El mercado de los fondos cotizados de Bitcoin suma un nuevo jugador de peso y no es menor: Morgan Stanley decidió dar el salto y lanzar su propio fondo al contado, el Morgan Stanley Bitcoin Trust (MSBT), en lo que ya se perfila como uno de los movimientos más relevantes del año para la industria cripto.

El dato clave no es solo el producto, sino quién lo emite: por primera vez, un gran banco comercial de Estados Unidos compite directamente en el negocio de los ETF de Bitcoin, un terreno hasta ahora dominado por gestoras como BlackRock y Fidelity.

En su primer día de operaciones, el MSBT captó u$s30,6 millones en flujos y registró un volumen de negociación de u$s34 millones. Un arranque ordenado, alineado con las expectativas del mercado, pero todavía lejos de los niveles que marcaron los lanzamientos iniciales de 2024.

Para ponerlo en contexto: el iShares Bitcoin Trust (IBIT) de BlackRock, líder indiscutido del segmento, sumó u$s40 millones en la misma jornada y maneja unos u$s53.000 millones en activos bajo gestión (AUM).

La diferencia es abismal. Aun así, el fondo de Morgan Stanley arranca con una ventaja competitiva clara: el precio.

ETF de Bitcoin: la guerra de comisiones ya empezó

El MSBT cobra una comisión anual de apenas 0,14%, la más baja del mercado. Es 11 puntos básicos más barato que el IBIT (0,25%), en un negocio donde el costo define la rentabilidad final del inversor.

La estrategia es evidente: capturar flujos de inversores institucionales y de alto patrimonio que priorizan eficiencia en carteras de largo plazo. En un mercado cada vez más commoditizado, en el que todos los ETF replican el mismo activo, la competencia se traslada directamente a fees y distribución.

El impacto real del lanzamiento va más allá de los números del primer día. Morgan Stanley llega tarde, dos años después del boom inicial, pero lo hace en una etapa distinta del mercado: más madura, más competitiva y con mayor presencia institucional. Esto cambia la lectura. No es un "primer hype", sino una confirmación de tendencia.

El debut del MSBT también dejó otro dato relevante: los flujos netos del día fueron negativos. Mientras IBIT y el nuevo fondo de Morgan Stanley sumaban entradas, otros ETF mostraron fuertes salidas, el Fidelity Wise Origin Bitcoin Fund (FBTC) perdió u$s79 millones y el ARK 21Shares (ARKB) cerca de u$s75 millones. A eso se sumaron rescates por u$s11 millones en el GBTC. Resultado: u$s124,5 millones de salidas netas en el día.

Manuel Beaudroit, CEO y cofundador de Belo, explica a iProUP que el avance de los ETF de Bitcoin marca un cambio estructural más que una novedad aislada dentro del mercado.

"En algún punto ya se había abierto la posibilidad de que los brokers ofrecieran este tipo de productos, pero todavía no estaban dadas las condiciones internas, ya sea por sistemas, regulación u otros factores. Ahora se abrió una puerta gigantesca: estos instrumentos se van a poder ofrecer de una forma mucho más estructurada y eso debería tener una repercusión muy grande en el mercado", sostiene el experto.

En ese contexto, remarca que el escenario competitivo aún es incierto y que no necesariamente se trata de un juego de suma cero. "No está claro quién va a ganar. En muchos casos, los productos son complementarios", señala.

Para Beaudroit, "el punto ahora es distribuir el activo, que empiece a hacer catch up en el mercado y ver cómo tracciona. Hay que darle unos meses para entender cómo evoluciona", agrega.

Respecto al rol de las comisiones, relativiza su impacto como factor determinante en esta etapa. "Bitcoin está disponible desde 2009. Lo que demoró la llegada de otros públicos no tuvo que ver con el precio o las comisiones, sino con una limitación estructural: el dinero institucional está dentro de estas organizaciones y no puede salir fácilmente", remarca.

Y profundiza: "Muchas veces, al intentar vender este tipo de activos a grandes brokers, la respuesta era la misma: 'mis clientes quieren Bitcoin, pero el dinero no puede salir de la cuenta del banco'. Eso hacía muy difícil la adopción, porque directamente no existía el instrumento".

Según el ejecutivo, ese cuello de botella acaba de romperse. "Ahora eso cambió. Se puede acceder a Bitcoin desde esas mismas cuentas, y ahí es donde vamos a empezar a ver grandes movimientos de dinero, anticipa.

En paralelo, destaca que se trata de una industria con fuertes barreras de entrada. "Son mercados muy regulados, que requieren capital significativo, conocimiento específico y capacidad para estructurar, distribuir y sostener estos productos. Es una escalera en la que cada peldaño es más complejo", describió.

Además, señala que históricamente existió un problema clásico: capital disponible. "Es la lógica del huevo y la gallina: si no hay liquidez, no hay demanda; y sin demanda, no tiene sentido ofrecer el producto. Pero ahora estamos hablando de instrumentos que ya tienen recorrido y el respaldo de jugadores muy grandes", indica.

Finalmente, Beaudroit plantea una visión de largo plazo, con foco en el rol del capital institucional. "El impacto va a ser significativo, aunque en el corto plazo es difícil de medir. Es probable que Bitcoin alcance valores superiores al millón de dólares, pero con un ritmo de crecimiento menor al del pasado. El acceso al dinero institucional va a ser el principal driver de ese movimiento", concluye el experto.

Wall Street y cripto: el ingreso de Morgan Stanley reordena el mapa

José Luis del Palacio, cofundador de Decrypto, señala que la irrupción de Morgan Stanley en el mercado de ETF de Bitcoin debe analizarse con matices, especialmente al compararla con el posicionamiento de BlackRock.

"Lo primero que hay que entender es que Morgan Stanley y BlackRock operan en capas diferentes del sistema financiero. No son comparables en términos de core de negocio", explica.

"Por un lado, Morgan Stanley está más orientado a la intermediación: funciona como un broker tradicional, con fuerte foco en banca. En cambio, BlackRock es un especialista en inversión, cuya actividad central es la gestión de fondos, donde los ETF son un pilar clave", detalla Del Palacio.

Si bien Morgan Stanley cuenta con una división de asset management, su ADN sigue estando más vinculado a la banca. "Son dos estructuras distintas, con expertise y posicionamientos diferentes dentro del mercado", agrega el experto.

En ese contexto, advierte que el liderazgo actual en los ETF de Bitcoin no será fácil de disputar. "Hoy el ETF de BlackRock es el más líquido, el que más volumen tiene y prácticamente funciona como referencia del mercado. Está en un nivel comparable con los ETF más grandes del mundo, lo que lo hace muy difícil de destronar en el corto plazo".

Respecto a la estrategia de competir con menores comisiones, relativizó su impacto. "No creo que haya una migración significativa por precio. Cuando se compite solo por fees, en general lo que se hace es erosionar el mercado".

Y fue directo sobre el comportamiento del inversor institucional: "Los institucionales que son el público objetivo de estos productos, no se mueven por unos puntos básicos de diferencia. Buscan calidad, liquidez y respaldo. Quieren saber qué firma está detrás del instrumento".

En esa línea, concluye que el nuevo ETF difícilmente altere el equilibrio competitivo en el corto plazo. "No creo que, por una diferencia de comisiones, Morgan Stanley termine capturando el mercado. Probablemente sea un jugador más dentro de la oferta existente, sin generar un cambio disruptivo inmediato".

Qué esperan los expertos del nuevo jugador en el mercado de ETF

Paula Chaves sostiene que la entrada de Morgan Stanley al negocio de ETF spot de BTC confirma que el mercado ya entra en una nueva fase, con un perfil claramente más institucional.

"Más que una disputa inmediata por el liderazgo, lo que empieza a configurarse es una competencia más profunda entre grandes jugadores de Wall Street, donde el diferencial no pasa solo por el producto, sino por la capacidad de distribución y captura de flujos", advierte Chaves.

En ese marco, el debut del banco es sólido pese a tratarse de un entrante tardío, opina la experta que destaca que, Morgan Stanley llega con una estrategia definida: "Comisiones más bajas y una base propia de clientes que le permite escalar con rapidez".

Sin embargo, dice que el hecho de que el líder del mercado continúe captando flujos aun con esta nueva oferta "deja en evidencia que la competencia no se define únicamente por precio".

Según explica, una estructura de costos más competitiva puede erosionar participación, pero de manera gradual y concentrada en ciertos segmentos. El liderazgo del iShares Bitcoin Trust (IBIT) se mantiene sólido, no solo por su tamaño, sino por la liquidez y la confianza acumulada: en este tipo de instrumentos, la calidad de ejecución y la profundidad de mercado pesan tanto –o más– que algunos puntos básicos de diferencia en comisiones.

Ahí aparece la principal barrera de entrada: "La liquidez genera más liquidez. IBIT ya funciona como vehículo natural para muchos inversores institucionales, y replicar ese efecto red lleva tiempo, incluso para un actor del peso de Morgan Stanley", define Chaves.

En este contexto, el impacto competitivo es, en términos generales, positivo. Presiona a la baja las comisiones, amplía los canales de acceso al capital y refuerza la institucionalización de Bitcoin. "Más que un reemplazo del líder, lo esperable es una redistribución parcial de flujos dentro de un mercado que sigue en expansión", concluye.

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