Wall Street ya no mira a los dólares cripto como una rareza, sino como lo que son: un negocio potencial de u$s1 billón, con capacidad de redefinir pagos, ahorro y liquidez global. Y decidió entrar a jugar en serio.
Durante más de una década, el dominio fue casi exclusivo de actores criptonativos como Tether y Circle, que construyeron desde cero un mercado hoy cercano a los u$s300.000 millones.
El escenario cambió de forma estructural en 2025: Estados Unidos pasó de la ambigüedad regulatoria a un marco claro y explícitamente proinstitucional. Como resultado, los grandes bancos dejaron de mirar desde la tribuna y empezaron a diseñar su ofensiva.
El disparador: reglas claras y negocio grande
La aprobación de la ley GENIUS marcó un antes y un después. Por primera vez, las stablecoins de pago quedaron bajo un régimen federal, con respaldo obligatorio 1:1 en dólares o Treasuries de corto plazo y supervisión bancaria directa. Traducido a lenguaje de mercado: menor riesgo legal, mayor escala.
Con reglas definidas, el negocio dejó de ser "zona gris" y pasó a ser una infraestructura financiera regulada, comparable –en volumen potencial– al mercado de money markets o ciertos segmentos del sistema de pagos.
Iñaki Apezteguia, cofundador de Crossing Capital, destaca a iProUP que, Wall Street parece haber esperado el momento estratégico para que la regulación actúe como su caballo de Troya. "Las leyes GENIUS y CLARITY no solo nivelan la cancha, sino que la rediseñan para que los grandes bancos jueguen con ventaja bajo el pretexto de la seguridad jurídica", refuerza.
Apezteguia plantea que al exigir reservas 1:1 en activos líquidos de alta calidad y cumplimiento estricto de la Bank Secrecy Act, estas normas asfixian a los protocolos nativos de cripto con costos operativos inalcanzables, "mientras que las instituciones tradicionales ya cuentan con la infraestructura y las licencias necesarias para dominar el tablero desde el primer día", sostiene.
Para el experto, "estamos ante una absorción sistemática, en el que la innovación financiera está siendo 'domada' e integrada a los rieles del sistema bancario tradicional".
"CLARITY, al segmentar activos entre la Securities and Exchange Commission (regulador bursátil) y la Commodity Futures Trading Commission (mercados de commodities y derivados), y restringir los rendimientos en stablecoins, limitan la capacidad de las DeFi para competir con el ahorro bancario", lamenta.
Según el experto, "un claro ejemplo es el lanzamiento de USA₮ por parte de Tether. Al ser regulada federalmente y emitida a través de Anchorage Digital, Tether deja de ser una entidad offshore para convertirse en un brazo institucional del dólar bajo vigilancia de la Fed".
Ramiro Rodríguez, CFO de fiwind, añade que los bancos llegaron a la escena "justo en un momento en el que las stablecoins están dejando de ser un nicho cripto para convertirse en infraestructura financiera real".
Para el ejecutivo, ahora hay reglas más claras que permiten a las instituciones usar, emitir y custodiar dólar cripto a escala. "Wall Street no fue pionero en crear el producto, pero sí está aprovechando su eficiencia y funcionalidad para escalarlo y capturarlo como infraestructura financiera, más que como un simple activo de riesgo", advierte.
JPMD y la jugada de los bancos
En ese contexto aparece JP Morgan Chase con JPMD, su esquema de depósitos tokenizados. No es una stablecoin clásica como USDT o USDC, sino un instrumento para clientes corporativos e institucionales, con liquidación 24/7 y respaldo directo en cuentas bancarias.
El mensaje que envía el gigante parece claro: Wall Street no quiere competir solo en el frente cripto, sino repatriar el negocio al corazón del sistema bancario. Pero no está solo: Citigroup, Bank of America y Wells Fargo exploran esquemas similares, incluyendo dólar digital conjunto para pagos interbancarios y corporativos.
El objetivo no es DeFi ni el usuario minorista cripto, sino otro: pagos mayoristas, cash management, liquidación internacional y eficiencia operativa. Un negocio enorme pero poco visible.
Jerónimo Ferrer, gerente de Desarrollo de Negocios para Argentina, Uruguay y Paraguay en Bitfinex, asegura a iProUP que los dólares cripto como USDT llegaron para quedarse. "Aunque hoy se ve un repunte del interés de inversores tradicionales y jugadores establecidos de Wall Street, la oferta no va a quedar restringida a ese perfil", señala.
"USDT es la stablecoin más usada a nivel global y, sin embargo, su principal mercado no es EE.UU. Eso marca un límite claro a la idea de que Wall Street pueda capturar por completo este negocio", dice.
Para el experto, sin duda, la competencia se va a intensificar. "Más que desplazar a los actores criptonativos, la irrupción de Wall Street parece destinada a acelerar la adopción de stablecoins, aportándoles mayor credibilidad y un respaldo financiero mucho más robusto. En criollo: más jugadores, más escala, y un mercado que se agranda, no que se cierra".
Las stablecoins nacieron como una alternativa al sistema financiero tradicional, pero ahora son absorbidas como riel invisible del sistema.
Si la tendencia se consolida, el usuario ni siquiera sabrá que las está usando: simplemente transferirá "dólares digitales" dentro de apps bancarias, redes de tarjetas o sistemas corporativos. Esto explica por qué Wall Street no quiere quedarse afuera: quien controle la stablecoin dominante controla el flujo, no el logo. Y en finanzas, el flujo es poder.
El frente cripto: defender terreno
Según Ferrer, "lo que empezó con Bitcoin como un experimento marginal hoy es un tema geopolítico y un paso natural en la evolución de los servicios financieros. Su carácter abierto permite que convivan usuarios comunes y grandes empresas, y marca una nueva etapa de madurez, con las criptomonedas integrándose de lleno al sistema financiero tradicional".
En el caso de Tether y Circle, el desafío es doble:
- Mantener liderazgo en mercados emergentes y en el ecosistema cripto puro
- Adaptarse a un mundo en el que la regulación ya no es opcional
Circle eligió el camino institucional: compliance total, salida a la Bolsa, diálogo regulatorio. En cambio, Tether sigue apostando a escala global, velocidad y una base de usuarios que valora flexibilidad por sobre encuadre legal estricto.
El negocio no termina en pagos. En 2026, la frontera entre dólares digitales e instrumentos de ahorro empieza a borrarse. Los tokens que pagan rendimiento, vinculados a treasuries tokenizados o fondos de mercado monetario, están creciendo rápido, con jugadores como BlackRock y Franklin Templeton empujando productos que ya superan los u$s10.000 millones.
Stijn Vander Straeten, CEO de Crypto Finance AG, señala a iProUP que observa este fenómeno como un proceso de convergencia más que de absorción. "La tecnología cripto está resolviendo problemas reales, como la liquidación más rápida, los mercados 24/7 y la programabilidad. A los bancos les interesa precisamente porque estas eficiencias son relevantes", dice.
Según Vander Straeten, las entidades aportan gobernanza, controles de riesgo y confianza. El experto explica que la innovación no desaparece cuando las instituciones se involucran, sino que "se vuelve accesible para una audiencia mucho más amplia".
"Lo vimos con Bitcoin hace algunos años, primero con trading y custodia, y luego con casos de uso más avanzados. Las stablecoins siguen un camino similar", advierte. Por eso, concluye, no se trata de que el sistema bancario "se trague" a las monedas digitales, "sino de que la infraestructura cripto pase a formar parte del sistema financiero de manera regulada y escalable", concluye.