Tether y Circle, los dos emisores de stablecoins más grandes, ya suman más de u$s160.000 millones en bonos del Tesoro de Estados Unidos, supernado a países como Alemania, Corea del Sur y Arabia Saudita. 

La compañía detrás de USDT ya es el 17º mayor tenedor mundial de deuda estadounidense, con u$s141.000 millones. De ese total, u$s122.000 millones son letras del Tesoro. Circle, por su parte, suma u$s24.500 millones en activos similares.

En una década, las stablecoins pasaron de ser un experimento a convertirse en un elemento central de las finanzas globales.

El salto se consolidó en 2025 con la Ley GENIUS, que obliga a respaldar cada token con dólares, letras del Tesoro o activos de corto plazo, disparando la demanda de bonos justo cuando China y Japón empezaban a retirarse.

Además, la administración Trump también promueve a las stablecoins como pieza estratégica para sostener el dólar.

Su circulación en blockchain mantiene la demanda de bonos y presiona a la baja los rendimientos, con impacto en tasas más accesibles.

Stablecoins: expansión global y alerta regulatoria

Las stablecoins también con aplicaciones reales más allá de EE.UU. En países con monedas débiles, las stablecoins se usan como refugio contra la inflación y para enviar remesas sin costos bancarios.

Esa utilidad disparó su capitalización: de u$s20.000 millones en 2020 a u$s300.000 millones en 2026. La Reserva Federal proyecta que podrían llegar a u$s3 billones en cinco años.

Sin embargo, el vínculo cada vez más estrecho entre las stablecoins y la deuda pública preocupa a los reguladores.

El temor es que un colapso cripto obligue a vender bonos del Tesoro para atender retiros masivos, generando un efecto dominó en un mercado delicado como el de deuda a corto plazo.

La preocupación tiene antecedentes concretos: en 2022 y 2023 Tether y Circle se desviaron momentáneamente de la paridad con el dólar, y Tether conserva parte de sus reservas en activos tan inestables como Bitcoin y oro.

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