Bitcoin no pudo resistir. Después de tocar un máximo de seis semanas rozando los u$s76.000, la mayor criptomoneda del mundo se desplomó este jueves por debajo del umbral psicológico de los 70.000 dólares, acumulando una caída de cerca del 5% en menos de 24 horas.
La divisa digital cedió hasta un 2,7%, llegando a tocar los 69.308 dólares el jueves, extendiendo la corrección iniciada la víspera, cuando registró su mayor caída en tres semanas. El resto del mercado cripto acompañó el descenso:
- Bitcoin: u$s69.571,55 (-2,70%)
- Ethereum: u$s2.119,53 (-3,58%)
- BNB: u$s637,33 (-1,81%)
- Ripple: u$s1,43 (-1,08%)
- Solana: u$s87,82 (-1,87%)
- Cardano: u$s0,26 (-2,71%)
- Polkadot: u$s1,51 (-3,07%)
- Dogecoin: u$s0,09 (-1,67%)
La pregunta que se hacen hoy inversores de todo el mundo es la misma: ¿qué está pasando? La respuesta no tiene un único culpable, sino una confluencia de factores macroeconómicos y geopolíticos que han elevado la aversión al riesgo de los mercados globales a niveles no vistos en semanas.
El petróleo y la guerra en Oriente Medio sacuden los mercados
El detonante más inmediato de la jornada tiene nombre propio: Irán. Los ataques iraníes sobre una importante instalación de gas natural licuado en Qatar profundizaron los temores de que el conflicto en Oriente Medio avive la inflación y golpee el crecimiento económico global. Como consecuencia directa, el crudo Brent se disparó hasta los 115 dólares por barril el jueves, mientras que el gas natural europeo llegó a subir hasta un 35%.
Este shock energético tiene consecuencias directas sobre todas las clases de activos de riesgo, y bitcoin no es una excepción. La escalada de tensiones alrededor del conflicto con Irán desencadenó una actitud generalizada de huida hacia la seguridad en los mercados globales, con las bolsas japonesas sufriendo su racha bajista más larga desde abril y las europeas cayendo de forma generalizada.
El miedo que sobrevuela los mercados tiene incluso nombre técnico. Susannah Streeter, estratega jefe de inversiones de Wealth Club, advirtió que "el espectro de la estanflación está sobrevolando la situación", con la combinación de precios al alza y crecimiento estancado como una amenaza real.
La Reserva Federal y la inflación: el otro frente de la presión
Si la geopolítica fue el detonante, la política monetaria de la Reserva Federal fue el combustible. El banco central estadounidense mantuvo su tasa de referencia en el rango del 3,5% al 3,75%, señalando que la inflación seguirá siendo elevada y revisando al alza su proyección para 2026, hasta aproximadamente el 2,7%.
El presidente de la Fed, Jerome Powell, indicó que los responsables de política esperan "algún progreso" en inflación, aunque "no tanto como habíamos esperado", reforzando una postura de tasas altas por más tiempo.
Los mercados ya estaban tensos antes de la decisión del FOMC. Una lectura del Índice de Precios al Productor más alta de lo esperado y el disparo en los precios del petróleo complicaron aún más las perspectivas para una reducción de tasas, llevando a los operadores a reducir sus expectativas de alivio monetario en el corto plazo.
El S&P 500 cayó un 1,36% el miércoles y el Nasdaq perdió un 1,46%. Bitcoin, que durante meses intentó posicionarse como un activo descorrelacionado, volvió a demostrar que en momentos de estrés extremo se comporta como cualquier otro activo de riesgo.
El analista de criptomonedas Benjamin Cowen aporta una perspectiva más estructural. Sostiene que el repunte reciente de bitcoin probablemente fue un rally de contratendencia más que el inicio de un nuevo mercado alcista, señalando patrones históricos en los que el activo sube gradualmente en fases bajistas antes de romper hacia nuevos mínimos. Cowen también destacó el ciclo recurrente de cuatro años, señalando que en años de mitad de mandato pasados –incluidos 2014, 2018 y 2022– los mínimos de principio de año no fueron el piso definitivo.
ETF millonarios que no alcanzan para frenar la caída
Uno de los datos más llamativos de la jornada es la paradoja que viven los mercados cripto: incluso con entradas institucionales récord, el precio no logra sostenerse. Los fondos cotizados (ETF) de bitcoin al contado registraron 1.160 millones de dólares en entradas netas durante siete sesiones consecutivas hasta el martes.
El miércoles marcó el primer día de salidas netas, con unos 129 millones de dólares según datos de CoinGlass, a medida que los precios caían cerca del 4% tras el cambio en las expectativas de tipos de interés.
Para Rachael Lucas, analista cripto de BTC Markets, este dato es, precisamente, lo que distingue la corrección actual de las anteriores. Lucas señaló que lo que diferencia esta corrección de caídas anteriores es el flujo continuo de dinero institucional hacia los ETF de bitcoin listados en EE. UU., argumentando que esa demanda sostenida apunta a una base de inversores más madura que trata a bitcoin como una asignación de cartera a largo plazo, más que como una apuesta especulativa pura.
Sin embargo, ese dinero institucional no logra compensar la presión vendedora derivada del pánico macro. Robin Singh, CEO de la plataforma de impuestos cripto Koinly, advirtió que bitcoin probablemente "se ha quedado sin combustible en el corto plazo" y que un retroceso hacia los 65.000 dólares era un escenario posible en los próximos días, estimando que la acción del precio se mantendría entre 65.000 y 75.000 dólares en las próximas semanas.
Bitcoin: qué dicen los expertos y el análisis técnico
El contexto actual ha forzado a bancos y analistas a revisar sus escenarios para bitcoin en 2026, un año que comenzó con proyecciones ambiciosas. Standard Chartered, uno de los bancos con mayor cobertura del mercado cripto, tiene un pronóstico de 150.000 dólares para bitcoin en 2026, cifra que ya fue recortada en diciembre desde una previsión anterior de 300.000 dólares.
Geoff Kendrick, su responsable global de investigación de activos digitales, atribuye el ajuste al freno en la compra de bitcoin por parte de las llamadas "empresas tesoro de activos digitales", cuyas valoraciones ya no justifican seguir acumulando la criptomoneda.
El consenso del mercado para el año completo sigue siendo amplio. Según una encuesta de CNBC entre ejecutivos e inversores del sector, el rango de previsiones para bitcoin en 2026 va desde los 75.000 dólares como piso hasta los 225.000 dólares como techo, con la mayoría de los analistas apuntando a una alta volatilidad como denominador común.
La matemática Carol Alexander, de la Universidad de Sussex, estima que el activo se mantendrá en un rango de entre 75.000 y 150.000 dólares durante el año, con un "centro de gravedad" alrededor de los 110.000 dólares, en la medida en que el mercado digiera la transición desde ciclos impulsados por el minorista hacia una liquidez distribuida institucionalmente.
En el corto plazo, sin embargo, el panorama técnico es considerablemente más sombrío. Según el análisis de indicadores técnicos, la lectura del RSI (Índice de Fuerza Relativa) se sitúa en torno a 51,69, lo que indica una posición neutral del mercado, pero de los 29 indicadores técnicos analizados, 26 emiten señales bajistas frente a solo 3 alcistas, lo que arroja un sentimiento general negativo en el mercado.
La estructura del gráfico diario sugiere que bitcoin se encuentra en una fase correctiva más amplia. Los analistas técnicos identifican el nivel de 65.000 dólares como soporte clave, mientras que la resistencia relevante se ubica en los 73.300 dólares, zona donde se sitúa la media móvil exponencial de 20 períodos. Un cierre diario por debajo de los 65.000 dólares podría exponer al activo a una caída más profunda hacia la zona de los 60.000 dólares.
Desde una perspectiva de ondas de Elliott, el par BTC/USD podría estar completando la parte final de una onda bajista impulsiva. En ese escenario, los analistas que siguen esta metodología sugieren vigilar el soporte en los 59.456 dólares como referencia crítica de medio plazo.
El aspecto más preocupante del momento actual para los inversores es la fuerte correlación de bitcoin con la renta variable. La correlación de 30 días entre bitcoin y el S&P 500 se sitúa en 0,55, al alza desde niveles de 0,50 en octubre de 2025, lo que significa que el activo sigue moviéndose en gran medida al compás de las bolsas, debilitando su atractivo como cobertura ante el riesgo tradicional. En palabras de Kevin Crowther, fundador de KC Private Wealth, "la alta correlación de bitcoin con las acciones tecnológicas debilita su argumento como activo refugio" en tiempos de incertidumbre.
Mientras tanto, bitcoin se encuentra atrapado entre dos fuerzas contrapuestas: el dinero institucional que sigue apostando por su valor a largo plazo y un entorno macro que, por ahora, castiga sin distinción todo lo que huele a riesgo. Los 70.000 dólares son la línea en la arena. Lo que ocurra con ellos en los próximos días determinará si estamos ante una corrección pasajera o el inicio de una fase bajista más prolongada que podría poner a prueba los soportes críticos entre los 60.000 y 65.000 dólares.