Las stablecoins crecen a toda velocidad, pero su propio éxito podría convertirse en un freno. Así lo advierte un nuevo informe de JPMorgan, que cuestiona las proyecciones más optimistas que hablan de un mercado de u$s1 billón en pocos años.

El gigante de Wall Street estima un escenario mucho más conservador: una capitalización de entre u$s500.000 y u$s600.000 millones para 2028.

¿La razón? Un concepto clave llamado "velocidad de circulación". Es decir, cuántas veces se usa una misma stablecoin en transacciones dentro de un período determinado.

El análisis, liderado por el estratega Nikolaos Panigirtzoglou, sostiene que esa velocidad se disparó en 2026. Y eso cambia las reglas del juego.

Por qué más uso no significa más mercado

La lógica es simple: si una misma stablecoin gira más rápido, el sistema no necesita emitir tantas nuevas para sostener un volumen creciente de operaciones.

Hoy el mercado mueve cifras enormes. JPMorgan calcula un volumen anualizado de u$s17,2 billones en transacciones con stablecoins. Aun así, la capitalización total se mantiene cerca de los u$s300.000 millones.

El contraste es revelador: el dinero corre cada vez más rápido, pero la "torta" total no crece al mismo ritmo.

Para los analistas, esa eficiencia se convierte en un techo natural. Aunque la adopción siga subiendo de forma exponencial, el mercado podría no expandirse tanto como esperaban los más entusiastes.

Qué cambia para el inversor

El informe marca un giro en cómo medir al sector. Ya no alcanza con mirar la capitalización: ahora pesan más el volumen de transacciones, la eficiencia y los casos de uso reales.

Hay algunos datos que ayudan a dimensionar el escenario:

JPMorgan ya venía marcando esta postura cautelosa en informes previos. El nuevo análisis la refuerza con un mensaje claro: el futuro de las stablecoins no se medirá tanto por su tamaño como por la intensidad con la que se las use.

Para el ecosistema cripto, el cambio es relevante. Significa que las próximas batallas no se darán por emitir más tokens, sino por ganar volumen, eficiencia y nuevos casos de uso que justifiquen su lugar en la economía digital.

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