Con la rentabilidad en caída, las mineras aprovechan su infraestructura energética para meterse en la creciente demanda de cómputo
04.05.2026 • 12:48hs • Punto de quiebre
Punto de quiebre
Las mineras de Bitcoin se convierten en empresas de inteligencia artificial para sobrevivir
Las mineras de Bitcoin están reconvirtiendo su negocio hacia la inteligencia artificial empujadas por el fuerte aumento del costo de producción, que ya ronda u$s79.995 por BTC en algunos casos.
El golpe a la rentabilidad viene por varios frentes. El halving de 2024 redujo a la mitad la recompensa por bloque y, al mismo tiempo, los costos de energía y hardware siguieron subiendo. Esa combinación dejó a muchos jugadores operando con números en rojo.
Y el impacto ya se sintió en la red: en marzo de 2026 la dificultad de minado cayó cerca de 8%, uno de los ajustes bajistas más marcados del año.
La explicación es simple: operadores con márgenes negativos apagaron equipos para frenar pérdidas.
Frente a ese escenario, el sector aceleró un cambio de rumbo. En los últimos doce meses, las principales mineras que cotizan en bolsa firmaron contratos de computación para inteligencia artificial y servicios de alto rendimiento (HPC) por más de u$s70.000 millones.
Empresas como Core Scientific, Riot Platforms e IREN ya están adaptando sus centros de datos para procesar cargas de IA, metiéndose en una negocio que podría representar hasta el 70% de sus ingresos hacia fines de 2026.
Del riesgo a la previsibilidad
Uno de los atractivos clave para estas empresas es la la estabilidad. A diferencia de la minería, donde todo depende del precio del Bitcoin y la dificultad de la red, la IA permite cerrar acuerdos de largo plazo y generar ingresos más previsibles.
Además, las mineras no arrancan de cero, sino que ya cuentan con infraestructura clave como acceso a energía a gran escala, sistemas de refrigeración y operación continua, lo que facilita la reconversión.
Este movimiento marca un cambio de lógica en el negocio. Con costos en alza y márgenes cada vez más ajustados, las empresas buscan monetizar su capacidad energética y convertirse en proveedores de cómputo para una demanda que no para de crecer.