Standard Chartered proyecta que los activos tokenizados en blockchains públicas alcanzarán los u$s4 billones para fines de 2028, un volumen que podría convertir a las finanzas descentralizadas (DeFi) en una pieza central del sistema financiero global.
La cifra se reparte en partes iguales: u$s2 billones en stablecoins y otros u$s2 billones en activos del mundo real (bonos, fondos y otros instrumentos financieros tradicionales emitidos sobre blockchain). Así lo estimó Geoffrey Kendrick, director global de investigación de activos digitales del banco.
"Los protocolos DeFi son la infraestructura nativa de los activos tokenizados", señaló el informe. La lógica es directa: a medida que más capital migre a redes blockchain, crecerá la demanda de estos protocolos para funciones clave como préstamos, trading, gestión de garantías y liquidación de operaciones, sin necesidad de intermediarios tradicionales.
La ventaja técnica que destaca el reporte se llama "composabilidad": un mismo activo tokenizado puede, al mismo tiempo, generar rendimiento, servir como garantía para un préstamo y seguir siendo negociable en tiempo real.
Kendrick lo describió como una dinámica donde "1 1 = 3", porque esa interoperabilidad crea eficiencias imposibles en las finanzas tradicionales, donde replicar lo mismo exigiría distribuir capital entre múltiples plataformas e intermediarios separados.
El banco estimó que hoy existen aproximadamente 1.000 veces más activos fuera de blockchain que dentro, lo que representa un margen de crecimiento enorme para el sector.
Los casos concretos que ya muestran el camino
Como ejemplo concreto, el informe destacó a BUIDL, el fondo tokenizado de bonos del Tesoro de EE.UU. creado por BlackRock junto a Securitize. Con unos u$s2.850 millones bajo gestión, el vehículo ya genera rendimiento, puede usarse como colateral e interactúa con otros protocolos de préstamos y liquidez.
También mencionó a Aave, que según el reporte se posicionó entre los 40 mayores bancos de Estados Unidos por tamaño de activos, con un volumen diario de préstamos en stablecoins de entre u$s1.500 millones y u$s2.000 millones. Otro caso citado fue la integración entre Coinbase y Morpho para préstamos respaldados en Bitcoin, con unos u$s1.750 millones distribuidos entre 22.000 prestatarios.
En el plano regulatorio, Kendrick identificó al CLARITY Act (que avanzó en el Comité Bancario del Senado de EE.UU.) como un posible catalizador de corto plazo. "Más activos moviéndose onchain probablemente implicarán mayor volumen en protocolos DeFi, respaldando el precio de los tokens de los protocolos", sostuvo.
Riesgos que persisten pero no frenan el avance
El reporte reconoció que el sector sigue enfrentando riesgos de hackeos (mencionó incidentes recientes por cerca de u$s600 millones), pero destacó que los principales protocolos muestran mayor resiliencia gracias a auditorías, seguros y gobernanza más profesionalizada.
"Los protocolos DeFi bien establecidos parecen estar en una posición sólida para construir los vínculos institucionales necesarios para escalar", concluyó el analista.