En un país donde las expectativas pesan tanto como los números, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) es un insumo clave para leer el humor económico.

Un primer dato para entender el espíritu de este informe es que las proyecciones del REM no son propias del BCRA, sino el resultado del aporte de todos los participantes.

El Central recopila cada mes los principales pronósticos macroeconómicos de corto y mediano plazo elaborados por bancos, consultoras, universidades y analistas locales e internacionales.

Hoy forman parte del relevamiento unas 46 instituciones, entre consultoras y entidades financieras. En la edición de marzo de este año, por ejemplo, se incluyeron 34 consultoras y centros de investigación —locales e internacionales— junto con 12 entidades financieras argentinas.

Con esos datos construye un informe que condensa las expectativas sobre la evolución de variables seleccionadas de la economía argentina, funcionando como un termómetro de la temperatura del mercado.

El procedimiento es sistemático: durante los últimos tres días hábiles de cada mes, los participantes envían sus pronósticos y el BCRA publica el informe el segundo día hábil del mes siguiente. Así, se obtiene una radiografía de corto y mediano plazo que permite anticipar tendencias clave.

Para qué sirve el REM y qué variables mide

Lucio Garay Méndez, economista jefe de Eco Go, explica a iProUP que el mercado presta atención al REM porque "es el único indicador público respecto a las expectativas de qué va a pasar en el corto y mediano plazo con las principales variables de la economía".

Y una de las funciones más importantes es la de comunicar las expectativas, que son fundamentales para la formación y toma de decisiones en el presente.

"En función de lo que se espera que sea la inflación, la actividad y, en menor medida, el resto de las variables, es que los agentes toman decisiones de cuánto producir, qué precio fijar, entre otras", añade.

El alcance del REM es amplio y abarca las principales variables macroeconómicas:

El REM funciona como un insumo de referencia: el Banco Central lo usa para ajustar la política monetaria, las empresas lo consultan para planificar, los inversores lo miran antes de mover capital y los medios lo toman como fuente.

La cuestión central es cuánto logra incidir en la formación de expectativas en una economía tan volátil como la argentina.

"Creo que como todo pronóstico y proyección de variables hay un poco de recursividad donde ambas se influyen entre sí. Al final del día, el REM es una muestra de las expectativas y, por ende, el resultado final de las expectativas a un determinado momento", explica Garay Méndez.

Aun así, advierte que su utilidad depende del contexto: "El REM es más útil en escenarios menos volátiles. En países como el nuestro, donde el horizonte no va más allá de las próximas elecciones, el REM se vuelve menos útil, pero sigue siendo una brújula que le pone números concretos a un sendero económico plagado de shocks y políticas económicas transitorias".

Quiénes pueden participar y cómo sumarse al relevamiento

El BCRA convoca instituciones con trayectoria en análisis macroeconómico y financiero para participar del REM, de manera voluntaria y sin costo.

Puntualmente, la convocatoria se dirige a:

Estas organizaciones son seleccionadas en base a criterios de admisión como trayectoria, calidad técnica y compromiso con la provisión de información.

La inscripción se realiza de manera online, a través de un formulario digital y con la documentación exigida en la sección oficial de requisitos.

El Central aclara que no es necesario pronosticar todas las variables ni cubrir todos los períodos, sino que cada aporte suma al relevamiento.

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