Bitcoin operó entre u$s77.000 y u$s78.000 el 18 de abril, tocando brevemente un máximo de u$s78.300, para luego retroceder al rango de los u$s75.000-76.000 donde transita esta semana. El martes 21 de abril abrió en u$s75.854 y subió hasta u$s76.535, impulsado por la expectativa de que los talks con Irán avanzan antes del plazo presidencial del miércoles. El patrón se repite con una regularidad que ya resulta incómoda: sube con fuerza cuando hay alivio geopolítico, retrocede cuando ese alivio se evapora.

El rally fue impulsado por tres factores que convergieron. El alivio macro del cese al fuego entre EE.UU. e Irán, flujos de ETF de u$s663,9 millones en una sola sesión (el mayor registro diario en semanas) y un impulso técnico que llevó al precio por encima de resistencias claves. Pero el problema de fondo es que sin un catalizador específico del mundo cripto, Bitcoin sigue siendo una operación macro disfrazada de tesis estructural.

El analista Iván Bolé lo describe sin eufemismos: "Es un dominó bajista, prolijo, imparable hasta que termine. Caer, lateralizar, rebotar, ilusionar, caer. Repetir".

La arquitectura de la corrección contada en números que no engañan

Para entender por qué el rebote genera escepticismo, hay que mirar la estructura completa del movimiento. Bolé la traza con precisión milimétrica.

"Bitcoin cayó u$s45.500 desde u$s126.300, luego lateralizó de noviembre a enero en un rango de u$s17.500. Acto seguido cayó otros u$s37.800 y viene lateralizando desde febrero a abril en un rango de... u$s18.000".

La simetría no es casual: dos lateralizaciones de casi idéntica amplitud, separadas por dos caídas. Una corrección que avanza como un ABC (tres movimientos grandes) y que, según Bolé, recién habría completado su primera fase: "Recién estamos en la A, y si tenemos suerte, la terminamos o estamos por terminarla".

El escenario que maneja como principal no es el de la recuperación. "El escenario principal es de caída, luego rebote grande. El escenario secundario es rebote ahora, luego caída grande, luego retomar alcista". En ambos casos, hay más volatilidad por delante antes de que el mercado defina dirección.

Lo que los institucionales están haciendo mientras el retail duda

El contrapunto más potente a esa lectura bajista viene del comportamiento del dinero institucional, que en las últimas semanas mostró una consistencia notable.

Los ETF spot de Bitcoin registraron cerca de u$s996 millones en entradas netas en la última semana, el mayor flujo semanal desde mediados de enero de 2026, lo que llevó los flujos acumulados del año a territorio positivo por primera vez en 2026, revirtiendo cuatro meses consecutivos de salidas. Solo el fondo de BlackRock (IBIT) atrajo u$s214 millones en un único día, extendiendo a cinco sesiones consecutivas su racha de entradas.

En paralelo, Strategy adquirió otros 34.164 BTC a un precio promedio de u$s74.395, en lo que representa su tercera compra más grande de la historia, llevando sus tenencias totales a 815.061 BTC. Goldman Sachs presentó su propio ETF de renta en Bitcoin poco después, consolidando la tendencia de grandes instituciones de Wall Street que antes miraban desde afuera.

El número de direcciones con más de 1.000 BTC creció 3,2% mes a mes, señalando acumulación por parte de grandes inversores. El dinero paciente está comprando. La pregunta es si ese piso alcanza para sostener el precio cuando el contexto macro vuelve a deteriorarse.

El muro técnico que define todo

Bitcoin se frenó en el muro de u$s78.000, con analistas advirtiendo que existen dos niveles de resistencia que podrían limitar el rally a pesar de los u$s1.400 millones en entradas semanales de ETFs. La primera resistencia relevante se ubica en torno a u$s78.182: cerrar por encima de ese nivel es condición necesaria para continuar al alza. El soporte inferior se apoya en u$s73.165.

Durante los últimos dos meses, Bitcoin registró seis intentos fallidos de sostenerse por encima de los u$s76.000. Cada vez que lo intentó, retrocedió. El precio no está construyendo una base alcista, está probando el mismo techo una y otra vez.

El análisis técnico de Bolé añade otra capa: si el precio reacciona al alza y alcanza los u$s76.000-78.000, el escenario más probable no es la ruptura definitiva sino una bulltrap, una trampa alcista que ilusiona a los compradores tardíos antes de la siguiente caída.

"Un resfrío tarda 7 días o 1 semana", grafica el analista. "Una corrección, tres movimientos enteros grandes. Recién estamos completando el primero".

La macro que decide, no la narrativa

El cese al fuego entre Irán y EE.UU. que desencadenó el rally de la semana pasada vence mañana. Si no se extiende, el contexto macro que llevó a BTC a u$s78.000 se deteriora de inmediato. La demanda institucional a través de ETFs está ayudando a sostener los valores, pero la continuidad del rally depende de que esos flujos se mantengan.

El telón de fondo no ayuda. Las liquidaciones en el mercado cripto alcanzaron entre u$s820 y u$s826 millones durante el rally, con posiciones cortas representando la mayor parte (lo que explica parte del impulso al alza pero también sugiere que el movimiento fue amplificado por la mecánica del mercado y no solo por convicción compradora).

La correlación de Bitcoin con el índice de relajación monetaria global pasó de 0,21 antes de los ETFs a -0,778 en 2026, lo que implica que las señales más relevantes ya no son el IPC ni la Fed sino los flujos mensuales de ETFs y los desarrollos regulatorios.

Dos versiones de Bitcoin conviviendo en el mismo precio

Bitcoin tiene hoy dos versiones de sí mismo conviviendo en el mismo precio. Una es la del activo institucionalizado, con flujos récord, tenencias corporativas históricas y una base compradora que no vendió durante la corrección del 52%. La otra es la del activo que lleva cinco meses sin poder cerrar una semana por encima de los u$s78.000, que repite la misma secuencia bajista con la regularidad de un metrónomo y que depende de un cese al fuego en el Estrecho de Ormuz para no retroceder.

Ambas versiones son reales. El problema es que solo una puede ganar en el corto plazo.

Mientras el precio no cierre de forma sostenida por encima de los u$s78.200 con volumen genuino y sin catalizador geopolítico como excusa, cada subida seguirá siendo una pregunta disfrazada de respuesta. El mercado bajista no termina con un rebote. Termina cuando el rebote deja de revertirse.

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