El Banco Central (BCRA) difundió los resultados del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) correspondientes al cierre de marzo, y las cifras confirman lo que muchos analistas venían adelantando: la inflación encontró una resistencia más fuerte de lo esperado para seguir bajando.

En un abril de 2026 marcado por el reajuste de tarifas y la estabilidad del dólar, el mercado recalibra sus apuestas.

Para los expertos consultados por la autoridad monetaria, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo muestra una desaceleración respecto a los picos del año anterior, todavía se mantiene en el terreno alto para la percepción del bolsillo.

Sin embargo, el dato más relevante es el acumulado anual: el mercado proyecta una inflación para todo 2026 cercana al 29,1%.

Este "piso" inflacionario es el que hoy miran de cerca las fintech y los bancos al momento de definir las tasas de interés de los plazos fijos y las cuentas remuneradas, que han sufrido fuertes recortes en las últimas semanas.

Dólar: ¿se viene un salto o sigue la calma?

En cuanto al tipo de cambio, el REM trajo noticias que favorecen a quienes apuestan por el peso en el corto plazo.

Los analistas proyectan un dólar oficial de $1.420 para este mes, con una trayectoria que llegaría a los $1.700 recién en diciembre de 2026.

Si se cumplen estas proyecciones, el dólar subiría solo un 17,4% interanual, quedando muy por debajo de la inflación esperada. 

El impacto en las inversiones y el consumo

Estas cifras definen la hoja de ruta del trimestre:

La visión del BCRA

Aunque el Banco Central utiliza este relevamiento como insumo, la política oficial sigue enfocada en la absorción de pesos y el saneamiento del balance.

La gran pregunta que se hace la City, y que el REM no termina de contestar, es hasta cuándo se podrá sostener el crawling peg (microdevaluaciones) actual si la inflación no rompe la barrera del 5% mensual.

En definitiva, los datos de abril confirman que el camino hacia la estabilidad es más largo de lo previsto. Para el inversor digital, la clave sigue siendo la agilidad para rotar carteras antes de que el mercado "arbitre" las diferencias entre precios y tipo de cambio.

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