La escalada del conflicto entre los Estados Unidos, Israel e Irán volvió a sacudir a los mercados globales desde hace varios días. El petróleo saltó a máximos desde 2022, las bolsas atravesaron episodios de fuerte volatilidad y los inversores reforzaron posiciones defensivas.

Sin embargo, en medio de ese contexto típico de "risk-off", Bitcoin (BTC) sorprendió al mercado: lejos de desplomarse como en crisis anteriores, el activo logró mantenerse relativamente estable alrededor de los u$s69.000. Incluso, analistas adelantan que la criptomoneda podría moverse cerca de sus máximos históricos, con una zona objetivo de entre u$s88.000 ( 25% respecto a los u$s70.000 actuales) y u$s98.000 ( 40%)

El comportamiento resulta llamativo porque históricamente BTC suele moverse en línea con los activos de riesgo: de hecho, en los últimos meses la correlación con el S&P 500 volvió a niveles elevados algo que –al menos en teoría– debería haber amplificado la caída del mercado cripto frente al shock geopolítico. Pero esta vez el patrón no se repitió.

Uno de los factores que explica la cautela del mercado es el salto del petróleo: el WTI llegó a tocar los u$s113, impulsado por el cierre del estrecho de Ormuz y los ataques a instalaciones energéticas en la región.

Un petróleo más caro suele traducirse en mayor inflación global, ya que encarece transporte, producción y logística. Ese escenario complica el panorama para los bancos centrales: si la inflación vuelve a acelerarse, podrían verse obligados a mantener tasas de interés altas por más tiempo.

Para los mercados financieros, eso implica menos liquidez y una rotación hacia activos más defensivos, un entorno que en teoría perjudicaría a Bitcoin y a las criptomonedas.

¿Hasta dónde puede llegar Bitcoin?

El analista de mercados Iván Bolé explica a iProUP cree que BTC transita el tramo final de la primera fase bajista en estructura ABC, que comenzó cuando el activo tocó la zona de u$s59.900/u$s 60.000. Según explicó, ese movimiento inicial ya estaría prácticamente completo.

Para Bolé, el movimiento posterior sería un rebote de Onda B, que según su visión no sería rápido.

"Será un rebote largo y sinuoso, que llevará tiempo", anticipó. Respecto de los objetivos de precio, Bolé proyecta que el próximo movimiento alcista podría llevar a Bitcoin nuevamente cerca de máximos históricos. "En principio hay una zona objetivo entre u$s88.000 y u$s 98.000 que podría visitar. No sería nada raro verlo también en u$s100.000 ( 42,85 respecto al actual nivel de precios)", señaló.

Sin embargo, aclaró que ese escenario no se daría de forma inmediata. "¿En días? No. Esto es algo que podría darse en semanas o meses", aclaró.

Iñaki Apezteguia, cofundador de Crossing Capital, advierte que, al menos por ahora, Bitcoin muestra un comportamiento distinto al que históricamente tuvo en episodios de tensión geopolítica. "Por el momento, parece que se terminó el risk-off para BTC", subrayó.

Recordó que al inicio del conflicto el mercado reaccionó con el patrón habitual. "Hubo una caída inicial normal: cuando comenzó la escalada, BTC bajó hacia la zona de u$s 63.000–u$s 66.000, siguiendo el pánico general mientras el petróleo subía con fuerza. Sin embargo, ese movimiento se revirtió rápidamente", resaltó. 

Cómo se mueve Bitcoin desde el inicio del conflicto

"Este lunes 9 de marzo subió entre 2,5% y 3,5%, alrededor de u$s68.000–u$s69.000, mientras que el Nasdaq y el S&P 500 cayeron más de 1,5% y el oro y la plata también retroceden. Es decir, casi todo baja menos Bitcoin —al menos por ahora—. Desde que comenzó el conflicto acumula cerca de 3,5% de ganancia neta", detalló.

Para el especialista, este comportamiento muestra un giro momentáneo en la narrativa del mercado.

"No es que el manual haya cambiado para siempre, pero en este momento el mercado está tratando a Bitcoin más como un posible hedge contra inflación y caos, con la narrativa de ‘oro digital’ pesando más en el corto plazo", sostuvo.

Entre los factores que podrían explicar esta dinámica, el analista mencionó el rol creciente de la demanda institucional. "Los ETF spot están registrando inflows importantes, con jornadas de más de u$s400 millones. Las instituciones están comprando las caídas con fuerza y eso está funcionando como un colchón que no existía en ciclos anteriores", explicó.

También destacó el impacto del petróleo en las expectativas de inflación. "Con el oil subiendo fuerte, algunos inversores rotan hacia Bitcoin como protección frente a un escenario de mayor inflación o mayor gasto fiscal. Es algo que ya se vio en otros momentos, pero ahora parece más marcado", indicó.

A eso se suma, según su visión, el contexto político y el posicionamiento del mercado. "Hay cierto optimismo de que el conflicto no se prolongue demasiado y, además, el tono más pro-cripto del gobierno actual genera algo de confianza extra en el corto plazo", agregó.

Los expertos revelan más fundamentals de la fortaleza de Bitcoin

Otro elemento relevante es el propio estado del ciclo cripto. "Después de varios meses bajistas, el mercado ya estaba bastante de-risked. El ecosistema absorbe mejor estos shocks y además opera 24/7, lo que también cambia la dinámica frente a otros activos", explica Apesteguia.

Y añade que "el movimiento reciente refleja una transición entre dos comportamientos:

De cara a las próximas semanas, el especialista adelanta que hay varios factores que podrían sostener esta resiliencia si la situación geopolítica no empeoraEntre ellos destacó:

Sin embargo, también advirtió sobre los riesgos. "Si el conflicto se extiende o hay una disrupción fuerte en el mercado del petróleo, el pánico global podría volver y Bitcoin podría regresar a su comportamiento típico de activo de riesgo. Nada garantiza que este desacople dure", subraya.

Por ahora, lo que el mercado observa es una resiliencia inusual: Bitcoin subiendo mientras otros activos caen. "Pero es exactamente eso: algo momentáneo. El mercado cripto sigue siendo muy volátil y todo dependerá de cómo evolucione la guerra en las próximas semanas", resalta.

Por qué Bitcoin no cayó como otros activos de riesgo

A pesar de ese contexto adverso, Bitcoin mostró una resiliencia poco habitual. El principal sostén provino de la demanda institucional: según datos de mercado, los ETF spot de Bitcoin en los Estados Unidos registraron entradas por u$s568 millones la semana pasada (tras haber captado u$s787 millones la semana anterior).

Es decir, se trató de la segunda semana consecutiva de flujos positivos el factor que ayudó a absorber ventas y estabilizar el precio.

Este flujo de capital institucional está cambiando la dinámica del mercado: en ciclos previos, el precio de BTC dependía principalmente de inversores minoristas, mientras que ahora existe un canal permanente de demanda proveniente de fondos y gestores institucionales.

Bolé explica que el comportamiento reciente de BTC responde más a su estructura técnica que a las noticias del momento. 

"En los precios de los activos financieros y de riesgo rigen las estructuras, no las noticias. Las noticias funcionan como catalizadores —positivos, negativos o neutros— que aceleran procesos que ya están en marcha", explicó.

"La reacción de Bitcoin frente a la guerra en Medio Oriente no debería sorprender al mercado. "Las cosas ya vienen trazadas para Bitcoin y su conducta es estrictamente técnica. En cambio, la reacción de una moneda, de un commodity o de un metal precioso, como la plata el año pasado, el oro o incluso el petróleo hoy, es mucho más sensible a las noticias", completa.

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