Michael Saylor, presidente de Strategy, salió a responder una de las tesis más debatidas del momento en el mundo cripto y tech: la del inversor y exejecutivo de Facebook, Chamath Palihapitiya, quien sostiene que la inteligencia artificial destruirá los fosos competitivos de las empresas y que Bitcoin es vulnerable al avance cuántico.

La respuesta de Saylor fue contundente: lejos de ser una amenaza para Bitcoin, este escenario lo convierte en el principal beneficiario del nuevo paradigma económico.

Para el empresario, Bitcoin representa "capital digital": un activo escaso, neutral e impermeable a la disrupción de la IA.

Su argumento central es que, a medida que la IA reduzca la previsibilidad de los flujos de caja corporativos, el capital buscará refugio en activos sin riesgo de disrupción.

En ese escenario, Bitcoin se posiciona como el destino natural para el valor que huya de los mercados de acciones tradicionales.

Ante la objeción de Palihapitiya sobre la necesidad de que Bitcoin sea "resistente a la computación cuántica" para funcionar como reserva de valor real, Saylor calificó la premisa de incompleta.

Según el empresario, esa tesis asume erróneamente que el resto del mundo digital es inmune a dicha tecnología, cuando en realidad todo el sistema global depende de la misma base criptográfica.

El razonamiento es directo: si la computación cuántica lograra romper la criptografía actual, no solo caería Bitcoin. Un avance de esa magnitud destruiría simultáneamente la seguridad de la IA, la infraestructura de nube, los sistemas bancarios y la arquitectura global de internet.

La solución, para Saylor, no es abandonar Bitcoin sino encarar una actualización colectiva de toda la seguridad digital.

El debate no es abstracto. La industria tecnológica proyecta un salto significativo en la capacidad de los procesadores cuánticos para 2028, cuando se aspira a desarrollar chips de 200.000 cúbits físicos.

Los avances actuales apuntan a sistemas con mayor corrección de errores, lo que acerca la teoría a la posibilidad real de desafiar los algoritmos de firma digitales vigentes.

Para Saylor, ese escenario no invalida a Bitcoin: lo consolida como el activo más relevante en un mundo que deberá reconstruir sus cimientos de seguridad digital desde cero.

Te puede interesar