Con Bitcoin moviéndose en torno a los u$s80.000 y testeando una resistencia clave, el mercado entra en una fase de definición: el foco ya no está en si el rally continúa, sino en qué tan rápido puede escalar hacia los u$s90.000.

En este contexto, hay tres variables que concentran toda la atención de los inversores: los flujos institucionales, el frente macro y la estructura técnica, y que, en conjunto, determinarán si el actual impulso se consolida como una nueva etapa alcista o queda en un intento fallido.

El rebote de Bitcoin

La mayor criptomoneda por marketcap se mueve en línea con la suba de los mercados globales, especialmente el sector tecnológico en EE.UU., con el que mantiene una correlación cada vez más marcada. A eso se suma el impulso de los flujos institucionales: los fondos cotizados (ETF) siguen mostrando ingresos relevantes, lo que le da sostén a la demanda y explica por qué las subas actuales tienen más respaldo que en rallies anteriores.

El punto clave pasa por los niveles técnicos. La zona de u$s80.000 es hoy la gran resistencia. Si logra sostenerse por encima, el mercado empieza a habilitar un tramo hacia u$s90.000. Si no, el riesgo es que este movimiento quede como un intento fallido y vuelva a consolidar más abajo. 

El lunes superó los u$s80.000 y alcanzó un máximo intradiario de u$s80.450, su precio más alto en tres meses, en un contexto en el que los mercados accionarios avanzaban y la demanda spot se aceleraba con fuerza.

Al mismo tiempo, Strategy, el mayor tenedor corporativo de Bitcoin con más de 800 BTC, parece estar saliendo de un período de silencio autoimpuesto en torno a sus resultados del primer trimestre. Michael Saylor dio señales públicas de que la firma se prepara para retomar las compras de la mayor criptomoneda, incluso por encima de su precio promedio de adquisición.

Bitcoin llegó a su mejor precio en tres meses

Efecto Wall Street: acciones y correlación con Bitcoin

La recuperación de los u$s80.000 no ocurrió en aislamiento. Los mercados bursátiles también subieron en la misma sesión y BTC acompañó en correlación directa con el NASDAQ Composite.

Cada vez más, los gestores tradicionales consideran a Bitcoin como un proxy de alta velocidad para exposición a tecnología de alto beta, lo que implica que los vientos de cola en acciones amplifican el movimiento cripto, especialmente al alza.

El frente regulatorio también suma soporte a esa confianza institucional. Los avances hacia una legislación cripto más clara en el Senado de EE.UU. redujeron una de las principales incertidumbres que mantenía a los grandes inversores al margen.

De cara a lo que viene, los flujos hacia ETF de Bitcoin y las decisiones de la Reserva Federal a mediados de mayo son las próximas variables macro clave. Si los ingresos se aceleran mientras BTC se mantiene por encima de los u$s80.000, el escenario de una suba sostenida hacia los u$s90.000 deja de ser un objetivo y pasa a ser una cuestión de timing. No es si ocurre, sino cuándo.

Efecto institucional: el rol de los ETF

Al respecto, Paula Chaves, analista de mercados de Greyhound Trading, comenta a iProUP que el debate sobre si Bitcoin puede alcanzar los u$s90.000 ya no se mueve en el terreno de la especulación, "sino en el de la probabilidad".

Para la analista, hoy, el comportamiento del mercado respalda un escenario que luce totalmente viable dentro de la estructura actual. "En el corto plazo, la tendencia diaria se mantiene claramente alcista y, más importante aún, las estructuras se están fortaleciendo y mejorando progresivamente", advierte Chaves.

La tendencia de precio de Bitcoin

Agrega que el precio continúa respetando zonas clave y construyendo una secuencia de mínimos crecientes, lo que refleja una presión compradora constante. "En este contexto, las correcciones fueron sanas, funcionando como pausas dentro de una tendencia mayor, no como señales de debilidad", destaca.

Además destaca que "el mercado ha evolucionado". Y es que la presencia de capital institucional aportó mayor profundidad y continuidad a los movimientos, "reduciendo la dependencia del inversor minorista y dando más solidez a la estructura del precio".

Advierte que el entorno macro acompaña, pues asegura que "mientras no haya un deterioro significativo en variables como tasas de interés o el apetito por riesgo, Bitcoin mantiene espacio para seguir desarrollando su movimiento alcista". Bajo estas condiciones, un objetivo en torno a los u$s90.000 no luce exagerado, "sino alineado con la fase del ciclo en la que se encuentra el activo", concluye Chaves.

El triple combo de Bitcoin

Carolina Gama, Country Manager de Bitget para Argentina, analiza en tanto que el nivel de u$s80.000 funciona hoy como una barrera psicológica clave.

"La capacidad de Bitcoin para sostenerse por encima de ese umbral dependerá, en gran medida, de que continúen los flujos institucionales que hoy están actuando como principal soporte de la demanda", advierte.

En ese sentido, menciona tres clave. En primer lugar, los datos de ETF refuerzan un trasfondo constructivo. Solo el viernes se registraron entradas netas por u$s629,7 millones, lo que extiende a cinco semanas consecutivas la racha de flujos positivos.

"Este flujo sostenido viene absorbiendo oferta y ayudando a estabilizar el precio, incluso en contextos de mayor volatilidad o aversión al riesgo", dice Gama.

En segundo término, en el frente macro, el escenario todavía exige cautela. "La escalada de tensiones en el Estrecho de Ormuz introduce un factor geopolítico relevante", mientras que el dato de empleo de Estados Unidos (que se publica el viernes) gana centralidad tras el tono más hawkish de la Reserva Federal (Fed).

Es que un mercado laboral más fuerte de lo esperado, con presión salarial, "puede reforzar la idea de tasas altas por más tiempo; en cambio, una lectura más débil reabriría la puerta a recortes", analiza Gama.

Por último, menciona que el sentimiento del mercado empieza a acompañar. El Crypto Fear & Greed Index subió a 41 puntos (zona neutral), lo que sugiere una transición gradual hacia un posicionamiento menos defensivo por parte de los inversores.

"En conjunto, estos factores configuran un sesgo constructivo, aunque todavía condicionado por la dinámica macro y la capacidad del mercado de consolidar niveles clave", concluye.

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