El Banco Central Europeo (BCE) acelera el proyecto del euro digital, que busca consolidar la soberanía financiera de la región frente al dominio de proveedores extranjeros en los pagos electrónicos.
Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, presentó el plan de acción para reducir la dependencia de redes internacionales y explicó que casi dos tercios de las transacciones con tarjeta en la zona euro son procesadas por sistemas externos.
La estrategia del BCE contempla un piloto técnico de 12 meses que comenzará en el segundo semestre de 2027, siempre y cuando se apruebe la normativa durante este año.
El ejercicio incluirá pruebas en cuatro casos de uso clave:
- Pagos entre personas
- Comercios físicos
- Comercios electrónicos
- Operaciones offline
La selección de proveedores de servicios de pago ya está en marcha en este primer trimestre de 2026.
Sin embargo, todavía falta que el Parlamento Europeo defina en mayo su postura sobre la emisión del euro digital. Sin ese respaldo legislativo, el proyecto no podrá avanzar hacia su implementación definitiva, prevista para 2029.
Obstáculos que debe superar el euro digital
El euro digital enfrenta resistencias como la protección constitucional del efectivo en Suiza, la reforma que obliga al Estado a garantizar la disponibilidad de billetes y monedas como medio de pago.
También se suman las críticas de la comunidad cripto, que advierte sobre riesgos de vigilancia, y de la banca tradicional, preocupada por la posible erosión de su modelo de custodia.
El BCE insiste en que insiste en que la solidez de los los pagos europeos depende de contar con una infraestructura propia y segura.
En ese sentido, el euro digital será una alternativa pública, gratuita y privada, capaz de funcionar incluso en situaciones de interrupción de red.
Como contraparte, juegan a favor del proyecto regulaciones como MiCA, donde las restricciones a las stablecoins vinculadas al dólar abrieron un espacio competitivo que el BCE busca ocupar.