La semana arrancó con vientos favorables para el mercado cripto. El Comité Bancario del Senado de Estados Unidos aprobó la Digital Asset Market Clarity Act –la ley más ambiciosa que Washington haya impulsado para regualr activos digitales– y se confirmó que Kevin Warsh reemplazará a Jerome Powell al frente de la Reserva Federal.

Dos señales que, en teoría, debían darle impulso al mercado. Sin embargo, Bitcoin opera en u$s78.000 el fin de semana, 3% por debajo del precio de las semanas, borrando de un golpe todo lo ganado en los siete días previos. 

El detonante: inflación que no cede y miedo a suba de tasas

El desplome no fue gradual. Fue abrupto, coordinado y devastador para quienes operaban con apalancamiento. En apenas 24 horas, se liquidaron más de u$s580 millones en posiciones de activos digitales, de los cuales el 95% –unos u$s552 millones– correspondía a apuestas alcistas (posiciones "largas") que quedaron expuestas cuando el mercado giró en seco.

Bitcoin lideró las pérdidas individuales con u$s189 millones liquidados, seguido por Ethereum con u$s151 millones. La liquidación individual más grande del período ocurrió en el exchange Bitget: una posición de BTCUSDT por u$s21,59 millones ejecutada de forma automática.

El trasfondo es macroeconómico. Durante la semana se publicaron datos consecutivos de inflación –tanto el IPC (precios al consumidor) como el IPP (precios mayoristas)– que salieron por encima de lo esperado.

Eso, combinado con el petróleo superando los u$s105 por barril por el conflicto con Irán y las restricciones en el Estrecho de Ormuz, reconfiguró las expectativas del mercado: en vez de recortes de tasas, los operadores empezaron a descontar la posibilidad de que la Fed tenga que volver a subir el costo del dinero.

El resultado fue una venta masiva en bonos del Tesoro, que empujó el rendimiento del bono a 10 años por encima del 4,5%, y un colapso simultáneo en renta variable y criptomonedas. El mercado cripto, altamente apalancado, sufrió la sacudida con especial dureza.

El contagio fue generalizado. Ethereum cayó 2,3% hasta los u$s2.178. XRP bajó 1,9% hasta u$s1,41. Solana retrocedió 3,5%, BNB perdió 2,6% y Cardano cedió 2,7%. Entre los memecoins, Dogecoin cayó 3,3% y $TRUMP perdió 2,9%.

El mercado había ganado algo de terreno durante la semana, impulsado en parte por el optimismo en torno al avance de la Clarity Act. Pero esa mejora se evaporó casi por completo en las últimas sesiones.

La Clarity Act: un hito regulatorio que el mercado no alcanzó a digerir

La aprobación de la Clarity Act por parte del Comité Bancario del Senado –con 15 votos a favor y 9 en contra, con apoyo bipartidista– es, sin dudas, el avance regulatorio más relevante que el ecosistema cripto haya visto en Washington. El texto de 309 páginas definió por primera vez una arquitectura federal para los activos digitales:

Para el ecosistema, esto significa que el modelo de "regulación por sanción" que la SEC aplicó durante años tiene los días contados. Para los inversores institucionales, implica mayor certeza jurídica para exponer capital en el sector.

Pero el camino que resta es exigente. El proyecto aún debe superar el pleno del Senado con 60 votos, reconciliarse con la versión de la Cámara aprobada en julio de 2025, y llegar a la firma de Trump. La Casa Blanca fijó el 4 de julio de 2026 como objetivo simbólico, pero incluso después de eso la implementación técnica puede demorar entre 6 y 18 meses más.

El mercado comprendió rápido que la ley es una noticia de largo plazo, no un catalizador inmediato. Y cuando los datos de inflación llegaron, la lógica de corto plazo se impuso.

Warsh, el nuevo jefe de la Fed: ¿más duro con las tasas?

La confirmación de Kevin Warsh como sucesor de Jerome Powell añadió otra capa de incertidumbre. Warsh encarna una visión más estricta de la política monetaria, con menor disposición a validar recortes rápidos de tasas y una postura más agresiva frente al riesgo de rebrote inflacionario.

Hasta principios de año, el mercado descontaba recortes relativamente próximos. Ese escenario se diluyó. Las probabilidades se concentraron en un rango de tasas de 3,50%-3,75%, superando el 80% de probabilidad en ciertos momentos, pero la dirección de Warsh reavivó el temor a un endurecimiento adicional si la inflación no cede.

Piedad Ortiz, economista y MBA en Finanzas, plantea dos escenarios. El primero, con recortes en un contexto de inflación moderada, favorecería a las criptomonedas como reserva de valor, especialmente con el impulso de la Clarity Act. El segundo, con un Warsh más hawkish –al que le asigna probabilidades cercanas al 60%– podría golpear fuertemente al mercado cripto por el fortalecimiento del dólar y el encarecimiento del crédito.

Renato Campos, CEO de Greyhound Trading, va más lejos: "Bitcoin, aunque maduró muchísimo desde el punto de vista institucional, sigue siendo sensible a las condiciones de liquidez" y al comportamiento de la renta variable". Y advierte sobre los mineros: si el costo del dinero sube o permanece alto, muchos podrían verse obligados a vender parte de sus tenencias para sostener operaciones, aumentando la presión vendedora sobre el activo.

Lo que viene

En medio del caos, datos on-chain de Arkham Intelligence encendieron otra alarma. El fondo soberano del Reino de Bután, Druk Holding and Investments, habría movido y potencialmente liquidado aproximadamente u$s1.000 millones en Bitcoin desde mediados de 2025.

Así, redujo sus tenencias verificadas en cadena de cerca de 13.000 BTC a apenas 3.220 BTC, valuados en unos u$s261 millones. Desde Druk Holding desmintieron haber vendido cualquier porción de las tenencias estatales, pero la información generó ruido adicional en un mercado ya nervioso.

El mercado quedó en una posición incómoda: con buenas noticias regulatorias de largo plazo pero con una macro de corto plazo que empuja en sentido contrario. La pregunta para los próximos meses s es si la Clarity Act es positiva para el ecosistema –claramente lo es–, sino si las condiciones macroeconómicas permitirán que ese optimismo regulatorio se traduzca en precios.

Campos sostiene que en un escenario más restrictivo podría observarse una rotación parcial dentro del propio mercado cripto: desde activos volátiles como Bitcoin hacia segmentos más defensivos, como infraestructura, tokenización de activos reales (RWA) y stablecoins respaldadas por rendimiento.

Los bonos del Tesoro tokenizados alcanzaron esta semana un récord histórico de u$s15.350 millones, lo que refleja cómo el dinero institucional busca exposición al ecosistema sin asumir la volatilidad de los activos puros.

Para Argentina, el cuadro tiene una dimensión adicional. La Clarity Act le da un respaldo legal inédito a las stablecoins en dólares –como el USDT, que ya funciona como moneda de facto para millones de argentinos–, y abre la puerta a productos financieros más sofisticados sobre esas stablecoins: rendimientos, integración con servicios financieros, acceso a treasuries estadounidenses en formato digital.

La dolarización informal de la economía argentina podría profundizarse significativamente si el USDC o el USDT pasan de ser activos "grises" a instrumentos con plena protección legal.

Lo que es seguro es que las semanas que vienen seguirán siendo volátiles. Cada dato de inflación será leído como una señal sobre el rumbo de las tasas. Cada declaración de Warsh será escrutada en busca de pistas sobre la política monetaria.

Y Bitcoin, por más que la Clarity Act le haya dado un marco regulatorio sólido, seguirá sin poder escapar completamente de la gravedad macro que define el precio de todos los activos de riesgo.

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