La Casa Blanca incluyó al sistema de pagos instantáneos Pix en su informe anual sobre barreras comerciales, acusando al Banco Central de Brasil (BCB) de favorecerlo frente a plataformas privadas como WhatsApp Pay.
Washington critica que el Banco Central de Brasil obligue a las instituciones financieras con más de 500.000 cuentas a usar Pix. Es decir, que los bancos grandes no puedan elegir si ofrecerlo o no y deban integrarlo a sus servicios por regulación.
El documento elaborado por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) cuestiona, además, la llamada "taxa das blusinhas", un impuesto del 60% a compras internacionales pequeñas.
Y se queja de otras regulaciones que, según Washington, afectan de manera "desproporcionada" a empresas estadounidenses. A estos cuestionamientos se suman:
- La demora en el registro de patentes
- Las tarifas sobre etanol importado
- Las restricciones sanitarias a la carne porcina
- Las cuotas de pantalla para producciones audiovisuales nacionales
Según el USTR, Brasil mantiene una tarifa promedio de 12,5% en bienes industriales y 9% en agrícolas, niveles considerados altos por Estados Unidos.
En ese sentido, Estados Unidos advirtió que podría aplicar sanciones bajo la Sección 301, mecanismo que habilita represalias comerciales.
Lula defiende a Pix como un símbolo de soberanía
Las críticas de Washington generaron tensión diplomática y una respuesta inmediata del presidente Luiz Inácio Lula da Silva: "Pix es de Brasil y nadie nos va a obligar a cambiarlo".
En un acto en Salvador, Lula defendió el sistema como una herramienta de inclusión financiera y subrayó que la plataforma pertenece al pueblo y que su gratuidad e inmediatez son esenciales para millones de usuarios.
Además, el Banco Central y la Cancillería remarcaron que Pix es neutral y no discrimina a empresas extranjeras. Incluso recordaron que la Reserva Federal estadounidense está probando mecanismos similares, lo que refuerza la legitimidad del modelo brasileño.
Pix fue lanzado en noviembre de 2020 y rápidamente desplazó otros métodos de transferencia por su facilidad de uso.
La disputa refleja un choque más amplio entre la estrategia de soberanía tecnológica de Brasil y los intereses corporativos de Estados Unidos.