América Latina ya dejó de ser una promesa para el mercado cripto. Entre 2022 y mediados de 2025, la región movió más de u$s1,5 billones en transacciones digitales y se convirtió en uno de los ecosistemas de mayor crecimiento del mundo.

Pero detrás de ese avance todavía persisten trabas típicas del sistema financiero tradicional: capital inmovilizado, pagos lentos y dificultades para acceder al crédito o a inversiones.

En ese escenario, un informe de Bitfinex plantea 5 propuestas de regulación "inteligente" para acelerar el crecimiento del ecosistema y transformar a Bitcoin y las criptomonedas en parte de la infraestructura financiera formal de la región.

Tokenización de activos: cómo destrabar capital inmovilizado

Uno de los principales focos del informe es la tokenización de activos: dividir proyectos o bienes en partes digitales negociables sobre blockchain para facilitar el acceso a financiamiento.

El estudio plantea que muchas pymes de la región enfrentan costos altos y largos tiempos de espera para llegar al mercado de capitales.

Con un esquema tokenizado, un proyecto de u$s10 millones podría fraccionarse en miles de tokens digitales y reducir significativamente los costos de emisión.

Según estimaciones del sector, los gastos podrían bajar de niveles superiores al 10% a rangos de entre 2% y 4%, mientras que los tiempos de aprobación también se acelerarían.

Brasil ya empezó a mover fichas en esa dirección. El banco central brasileño incluyó a los activos tokenizados dentro de sus áreas prioritarias de supervisión, una señal de que el tema dejó de ser marginal.

Stablecoins: de refugio inflacionario a infraestructura de pagos

Las stablecoins ya funcionan como refugio frente a la inflación en varios países de la región, especialmente en Argentina y Colombia.

Pero el fenómeno ya excede el ahorro: en Brasil, más del 80% de ciertos flujos vinculados a cripto pasan por stablecoins, principalmente para pagos y transferencias internacionales.

Para Bitfinex Securities, el próximo paso será integrarlas formalmente al sistema financiero y convivir con redes de pago locales como Pix o sistemas de transferencias inmediatas, permitiendo operaciones transfronterizas las 24 horas y con menores costos.

Controles más robustos para atraer dinero institucional

El crecimiento del ecosistema también está empujando cambios regulatorios en exchanges y plataformas de inversión.

Países como México, Argentina y Chile ya avanzaron con licencias y normas de prevención de lavado. Pero el sector pide ir un paso más allá: auditorías obligatorias y pruebas de reservas transparentes para generar confianza entre inversores institucionales.

El informe plantea que sin reglas claras, el mercado sigue asociado a especulación, mientras que con controles más robustos, puede captar capital de largo plazo.

Exchanges bajo supervisión: la puerta de entrada al ecosistema

Otro eje clave pasa por las exchanges, que siguen siendo la principal puerta de entrada al universo cripto.

En la región, plataformas como Bitso o Mercado Bitcoin concentran buena parte del flujo minorista. Por eso, varios gobiernos buscan endurecer requisitos de identificación de usuarios, monitoreo de operaciones y trazabilidad de fondos.

Brasil volvió a marcar tendencia con su Ley de Activos Virtuales, que otorga al banco central un rol central en la supervisión del sector.

El modelo El Salvador y los sandbox regulatorios que vienen

Aunque el volumen de operaciones todavía es reducido frente a otros mercados, El Salvador se convirtió en un laboratorio regional para la industria cripto.

Su Ley de Emisión de Activos Digitales abrió la puerta a proyectos tokenizados y nuevos modelos financieros bajo supervisión estatal. El país también empezó a atraer empresas del sector que buscan operar bajo marcos regulatorios específicos.

El informe plantea que otros gobiernos de América Latina deberían impulsar Sandboxes Regulatorios similares, entornos controlados donde las empresas puedan probar bonos tokenizados o proyectos de Activos del Mundo Real (RWA) bajo la supervisión del regulador.

Y agrega que esas iniciativas fomentan una cultura de innovación de "fallar rápido, aprender rápido", garantizando que la región no se limite solo a adoptar tecnología cripto, sino que también desarrolle la infraestructura necesaria para sostener ese crecimiento en el tiempo.

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