El mercado cripto atraviesa un punto de inflexión. El dinero institucional ya entró. Y lo hizo por la puerta más tradicional posible. Los fondos cotizados (ETF) de Bitcoin no solo canalizaron más de u$s21.000 millones en flujos, sino que validaron algo más importante: que el circuito completo de institucionalización, regulación, vehículo financiero y liquidez funciona.
Ese primer tramo ya fue absorbido por Bitcoin. Ahora, la pregunta es si empieza la segunda etapa: la rotación. En la lógica de Wall Street, una vez que el activo core captura el grueso de los flujos iniciales, el capital comienza a desplazarse hacia alternativas con potencial de compresión de riesgo y expansión de valuaciones.
En equity sería el paso de mega caps a segundas líneas, es decir, compañías que forman parte de la industria. En cripto, la pregunta que surge ahora es: ¿cuál es el próximo activo institucionalizable?
El candidato cripto que emerge tras el boom de los ETF de Bitcoin
Durante años, XRP quedó atrapado en una zona gris regulatoria que lo relegó a un rol marginal dentro del universo institucional. Pero ese escenario empezó a cambiar. La mayor claridad jurídica en Estados Unidos, sumada a su caso de uso concreto en pagos transfronterizos, lo reposiciona como un candidato natural dentro de la siguiente ola de asignación.
No es casual que el interés esté creciendo en paralelo a la consolidación de los ETF de Bitcoin. El mercado empieza a mirar más allá del store of value y busca activos que combinen narrativa, utilidad y potencial de adopción dentro del sistema financiero tradicional. El atractivo de XRP, en ese sentido, es doble:
- Por un lado, tiene una infraestructura ya desarrollada y orientada a resolver fricciones reales en el sistema de pagos global.
- Por otro, todavía no fue plenamente capturado por el flujo institucional, lo que deja margen para una revaluación si ese capital decide rotar
Al respecto, Matías Part, analista de Bitget, explica a iProUp que los ETF spot de XRP ya operan en Estados Unidos desde fines de 2025, acumulan más de u$s1.500 millones en inflows y cuentan con clasificación de commodity por parte de la Securities and Exchange Commission (SEC) y la Commodity Futures Trading Commission.
Según el especialista, el capital institucional que ingresó a través de Bitcoin empieza a evaluar otros activos con infraestructura regulada, y "XRP aparece entre los más avanzados en ese proceso". Sin embargo, advierte que los flujos actuales todavía representan menos de la mitad de lo necesario para atraer a grandes jugadores como BlackRock.
En esa línea, comenta que las proyecciones de JP Morgan estiman inflows potenciales de entre u$s4.000 millones y u$s8.400 millones, condicionadas a que el contexto macro y regulatorio se mantenga favorable.
"El avance es concreto, pero el mercado de altcoins sigue subordinado a Bitcoin", señaló Part, quien agregó que cualquier shock geopolítico o un endurecimiento de la política monetaria por parte de la Fed puede frenar la rotación de capital hacia estos activos.
Por qué la tesis de XRP aún no convence a los grandes
Paula Chaves, analista de mercados de Greyhound Trading, sostiene por su parte que la discusión sobre si XRP puede convertirse en el próximo gran ganador tras el boom de los ETF de Bitcoin parte de una premisa válida: "La rotación de capital dentro de un canal ya institucionalizado", pero pierde solidez cuando se la aterriza al análisis real de mercado, tanto técnico como de narrativa.
Según explica Chaves, el ecosistema cripto cambió de forma estructural tras la aprobación de los ETF de Bitcoin y luego de Ethereum, que consolidaron un canal claro de entrada para el capital institucional basado en "regulación, liquidez y vehículos de inversión definidos".
"A partir de ahí, es lógico que el mercado busque el siguiente activo". Sin embargo, advierte que no todo activo que cumple ciertos requisitos regulatorios se convierte automáticamente en una oportunidad atractiva.
En el caso de XRP, la estratega reconoce avances en términos de claridad legal tras el proceso con la SEC y Ripple, pero señala que el análisis técnico y la estructura de mercado muestran una realidad distinta.
"Hoy XRP no presenta una estructura técnica sólida." A diferencia de Bitcoin, que mantiene una tendencia clara respaldada por flujos consistentes hacia sus ETF, XRP sigue con un comportamiento errático, zonas de distribución prolongadas y sin una secuencia definida de máximos y mínimos crecientes, explica.
Desde una lógica institucional, este punto es determinante: "El capital grande no entra donde no hay estructura, sino donde hay continuidad." En esa línea, Chaves marca una diferencia clave entre narrativa y flujo real.
"Bitcoin no subió solo por expectativa, subió porque hubo demanda concreta y sostenida a través de vehículos regulados. En XRP, aunque existe interés y algunos ETF, no se observa un flujo comparable ni una absorción de oferta que valide un movimiento alcista estructural", afirma.
El factor que aleja a los grandes inversores
A esto se suma otro factor histórico del activo: "El ruido informativo. XRP ha estado expuesto a ciclos de especulación mediática, rumores y noticias sobredimensionadas sobre su adopción. Muchas veces, estas narrativas son amplificadas por actores cercanos al ecosistema, lo que genera expectativas que no siempre se traducen en fundamentos reales".
Para la analista, este tipo de dinámica puede influir en el inversor minorista, pero no alcanza para convencer al capital institucional, "que se rige por métricas más exigentes como liquidez, profundidad, consistencia de flujos y claridad en la estructura de precios".
Aunque en teoría XRP podría posicionarse como un "tercer pilar" dentro del proceso de institucionalización del mercado cripto, para Chaves "hoy no cuenta con una tesis de inversión suficientemente robusta" frente a lo ya consolidado en Bitcoin y, en menor medida, Ethereum.
"La estructura de largo plazo puede estar mejorando, pero en el corto plazo el mercado está más en modo gestión de riesgo y cobertura que de acumulación agresiva", concluye Chaves.