El mercado cripto entró en una fase de transición: Mientras Bitcoin lucha por mantener la zona de los u$s70.000, pierde protagonismo relativo ante un dinero que empezó a rotar hacia otros nichos del ecosistema.

El contexto empujó este movimiento. La guerra en Medio Oriente presiona sobre la inflación global a través del crudo y se enfrió el apetito por el riesgo extremo.

Este combo genera un cambio de comportamiento: los inversores no salieron de la plaza, se movieron dentro de ella. Ahora buscan al Bitcoin como resguardo, mientras miran otras cripto para aprovechar una diferencia.

Bitcoin y altcoins: cómo se mueve el dinero cripto

El analista financiero Fermín Aguirre remarca que "el capital no desapareció, sino que rotó hacia activos con una mejor relación riesgo-retorno para este escenario".

Ese escenario fue dominado por el precio del petróleo, que trepó hacia los u$s100 tras los picos recientes, un nivel que alimentó la presión inflacionaria. La Fed respondió con cautela y el mercado ya no espera recortes de tasas en el corto plazo. Con el crédito caro, la liquidez no fluyó con la misma dinámica que en ciclos anteriores.

En este escenario, la divisa digital líder actuó más como activo de referencia que como motor de subas agresivas. Su correlación con el Nasdaq siguió siendo alta: si la renta variable duda, BTC también.

"Bitcoin consolidó, pero no lideró. El flujo empezó a buscar beta en altcoins con una narrativa sólida", precisa el analista Emiliano Luque a iProUP. El resultado apareció en los gráficos: subieron el interés abierto y el volumen en tokens específicos, marcando un rally selectivo y no generalizado.

Criptomonedas que pueden subir hasta 30%

Ethereum recuperó protagonismo: cotiza cerca de u$s2.200 tras bajar 10%, pero se recupera más rápido que Bitcoin. La clave: el ecosistema de finanzas descentralizadas (DeFi) muestra signos de reactivación, la actividad on-chain crece y las tarifas se estabilizan.

Además, ETH rompió rangos técnicos relevantes, un quiebre que suele anticipar movimientos más amplios. Para Aguirre, el potencial sigue vigente.

"Ethereum puede buscar la zona de los u$s2.800 en este tramo, lo que implicaría un recorrido de entre el 20% y el 25% si sostiene el impulso", anticipa. El capital institucional también acompañó, consolidando a la red como la infraestructura base del sistema.

Solana, por su parte, volvió al radar de los inversores y se mueve similar a Ethereum. La red ganó usuarios y volumen, reflejando ese interés con subas mayores a las que registró Bitcoin. El diferencial apareció gracias a que se posicionó como la alternativa eficiente para aplicaciones masivas por sus bajos costos y alta velocidad.

Ese combo atrajo a desarrolladores y traders, convirtiéndose en un terreno fértil para el flujo especulativo. Luque lo resume sin vueltas: "Solana tiene espacio para un movimiento del 30% si el mercado sostiene este tono".

"Fue una de las principales receptoras de liquidez en esta fase", añade el experto, y recuerda una máxima: si bien el riesgo es mayor, el potencial de suba también lo es.

XRP también se metió de lleno en la discusión. El token superó a otros activos en capitalización y cotizó cerca de u$s1,50, tras un avance semanal del 8,5%. El dato clave apareció en el interés abierto: subió un 33% en dos semanas y sumó u$s2.820 millones, señal de entrada de capital fresco.

A esto se sumó la expansión de Ripple en Brasil y su avance regulatorio. Es decir, la adopción institucional ganó peso. En el plano técnico, el activo recuperó un nivel clave y, de sostenerlo, el camino quedó despejado.

"Si rompe la zona de u$s1,60 con volumen, puede proyectar un movimiento hacia u$s1,90, con potencial cercano al 25%", indica Aguirre. El ciclo actual no replicó los rallies anteriores: no subió todo a la vez sino que el dinero eligió dónde posicionarse. Ethereum, Solana y XRP captaron la mayor parte del flujo, cada una con su narrativa y riesgo.

Qué pasa con Bitcoin

Si bien el jueves Bitcoin perdió la zona de u$s70.000, recuperó ese valor en pocas horas, mostrando su resiliencia como activo refugio. Justamente, su soporte inmediato se sitúa en u$s70.000. Si se vulnera más allá de una rueda, el precio puede buscar la zona de liquidez en u$s65.000. Por el contrario, la resistencia principal se ubica en u$s75.000.

En este contexto, la analista Lucía Ferrer plantea dos escenarios:

El analista Iván Bolé cree que "la prueba inmediata son los u$s74.000. El precio necesita cerrar velas encima de ese nivel, que es el máximo anterior, para aspirar a más subida".

Respecto al largo plazo, Bolé que "sigue la macro correctiva y bajista". Esto obliga a aprovechar subas y bajas del momento para hacer una diferencia hasta que cambie la tendencia si bajan las tasas o se desacelera la inflación en EEUU.

Más allá de la coyuntura, los inversores monitorean la liquidez global. Bitcoin responde a una mecánica de expansión monetaria: cuando el circulante aumenta, el activo sube; cuando se contrae, sufre. Según las proyecciones de la Reserva Federal, los recortes de tasas más significativos recién aparecerían hacia finales de año.

La macroeconomía pesó y la Fed marcó el ritmo, mientras la guerra agregó incertidumbre. Sin embargo, el mercado cripto mostró resiliencia. El capital no se retiró, se reorganizó. Y en ese movimiento aparecieron nuevas oportunidades para quienes supieron leer el cambio de ciclo.

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