En un escenario donde la búsqueda de rendimientos reales en moneda dura es la prioridad, los analistas de Inversiones Andinas presentaron una estrategia diseñada para optimizar el flujo de caja del inversor minorista.

Se trata de una cartera diversificada que combina Obligaciones Negociables (ON) corporativas y bonos soberanos y subsoberanos, logrando una Tasa Interna de Retorno (TIR) proyectada del 8,26% anual en dólares.

La particularidad de este portafolio es su arquitectura de cobros: los vencimientos de cupones están escalonados estratégicamente para que el inversor perciba ingresos todos los meses del año.

Además, para las personas humanas, estos rendimientos cuentan con un atractivo fiscal imbatible: están exentos del Impuesto a las Ganancias.

El corazón corporativo: 50% en Obligaciones Negociables

La columna vertebral de la estrategia se apoya en tres empresas líderes con flujos de fondos robustos, lo que garantiza el cumplimiento de los pagos incluso en contextos de volatilidad macroeconómica:

Características de las Obligaciones Negociables

El motor público: 50% en Bonos Soberanos y Provinciales

Para "estirar" la tasa de rendimiento general y capturar el upside del crédito público, los expertos de Inversiones Andinas integran títulos que ofrecen cupones más agresivos:

Barreras de entrada: ¿con cuánto dinero se puede empezar?

Una de las grandes ventajas de esta cartera es su accesibilidad. A diferencia de las inversiones inmobiliarias tradicionales, aquí el inversor puede ingresar con montos mínimos.

En la mayoría de los activos seleccionados se puede empezar a armar este portafolio con aproximadamente u$s100 o u$s200.

"La clave no es esperar a tener una fortuna, sino empezar a capturar el interés compuesto desde el primer dólar", señalan los expertos. 

Liquidez: ¿qué tan rápido puedo recuperar mi dinero?

Para quien busca rentas pero teme quedar "atrapado", la liquidez es un factor decisivo.

Los activos elegidos se encuentran entre los más operados del mercado local:

Perfil y adaptabilidad

Desde Inversiones Andinas subrayan que este esquema está pensado para un perfil moderado.

"La ventaja de este diseño es su flexibilidad. Un inversor con mayor aversión al riesgo podría aumentar la ponderación de las ON corporativas, mientras que uno más agresivo podría darle más peso al bono AE38D para capturar mayor tasa", explican los especialistas.

Al igual que el ahorrista que busca blindar su capital mediante CEDEARs defensivos, quien opta por esta cartera busca previsibilidad.

En un mercado donde la modernización financiera permite acceder a estos activos desde cualquier smartphone, cobrar un "sueldo" en dólares ya es una realidad tangible este 2025.

¿Preferís la seguridad de las ONs corporativas o te tienta sumar el rendimiento extra que ofrecen los bonos provinciales y soberanos este 2025?

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