Esa postura se enmarca en la estrategia más amplia de Beijing frente al mundo cripto: mientras mantiene restricciones severas al comercio y la minería de criptomonedas, impulsa alternativas soberanas como el yuan digital, uno de los proyectos de moneda digital de banco central (CBDC) más avanzados entre las grandes economías.

Los números del mercado explican la urgencia. Según datos de CEX.io, el suministro total de stablecoins creció cerca de u$s8.000 millones solo durante el primer trimestre de 2026, hasta alcanzar los u$s315 mil millones por primera vez. El volumen de transacciones superó los u$s28 billones en ese período y las stablecoins representaron el 75% del volumen total de comercio cripto.

No obstante, esos datos tienen matices: CEX.io calculó que aproximadamente el 76% del volumen transaccional fue generado por bots, lo que sugiere que una parte importante de la actividad responde a operaciones automatizadas y estrategias de arbitraje, más que a uso orgánico de usuarios minoristas o empresas.

La preocupación china también se enmarca en una competencia global por la infraestructura del dinero digital. Mientras Estados Unidos avanza en marcos legales para emisores de stablecoins y Europa ya cuenta con reglas bajo la normativa MiCA, China mantiene su posición restrictiva frente a emisiones privadas y apuesta por alternativas supervisadas por el Estado.

Por ahora, el mensaje del PBOC apunta más a vigilancia que a apertura. Wang no presentó una hoja de ruta para autorizar stablecoins privadas ni sugirió un giro regulatorio, pero dejó claro que Beijing sigue de cerca un mercado que ya mueve billones de dólares cada tres meses.

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