Un informe del Banco de Pagos Internacionales (BIS), el organismo que funciona como "banco central de los bancos centrales", confirmó que Argentina ya atraviesa un proceso de dolarización silenciosa a través de las stablecoins.

El documento, publicado bajo el nombre BIS Papers No. 170, ubica al país, junto a Venezuela, Líbano e Irán como casos donde el fenómeno dejó de ser teórico y ya se refleja en datos concretos.

Según el organismo, millones de ciudadanos en contextos de alta inflación y volatilidad cambiaria están migrando sus ahorros hacia monedas digitales atadas al dólar, como USDT y USDC, sin necesidad de una cuenta bancaria en moneda extranjera.

Las stablecoins operan las 24 horas y permiten que cada usuario custodie sus propios fondos, algo que ningún depósito bancario tradicional ofrece.

El informe revela que los aumentos en los flujos de stablecoins hacia estos países se asocian con caídas posteriores del valor de la moneda local, distorsiones en las tasas de interés y una brecha cada vez mayor entre el tipo de cambio implícito en las stablecoins y la cotización oficial.

Por qué esta dolarización es invisible para los bancos centrales

Lo que más alarma al BIS es que esta nueva forma de dolarización resulta mucho más difícil de detectar que la tradicional. La clásica dejaba rastros en depósitos bancarios y estadísticas de balanza de pagos. La que ocurre vía blockchain se mueve con transacciones seudónimas que escapan a las herramientas de monitoreo de los bancos centrales.

Para la Argentina, con su larga historia de cepo cambiario y mercados paralelos, el patrón resulta conocido en su forma pero inédito en su velocidad y escala.

El BIS evaluó tres escenarios posibles y señaló que el más probable a corto plazo para economías como la argentina o la venezolana es la "dolarización digital": un esquema donde las stablecoins en dólares se convierten en la infraestructura real para pagos y ahorro.

En ese contexto, los propios bancos locales terminan acelerando el proceso al ofrecer servicios de conversión hacia estas monedas digitales.

La trampa que ya no tiene salida según el BIS

La consecuencia es directa: la política monetaria pierde eficacia porque una porción creciente del ahorro queda fuera del alcance del banco central. Los emisores de stablecoins, en tanto, invierten sus reservas en letras del Tesoro de Estados Unidos en lugar de financiar el crédito local.

El informe cierra con una advertencia que describe como una "trampa de subordinación financiera digital".

Los países más expuestos a este fenómeno son justamente los que menos herramientas tienen para regularlo: la inflación y la inestabilidad que empujan a los ciudadanos hacia las stablecoins son las mismas condiciones que debilitan la capacidad institucional para controlarlas.

Para los argentinos de a pie, la lógica es simple: proteger su poder de compra hoy. Para los bancos centrales de la región, las consecuencias se acumulan sin hacer ruido.

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