Tras el inicio de una serie de ataques aéreos coordinados por Estados Unidos e Israel contra objetivos en Teherán, el mercado cripto iraní experimentó un movimiento inusual con las salidas de criptomonedas de la principal exchange del país, que se dispararon en un 700% en cuestión de minutos.
Según datos de la firma de análisis blockchain Elliptic, recogidos en las horas posteriores a los bombardeos del sábado, los retiros desde Nobitex (la mayor exchange de Irán, con más de 11 millones de usuarios y aproximadamente el 87% del volumen nacional) aumentaron de forma abrupta, alcanzando en algunos momentos casi u$s3 millones en salidas por hora.
¿Cómo sacaron sus activos los iraníes?
Según trascendió, los usuarios iraníes pudieron retirar sus activos de diversas formas:
- Autocustodia: quienes tenían sus fondos en billeteras no custodiales —donde controlan sus claves privadas— no dependían de exchanges locales.
- VPN y herramientas anti-censura: los usuarios pudieron cambiar su geolocalización mediante VPN, Tor, proxies privados y herramientas como Psiphon.
- Redes alternativas ante la caída de internet: hubo reportes del uso limitado de internet satelital a través de la red Starlink de Elon Musk.
- Firma offline y transmisión diferida: muchos usuarios firmaron transacciones sin conexión, esperaron tener aunque sea unos minutos de internet y luego transmitieron la transacción a la red.
¿Una fuga de capitales?
Los analistas de Elliptic interpretaron este fenómeno como una posible fuga de capitales: usuarios iraníes que intentaron trasladar activos fuera del país ante la creciente incertidumbre política y económica.
Muchos de esos fondos, según rastreos iniciales, habrían sido enviados a exchanges extranjeros, lo que podría indicar el uso de criptoactivos como herramienta para evadir tanto las restricciones del sistema bancario nacional como las sanciones internacionales.
Otra firma de análisis forense, TRM Labs, atribuyó gran parte de la caída posterior en el volumen de transacciones a cortes masivos de internet implementados por las autoridades iraníes, que redujeron en aproximadamente un 99% la conectividad en el país poco después de la escalada del conflicto.
Según esta lectura, las cifras extraordinarias podrían deberse más a un colapso de la actividad digital que a una migración sostenida de capitales.
Los apagones de red fueron tan severos que, tras el pico inicial, los flujos de salida virtualmente se detuvieron y varias plataformas de intercambio (incluidas Nobitex y otras más pequeñas) quedaron sin servicio.