Richard Bookstaber advirtió que el mundo enfrenta un escenario de riesgo que podría ser más grave que la crisis de 2008: "Lo que se avecina puede ser peor".

En una columna publicada en el New York Times, el financista recordó que tras la crisis de hace más de una década aseguraba a sus colegas que "nunca volverían a ver algo así". Sin embargo, hoy ve condiciones similares que podrían desencadenar un nuevo colapso financiero.

Bookstaber, autor de "Un demonio de nuestra propia creación" -ensayo que anticipó la crisis de 2008-, subrayó que "volvimos a un período de riesgo". Según su análisis, los nuevos focos de tensión global van más allá de los mercados tradicionales.

"Esta vez, los riesgos se extienden a través de industrias, mercados y naciones: la inteligencia artificial, la industria crediticia privada de aproximadamente u$s2 billones, los mercados bursátiles, Taiwán y ahora Irán".

Bookstaber añadió que, aunque cada frente de riesgo parece independiente, en realidad todos forman parte de un mismo entramado.

"Un sistema complejo y estrechamente interconectado en el que la fuente específica de tensión importa menos que la rapidez con que esa tensión puede propagarse".

Préstamos e inteligencia artificial: dos frentes de riesgo

Uno de los puntos críticos es el crédito privado, que ya muestra "signos preocupantes" tras la salida de los bancos tradicionales en la crisis pasada. Las empresas dependen cada vez más de préstamos de inversores institucionales, lo que genera vulnerabilidades.

La Inteligencia Artificial también aparece como un factor de riesgo. Bookstaber advirtió que "impulsa una inversión extraordinaria en un pequeño grupo de empresas tecnológicas dominantes", inflando sus valoraciones hasta niveles inéditos. 

Hoy, apenas diez acciones concentran más de un tercio del valor del S&P 500, una situación que calificó como "sin precedentes y peligrosa".

Además, la demanda energética que genera la IA impacta en regiones en crisis como Irán y Taiwán. "Una crisis energética provocada por el conflicto que aumente el costo de la energía o limite su suministro afecta directamente a los centros de datos y a la producción de IA", explicó.

El financista fue contundente al señalar la raíz del problema: "Nuestro sistema financiero actual falla no porque una sola cosa vaya mal. Falla porque diferentes perturbaciones se propagan a través de la misma estructura y de formas difíciles de prever".

En ese sentido, pidió a los legisladores prestar atención al crédito privado y a la infraestructura que sostiene a la IA.

Para él, cuando el sistema entre en tensión, los inversores liquidarán primero los activos más líquidos, especialmente las grandes acciones tecnológicas.

Bookstaber recordó que "no es la primera vez que se construye un sistema como este", en alusión a la crisis de 2008. Y concluyó con una advertencia: "Para cuando las señales de alarma aparezcan en los datos del mercado, el daño ya estará hecho".

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