Este 14 de mayo, a las 11:30 hora argentina, el Comité Bancario del Senado de Estados Unidos sesionará en el edificio Dirksen de Washington para votar la Ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales de 2025 (o, simplemente, Clarity Act) que cuenta con la arenga en redes de la influyente senadora trumpista Cynthia Lummis.
La Cámara de Representantes la aprobó el 25 de julio con 294 votos a favor y 134 en contra, una mayoría llamativa en un Congreso polarizado. Pero en la cámara Alta quedó bloqueada por un único punto: el rendimiento sobre los dólares cripto.
Polymarket le asigna una probabilidad del 72% de que se firme este año 2026, cifra superior al 60% de semanas previas. El CEO de Ripple, Brad Garlinghouse, empujó sus expectativas desde abril hasta finales de mayo. Si no avanza antes de esa fecha, el ciclo de elecciones de mitad de mandato puede paralizarla hasta el próximo Congreso.
Las tres reglas que reordenan todo el ecosistema
El corazón de la ley divide al mercado cripto en tres carriles con reglas distintas, autoridades distintas y consecuencias distintas:
1. Bitcoin como commodity
El proyecto ratifica formalmente a BTC como un producto digital bajo la órbita de la CFTC, no de la SEC. Eso le otorga un blindaje legal permanente contra la regulación de valores.
Así, no puede ser declarado como security por un cambio de administración ni por una nueva interpretación del regulador.
2. Altcoins bajo la lupa
Los tokens que no sean BTC ni stablecoins entran en una categoría de transición de cuatro años. Deben demostrar que son protocolos verdaderamente autónomos para migrar de la categoría de securities a la de commodities digitales.
Surge el concepto de Control Coordinado. Si una red lo supera, sus tokens escapan a la SEC. Caso contrario, serán tratados como valores. Para ello, deberá demostrar ser descentralizada: ningún usuario tiene permisos privilegiados sobre el resto.
3. Stablecoins sin rendimientos pasivos
Se trata del punto más conflictivo y que frenó la ley durante meses: la Sección 404 prohíbe que las stablecoins de pago generen rendimientos pasivos o intereses sobre saldos inactivos. Sí permite recompensas vinculadas a transacciones.
Rob Nichols, presidente de la Asociación Americana de Banqueros, lanzó una "acción inmediata" para cerrar lo que considera vacíos legales, advirtiendo que las excepciones permitirían pagos camuflados vinculados al saldo que podrían generar una "migración masiva" de depósitos bancarios hacia USDC o USDT.
"La permanencia legal es lo que hace que el lobby bancario esté peleando con tanta vehemencia", advierte a iProUP el abogado experto en cripto Manuel Ferreyra. Una ley que codifica las reglas cripto es un acontecimiento que ocurre una vez por década.
Qué impacto directo tiene en Argentina
La Clarity Act no cambiará la regulación en Argentina, pero "marca la cancha" para una posible ley específica en el país. El impacto se mide en dos niveles.
Claves de la Clarity Act
El efecto más inmediato es el precio: desbloqueará capital institucional en EE.UU., apreciando los activos que los argentinos ya tienen en sus billeteras. El apetito de grandes fondos globales se traduce históricamente en mayores cotizaciones y adopción en todos los mercados.
El segundo, más estructural, es el efecto mimético sobre la legislación local. Reguladores –como ARCA, CNV o el Banco Central– observan con atención lo que ocurra en Washington como referencia para sus propias decisiones.
Argentina ya comenzó a experimentar con tokenización mediante un sandbox regulatorio impulsado por la CNV para digitalizar bonos, CEDEAR y otros instrumentos. Un marco federal en EE.UU. que legalice y estandarice esa práctica acelera el proceso local.
"Los inversores institucionales argentinos con acceso a mercados internacionales tendrán más razones para demandar a sus reguladores el mismo estándar", indica la experta en cripto Valentina Cetti. Y asegura: "Lo que la Clarity Act define sobre las stablecoins impactará directamente a los argentinos que las usan como dolarización informal".
"Si las plataformas que operan bajo jurisdicción estadounidense dejan de pagar rendimiento sobre USDC inactivo, millones de latinoamericanos pierden uno de sus incentivos principales para mantener sus ahorros fuera del sistema bancario", argumenta.
Las stablecoins en Argentina: el punto de mayor fricción práctica
Para usuarios en América Latina que emplean USDC como cobertura frente a la inflación o para remesas, el impacto de la prohibición de rendimientos pasivos dependerá de si la plataforma elegida opera bajo jurisdicción estadounidense.
Quien opera en DeFi pura queda por ahora fuera del alcance: los protocolos on-chain no registrados en EE.UU. permanecen más allá del perímetro de la ley. En Argentina, donde las stablecoins son la principal herramienta de dolarización digital para millones de personas que no acceden al mercado de cambios oficial, esa distinción es crítica.
Lemon, Belo y otras billeteras cripto locales que ofrecen rendimiento sobre stablecoins están en una zona intermedia. Es decir, operan bajo regulación argentina, pero muchas tienen exposición a plataformas o fondeos de origen estadounidense que deberán adaptarse.
Una fuente del ecosistema fintech argentino, con conocimiento directo de la operatoria, comparte con iProUP su lectura: "El modelo de 'guardá y gana' con stablecoins va a quedar bajo presión si la Clarity Act avanza".
"Las plataformas que tienen exposición regulatoria en EE.UU. deberán elegir entre reestructurar el producto o migrar la liquidez hacia alternativas DeFi que queden fuera del perímetro. Para el usuario argentino, eso puede significar menos rendimiento o más complejidad para acceder a los mismos productos", sentencia.
El efecto más importante que nadie está midiendo
El capítulo de tokenización de la Clarity Act es el que más consecuencias de largo plazo tendría para Argentina, aunque sea el menos discutido en el corto plazo. La ley establece que los valores tokenizados deben ser tratados regulatoriamente del mismo modo que sus activos subyacentes: una acción sigue siendo una acción aunque se represente en la blockchain.
Eso no elimina las barreras, pero define el camino. Si EEUU tiene un marco federal para tokenizar bonos del Tesoro y acciones, el argumento para que la CNV avance con el sandbox se vuelve mucho más sólido políticamente.
La Clarity Act es vista como un posible punto de inflexión para la industria. Si EEUU logra establecer un marco regulatorio claro, muchos inversores creen que puede generar un efecto similar al de los ETF spot de Bitcoin: una validación institucional capaz de acelerar la adopción masiva de activos digitales.
En ese escenario, Argentina, con un ecosistema fintech que ya supera a la banca tradicional en usuarios activos en algunos segmentos, estaría mejor posicionada que la mayoría de los países de la región para capturar parte de esa adopción.
La Clarity Act no menciona a Argentina en ninguna de sus 309 páginas. Pero en un país donde las stablecoins son la principal herramienta de ahorro informal y la CNV está construyendo su marco de tokenización mirando hacia Washington, lo que ocurra en el edificio Dirksen tiene consecuencias concretas.
Para los expertos, si la ley avanza, los precios de los activos que los argentinos tienen en sus billeteras subirán. El apetito institucional global se reactiva cuando EE.UU. pone reglas claras.
El efecto inmediato es alcista. El de mediano plazo (más profundo y menos visible) obliga a los reguladores locales a acelerar, a las plataformas a reestructurar sus productos de stablecoins y a los usuarios a entender que el cripto sin límites empieza a tener, por primera vez, fronteras reales.