Junio trae uno de los momentos más esperados del año para trabajadores y jubilados: el cobro del aguinaldo.

Un ingreso extra que, así como llega, entre compras impulsivas, gastos postergados y decisiones tomadas sobre la marcha, no siempre termina donde más conviene.

La diferencia entre que el aguinaldo sea un alivio duradero o apenas un respiro de unos días suele estar en las decisiones que se toman con esa plata.

En ese sentido, Andrea Brizuela, asesora en Planificación Financiera Integral, explica a este medio que uno de los errores más comunes cuando llega el momento del aguinaldo es no tener definido un objetivo de antemano.

"El uso del aguinaldo tiene que ser totalmente estratégico. No puede ser un dinero más que entra a la casa como si no pasara nada. Es plata extra que viene y tiene que tratarse como tal".

En la misma línea, Giselle Baba, asesora financiera y directora de Cromabroker, identifica cinco errores recurrentes que las personas cometen cuando cobran el aguinaldo:

Qué hacer con el aguinaldo 

Para Baba, en Argentina tiene más sentido pensar el aguinaldo como parte de una estrategia financiera que como un evento aislado.

"Sí, es un ingreso extra, pero lo inteligente es integrarlo al sistema. El aguinaldo suele coincidir con momentos de mayor gasto, como vacaciones, fin de año o ajustes de precios. Si no se planifica, termina funcionando como un simple parche", explica a este medio.

Para decidir qué hacer con esa plata, recomienda hacerse tres preguntas:

Ahora bien, si el aguinaldo llega en medio de deudas acumuladas, para Brizuela la prioridad está clara.

"Si estoy pagando el mínimo de la tarjeta, si le debo dinero a alguien o tengo compromisos pendientes, no contar con el aguinaldo para saldar esas deudas es un error".

Y agrega: "Uno de los conceptos básicos de la educación financiera es sanear las finanzas para poder tener una mejor visión y un mejor norte con el dinero que se tiene. Entonces, el aguinaldo debería ir a ese saneamiento de deudas".

Más allá del destino que cada uno elija darle, Brizuela propone un ejercicio simple: "Recordar qué se había prometido hacer con esa plata cuando todavía faltaban meses para cobrarla y cumplir ese objetivo".

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