En el ecosistema financiero regional, la reciente capitalización de Ualá por u$s195 millones disparó una pregunta que trasciende el monto de la ronda: ¿por qué un unicornio nacido digital decide transformarse en un banco tradicional en cada mercado donde opera?

La respuesta no es solo una cuestión de "estatus" regulatorio, sino una jugada de ajedrez sobre el costo del dinero y la eficiencia de las licencias en América Latina.

Para Santiago Mora, socio de GPG Advisory Partners, la elección entre operar como una fintech pura o como un banco depende de un análisis quirúrgico de la regulación local.

En diálogo con iProUP, el especialista advierte que, mientras algunos países han erigido barreras casi infranqueables, otros han creado el ecosistema perfecto para la innovación.

El "pantano" mexicano vs. la agilidad argentina

Uno de los puntos más disruptivos del análisis de Mora es la comparación entre las dos economías más grandes de habla hispana.

Según el especialista, en México se ha producido una suerte de "sobrerregulación" de las licencias fintech, exigiendo a las nuevas plataformas los mismos requisitos y tiempos que a un banco tradicional, pero limitando drásticamente sus capacidades de negocio.

"Esa estructura termina generando barreras de entrada que protegen a los bancos incumbentes. En esas jurisdicciones, no queda otra opción que entrar directamente con una licencia bancaria si se quiere competir de verdad", explica Mora.

En contraste, el experto destaca que Argentina es un caso de referencia regional.

El modelo local ha sabido aplicar una regulación proporcional al riesgo: una regla para la intermediación financiera y otra para el crédito con fondos propios.

Esta distinción permitió una bancarización masiva y una inclusión financiera que, según Mora, ha demostrado ser suficiente para contener los riesgos sin asfixiar el crecimiento de los proveedores de servicios de pago (PSP).

La licencia bancaria: el secreto del "fondeo barato"

Pero, ¿qué gana realmente Ualá al operar como banco (Uilo) en Argentina mientras sus competidores se mantienen como billeteras? La clave está en la intermediación financiera.

Mora detalla que obtener una licencia bancaria le permite a la firma de Pierpaolo Barbieri captar depósitos del público para luego prestarlos.

Este mecanismo es, por definición, mucho más económico y dinámico que prestar plata con capital propio o líneas de crédito bancarias externas.

De esta forma, al tener acceso a este "fondeo barato", Ualá puede ofrecer tasas más competitivas y escalar su cartera de créditos con una velocidad que una billetera virtual pura no puede alcanzar.

Nahuel Candia, CEO de Rebill, coincide en que la operatividad de las licencias es el verdadero diferencial en la región.

En diálogo con iProUP, el emprendedor subraya el hecho de que Ualá ya tenga estas estructuras funcionando en Argentina, México y Colombia le da una ventaja de ejecución sobre gigantes como Mercado Pago o Nubank, que aún transitan procesos de solicitud o aprobación en diversos mercados.

Según su visión, este camino es el que acerca al unicornio argentino al modelo de Revolut, el neobanco europeo que revolucionó la industria.

¿Hay espacio para todos o empieza la canibalización?

A pesar del avance agresivo de Ualá sobre el terreno de los préstamos, Mora le resta dramatismo a la pelea por el "market share" con Mercado Pago.

"Argentina tiene una de las tasas de acceso al crédito más bajas del mundo. La torta es tan pequeña que cualquier acción para agrandarla no le está quitando mercado a los demás; hay público para prestarle por un tiempo largo", asegura.

Sin embargo, esta visión optimista convive con miradas más cautas sobre la sostenibilidad del modelo.

Cristian Soragni, consultor fintech y docente de la UCA, plantea un interrogante sobre la rentabilidad real de estas estructuras.

Para el analista, más allá de la eficiencia que aporta la licencia bancaria para bajar costos, el gran desafío sigue siendo alcanzar el break-even.

En declaraciones a iProUP, Soragni ha sido crítico respecto a la necesidad constante de captar fondos frescos después de casi una década de existencia, sugiriendo que la alianza con Allianz X funciona también como un mensaje de solvencia necesario en un mercado donde la rentabilidad propia sigue siendo el examen final que todas las fintech deben rendir.

Consolidación y proyección regional

Lo que queda claro tras el ingreso de Allianz es que el mercado ya no ve a las fintech como simples medios de pago.

Mora observa que se ha consolidado un modelo de "confluencia" donde estas plataformas operan como auténticos marketplaces de servicios.

En este ecosistema, la oferta de seguros se integra de forma natural a los pagos y créditos, generando un ciclo de vida del cliente mucho más profundo.

"Que una empresa argentina innovadora, flexible y creativa como Ualá haya pasado por esta ronda con Allianz es una ratificación de que se está trabajando bien y de su proyección regional. Es, en definitiva, un orgullo para el sector", concluye Mora.

Con las licencias bancarias como escudo y el costo del fondeo como espada, Ualá apuesta a la regulación argentina como su laboratorio principal. Con el fondeo barato como estrategia, el objetivo es claro: pelear el trono de la banca digital en toda la región.

Te puede interesar