Bitcoin vuelve a estar contra la pared. No por un hackeo, problema técnico ni un cisne negro. Esta vez el driver es macro puro: aranceles, tensiones geopolíticas y menor liquidez global. En otras palabras, el mismo "efecto Trump" que golpea acciones y emergentes ahora también presiona al "rey cripto".

La mayor criptomoneda llegó a perforar los u$s63.000 tras caer más de 5% en una sola rueda, en un movimiento que los analistas describen menos como un shock propio del ecosistema y más como un clásico risk-off global.

Durante la semana recuperó hasta sobrepasar los u$s68.000, pero la lógica es simple: si el mercado interpreta que la política comercial endurece las condiciones financieras, los activos más volátiles sienten el impacto primero. Y Bitcoin casi lidera la lista.

El efecto Trump en el mercado cripto

El ruido se intensificó luego de que la Corte Suprema de EE.UU. invalidara buena parte de los aranceles impuestos por la administración Trump bajo la IEEPA, al considerar que el presidente había excedido su autoridad.

La respuesta política fue inmediata y la Casa Blanca anticipó nuevos gravámenes bajo marcos alternativos, incluyendo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, e incluso anunció subas globales al 15%.

El mercado leyó el mensaje de manera clara: más proteccionismo implicaría menor comercio, más fricciones y condiciones financieras más restrictivas. Eso afecta la liquidez. Y cuando la liquidez se contrae, el beta alto paga primero.

En paralelo, crece la tensión con Irán. Washington desplegó activos militares en Medio Oriente y no descarta una acción puntual si fracasan las negociaciones nucleares. Ese escenario empuja a los inversores hacia activos refugio como el oro, que sube, mientras Bitcoin pierde tracción.

El dato no es menor: cada vez que el oro reacciona como hedge geopolítico y Bitcoin cae junto al Nasdaq, queda claro que la narrativa de "oro digital" sigue siendo aspiracional en momentos de estrés sistémico.

Bitcoin no busca un piso técnico, sino un equilibrio macro

Pablo Monti, Brand Manager y Portavoz de BingX, señala a iProUP que Bitcoin hoy no está buscando un "piso" en un vacío técnico, sino en medio de múltiples frentes macro que interactúan entre sí: "Liquidez global más ajustada, tensiones geopolíticas, mayor proteccionismo y flujos institucionales mucho más determinantes que en ciclos anteriores", menciona.

Para Monti, el aumento de aranceles y un mundo más proteccionista generan un entorno macro menos estable. "En el corto plazo, esto presiona el crecimiento global y a los activos de riesgo, haciendo que BTC se comporte más como una acción tecnológica más volátil que como un refugio puro", asegura el experto.

A esto se suma el peso creciente de los institucionales. "Confondos cotizados spot superando los u$s100.000 millones bajo administración hacia finales de 2025 y registrando posteriormente salidas multimillonarias, cualquier nuevo episodio puede arrastrar mecánicamente el precio de BTC y reducir la profundidad de mercado", asegura Monti.

Por eso, indica, ese piso no será un número concreto, sino una zona donde confluyan tres fuerzas: "Un nuevo equilibrio en los costos de minería tras los aranceles, la reentrada institucional en busca de valor tras las salidas de ETF y entorno macro más estable donde los rendimientos reales se estabilicen y las tensiones geopolíticas estén descontadas", 

Así, mientras la liquidez siga tensionada y persistan los shocks proteccionistas y geopolíticos, el piso puede desplazarse o prolongar una fase de consolidación. Pero si los flujos ETF se estabilizan y el mercado vuelve a anclar la narrativa de Bitcoin como cobertura u "oro digital", el suelo se construirá de forma progresiva, no abrupta.

Análisis del precio de Bitcoin y proyecciones del mercado

Jerónimo Ferrer, gerente de Desarrollo de Negocios para Argentina, Uruguay y Paraguay en Bitfinex, señala a iProUP que el resurgimiento de políticas comerciales agresivas y un entorno más proteccionista funcionan como catalizadores de incertidumbre para Bitcoin a través de distintos canales macroeconómicos.

"En primer lugar, aparecen presiones inflacionarias persistentes. Los aranceles y las tensiones geopolíticas elevan el riesgo de un nuevo impulso inflacionario, impulsado por interrupciones en las cadenas globales de suministro y mayor volatilidad en los mercados energéticos", desliza Ferrer. Y agrega que esto complica la dinámica de tasas reales y afecta directamente la valuación de activos de riesgo.

En segundo término, aumenta la aversión al riesgo. La incertidumbre en torno a los regímenes aduaneros –incluyendo fallos judiciales como la reciente decisión de la Corte Suprema sobre los aranceles de emergencia de la administración Trump– debilitó la confianza de los inversores.

"Tras un breve período de optimismo, el mercado volvió a demandar coberturas mediante opciones de venta y a privilegiar activos refugio tradicionales como el oro y la plata por sobre activos más volátiles como Bitcoin", asevera.

Por último, observa una desaceleración del crecimiento económico. "Los aranceles sobre insumos importados, combinados con escasez de mano de obra, presionan sectores clave como el industrial y la construcción. Esto impacta sobre el PIB y refuerza el clima de cautela en los mercados financieros", indica.

Según Ferrer, "en este contexto, hablar de un 'piso' para Bitcoin implica observar dos anclas de valoración fundamentales: una técnica y otra psicológica".

"La primera es el Precio de Realización, actualmente en torno a los u$s53.000. Este nivel suele funcionar como soporte estructural en regímenes de mercado estresados, ya que históricamente es el punto donde el capital de largo plazo vuelve a ingresar de manera significativa".

La segunda, plantea Ferrer, es la banda crítica de demanda ubicada entre los u$s60.000 y los u$s69.000. "Una parte importante de la reciente presión bajista fue absorbida dentro de este rango, que se consolidó durante el primer semestre de 2024", opina el estratega.

Y concluye que los inversores posicionados en esa zona se encuentran hoy cerca de su punto de equilibrio y, hasta el momento, han evitado ventas agresivas, lo que contribuye a estabilizar el precio en un movimiento lateral.

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