La principal criptomoneda quebró semanas de lateralización y llegó a rozar los u$s79.400. Hubo tres factores que alimentaron el movimiento: las compras institucionales, el escenario financiero y una ola de liquidaciones de posiciones bajistas. Los analistas advierten que todavía falta una confirmación antes de hablar de un cambio definitivo de tendencia y se ilusionan con un nivel cercano a u$s83.000.
Es que en apenas cinco jornadas, Bitcoin pasó desde la zona de u$s62.000-63.000, hasta cerca de los u$s80.000. El movimiento representó su mejor avance semanal desde marzo de 2023 e incluyó una vela diaria superior a u$s10.000. La recuperación estuvo impulsada por tres factores:
- Una ola de liquidaciones de posiciones bajistas
- El regreso de los inversores institucionales a través de los fondos cotizados
- Una mejora del escenario financiero después de una decisión del Tesoro estadounidense
Sin embargo, los indicadores técnicos ya muestran un mercado recalentado y los especialistas todavía no dan por confirmada una reversión alcista de largo plazo. La señal decisiva estará entre los u$s80.000 y los u$s83.000: superar esa zona con volumen permitiría empezar a hablar de un cambio estructural, mientras que un rechazo puede confirmar que se trató de un potente rebote dentro de una tendencia bajista.
Bitcoin rompió niveles clave, pero la reversión todavía no está confirmada
Paula Chaves, analista de mercados de Greyhound Trading, destaca a iProUP que el movimiento adquirió relevancia técnica cuando Bitcoin superó con fuerza la estructura diaria ubicada alrededor de u$s68.000.
"Esa ruptura cambia de manera importante la lectura de corto plazo y confirma que actualmente Bitcoin tiene fuerza y momentum", dice la experta.
No obstante, la especialista advierte que todavía no se encuentra confirmada una estructura alcista en el gráfico semanal. El próximo nivel verdaderamente importante aparece alrededor de los u$s83.000.
"Por ahora, tenemos fuerza, tenemos momentum y tenemos varias variables acompañando el movimiento, pero todavía estamos esperando esa confirmación semanal antes de hablar de un cambio estructural completo y posicionarnos con una perspectiva de largo plazo", señala Chaves.
Iván Bolé, analista de mercados, coincide en que Bitcoin alcanzó una zona determinante. Según explica, la criptomoneda logró superar resistencias relevantes, cotizar por encima de sus medias móviles diarias y llegar a los niveles que debía recuperar para empezar a poner en duda la continuidad de la tendencia bajista.
Para el especialista, la aparición de compradores, el aumento del volumen y la formación de una vela superior a u$s10.000 constituyen señales prometedoras, aunque todavía insuficientes para confirmar un "volantazo" del ciclo.
"No hay cambio de tendencia: hay un rebote de casi 80%. Para que hubiera una chance de reversión alcista se precisaba llegar a los u$s80.000. Este es el asunto", sostiene Bolé, quien resume la incertidumbre con una metáfora: "Lo que uno ve ahora es la nave de extraterrestres descender a la Tierra. Lo que no sabe es si son amigables".
La nave, en este caso, puede representar una reversión alcista definitiva o un fuerte rebote dentro de un mercado bajista. El analista considera que todavía es demasiado pronto para determinarlo, aunque remarcó que la fuerza vendedora parece haberse debilitado.
"Aunque al mercado bajista le quede otra bala, la pólvora parecería estar mojada", afirma. En ese escenario, una caída hacia la zona de u$s49.000-52.000 continúa sobre la mesa, pero una corrección de hasta u$s35.000 o por debajo de u$s30.000 luce ahora menos probable, al tiempo que comienza a ganar fuerza el valor de u$s55.000 como posible piso.
Primer motor de Bitcoin: el cierre forzado de apuestas bajistas
Antes del salto, Bitcoin había permanecido cerca de seis semanas dentro de un rango relativamente estrecho. Los repetidos intentos fallidos de superar los u$s65.000 alentaron a numerosos operadores a acumular posiciones bajistas cerca de esa resistencia.
La dinámica cambió cuando Bitcoin atravesó los u$s65.000, rompió los u$s68.000 y luego avanzó sobre los u$s70.000 y u$s75.000. La ruptura obligó a quienes habían apostado por una caída a comprar Bitcoin para cerrar sus operaciones y limitar pérdidas.
Ese proceso, conocido como short squeeze, aceleró violentamente la suba. Según datos de CoinGlass, cerca de u$s3.300 millones en posiciones apalancadas fueron liquidadas durante la primera jornada del salto y otros u$s1.250 millones desaparecieron en las 24 horas siguientes.
En esta segunda ola, las posiciones cortas representaron aproximadamente u$s1.060 millones contra apenas u$s178 millones correspondientes a apuestas alcistas. Más de 152.000 operadores fueron liquidados y la mayor pérdida individual alcanzó los u$s23,59 millones en la plataforma Hyperliquid.
Chaves explicó que el cierre forzado de posiciones bajistas actuó como un acelerador del movimiento, pero advirtió que no puede sostenerlo indefinidamente.
"Muchos operadores tuvieron que comprar Bitcoin para cerrar sus posiciones, aunque es un efecto que naturalmente pierde fuerza a medida que esas posiciones son liquidadas", indica.
Pese a las pérdidas acumuladas, todavía quedan más cuentas posicionadas a la baja que al alza. La relación entre cuentas compradoras y vendedoras se ubica en 0,865, por lo que el mercado conserva cierto combustible para nuevas liquidaciones.
El problema es que este impulso tiene fecha de vencimiento: puede explicar la velocidad del rally, pero deja de generar demanda cuando terminan de cerrarse las posiciones cortas.
Segundo motor de Bitcoin: volvieron los grandes inversores
La principal diferencia frente a un movimiento puramente especulativo apareció en los ETF spot de Bitcoin de Estados Unidos.
Estos fondos registraron ingresos netos por aproximadamente u$s517 millones el 19 de agosto y otros u$s606 millones durante la rueda siguiente, de acuerdo con datos de SoSoValue. En apenas dos sesiones acumularon compras por más de u$s1.100 millones.
El dato sugiere que los inversores institucionales participaron de la ruptura y que la suba no dependió exclusivamente de los operadores que debían cerrar sus apuestas bajistas.
"A esto se suman las fuertes entradas hacia los ETF spot de Bitcoin, que sí son especialmente importantes porque representan demanda sobre el activo", remarca Chaves.
También mejoró la demanda en el mercado al contado. La medición a 30 días elaborada por CryptoQuant se recuperó desde un saldo negativo de 206.000 BTC el 23 de julio hasta aproximadamente 5.000 BTC negativos. El indicador quedó al borde de volverse positivo por primera vez desde el 26 de febrero.
Según la firma, cuando la demanda spot pasa de terreno negativo a positivo, Bitcoin obtuvo históricamente una ganancia mediana de 18% durante los 60 días siguientes, con una tasa de éxito del 78%.
El resultado histórico mejora hasta una suba mediana de 23% y una efectividad del 87% cuando la señal aparece con el indicador MVRV por debajo de su promedio móvil de 365 días, como sucede actualmente. De todos modos, CryptoQuant aclaró que la muestra es reducida y que el cruce todavía debe completarse.
La distinción entre el mercado spot y los derivados resulta central. La firma encontró que una señal similar en los futuros perpetuos prácticamente no ofrece capacidad predictiva. En otras palabras, lo que puede sostener la suba no es la reconstrucción de apuestas apalancadas, sino la continuidad de las compras reales.
Tercer motor de Bitcoin: el Tesoro estadounidense dio aire a los activos de riesgo
El rally también encontró un contexto favorable en la decisión del Tesoro de Estados Unidos de aumentar las recompras de bonos públicos de largo plazo.
El organismo anunció que, desde el 9 de septiembre, duplicará el tamaño máximo de esas operaciones desde u$s2.000 millones hasta por lo menos u$s4.000 millones. El esquema estará vigente inicialmente hasta el 4 de noviembre.
El anuncio ayudó a reducir los rendimientos de los bonos largos y debilitó al dólar. El índice DXY descendió hacia 98,77 puntos y quedó por debajo de sus máximos de agosto.
Una caída de las tasas de los bonos considerados libres de riesgo suele favorecer a Bitcoin, las acciones tecnológicas y otros activos volátiles, porque reduce el rendimiento disponible en la deuda pública y mejora el apetito por riesgo.
Chaves, sin embargo, pide cautela al interpretar la medida. "Esto no es QE ni representa una inyección directa de dinero nuevo a la economía", subraya. La especialista recordó que el Tesoro continúa emitiendo deuda para financiarse, por lo que parte del efecto favorable inicial podría terminar contrarrestándose.
La medida busca mejorar el funcionamiento y la liquidez del mercado de bonos. No implica creación de dinero por parte de la Reserva Federal (Fed) ni una compra directa de criptomonedas. Bitcoin se benefició indirectamente de la reacción de los rendimientos y del dólar, no de un estímulo diseñado específicamente para el mercado cripto.
El contexto político también aportó impulso. Donald Trump pidió al Congreso avanzar con una versión "justa" de la Digital Asset Market Clarity Act y volvió a mencionar la posibilidad de ampliar las tenencias estadounidenses de Bitcoin.
Por ahora, la iniciativa funciona como una señal favorable, pero no como una fuente concreta de demanda: la administración no anunció un mecanismo de financiamiento, un volumen ni un cronograma para adquirir nuevos bitcoins.
La suba entusiasma, pero aumenta el riesgo de corrección
La fuerza del rally dejó a Bitcoin técnicamente exigido. La criptomoneda ya superó el objetivo de u$s76.000 que proyectaba la figura de hombro-cabeza-hombro invertido formada desde los mínimos de junio.
El Chande Momentum Oscillator llegó a 91,13 puntos y el índice de fuerza relativa, o RSI, también ingresó en terreno de sobrecompra. Ambos indicadores reflejan una presión compradora elevada, pero advierten que el precio avanzó demasiado rápido y quedó expuesto a una pausa o corrección.
Las tasas de financiamiento previstas alcanzaron 0,013%, su mayor nivel desde enero. Esto muestra que los operadores están reconstruyendo posiciones especulativas con rapidez. El apalancamiento puede extender el avance si Bitcoin sigue subiendo, pero también amplificar cualquier caída.
"Después de una subida cercana al 20% en tan pocos días también aumenta considerablemente la probabilidad de un retroceso en el corto plazo", advierte Chaves.
Para la analista, una corrección no sería necesariamente una señal negativa. Bitcoin puede realizar una pausa moderada, consolidar los niveles recuperados y volver a intentar una ruptura. En un escenario más profundo, incluso puede retroceder hacia los u$s66.000 sin invalidar completamente la mejora estructural reciente.
"Siempre prefiero buscar retrocesos antes que perseguir movimientos que ya vienen demasiado extendidos. Normalmente, ahí es donde encontramos una mejor relación entre riesgo y beneficio", explica.
Si un inversor decide ingresar directamente durante una ruptura tan vertical, Chaves considera más prudente hacerlo con menos capital y, por lo tanto, asumir un riesgo menor. "Que el mercado tenga momentum no significa que debamos perder disciplina en la entrada", agrega.
La señal que definirá si el rally de Bitcoin es sostenible
Los especialistas coinciden en que el mercado deberá superar una última prueba antes de poder hablar de una reversión alcista completa.
La primera señal sería una corrección ordenada en la que Bitcoin vuelva a encontrar compradores. Si después de esa pausa logra recuperar y superar los u$s79.000-80.000, la estructura comenzaría a adquirir mayor solidez.
La confirmación más importante aparecería alrededor de los u$s83.000. Una ruptura semanal de ese nivel, acompañada por volumen comprador, mejoraría considerablemente la perspectiva de mediano y largo plazo.
Bolé también puso el foco sobre el volumen. En el gráfico semanal, advirtió, el balance neto todavía permanece en terreno negativo. Por eso, para hablar de una reversión no basta con tocar los u$s80.000: el precio debe sostenerse en esa zona con un perfil de volumen claramente alcista.
"Es un promisorio rebote en los últimos estertores del mercado bajista, pero con la guardia alta", analiza.
Chaves coincide: "Bitcoin ya hizo algo muy importante al romper los u$s68.000. Ahora no necesitamos perseguir una subida tan vertical; necesitamos ver cómo corrige, dónde encuentra compradores y si después de ese retroceso es capaz de construir el siguiente máximo estructural".
Desde el punto de vista técnico, la zona comprendida entre u$s70.000 y u$s72.000 aparece como el soporte inmediato. Mantenerse por encima preservaría la estructura alcista. Una pérdida clara de ese rango puede abrir un retroceso hacia u$s65.000-67.000.
Respecto de si los mínimos cercanos a u$s58.000 marcaron definitivamente el piso, Chaves considera que esa posibilidad ganó fuerza, pero todavía no puede confirmarse. La respuesta dependerá de que Bitcoin consiga construir una nueva estructura alcista en el gráfico semanal.
La analista también señala que el propio ciclo de la divisa digital puede abrir una ventana más favorable entre septiembre y octubre, cuando la criptomoneda tendría condiciones para ganar mayor impulso e intentar regresar hacia sus máximos históricos.
El rally comenzó con la rendición de los bajistas, pero ganó consistencia con las compras de los ETF y el cambio en las condiciones financieras internacionales. Ahora deberá demostrar que la demanda real seguirá presente cuando termine la fiesta de las liquidaciones.
Hasta entonces, como planteó Bolé, todo es carnaval. La nave ya descendió; falta saber si viene en son de paz.