Bitcoin cae desde su máximo de octubre de 2025 y Arthur Hayes lanzó una fuerte advertencia: el mercado todavía no entendió la señal que está enviando la criptomoneda.
Mientras BTC corrige, el Nasdaq 100 se mantiene estable, una divergencia que, según el cofundador de BitMEX, anticipa una crisis financiera en EE.UU.
En un análisis publicado esta semana, Hayes aseguró que Bitcoin suele adelantarse a los cambios en la liquidez en dólares y en las condiciones crediticias.
A su entender, el avance de la inteligencia artificial está presionando el empleo calificado, reduciendo ingresos y elevando el riesgo de impagos en créditos al consumo e hipotecas.
"Así es como una crisis bancaria paraliza por completo la economía de la Pax Americana", afirmó.
Cómo la IA podría detonar una crisis bancaria según Hayes
Según el empresario cripto, el mercado accionario todavía no descuenta el impacto pleno de la IA sobre el empleo de oficina. Una destrucción masiva de puestos entre trabajadores del conocimiento podría traducirse en cientos de miles de millones de dólares en créditos impagos para la banca comercial estadounidense.
En ese escenario, anticipa una reacción de la Reserva Federal con nuevas rondas de emisión monetaria para sostener al sistema. Para Hayes, esa expansión terminaría impulsando a bitcoin hacia nuevos máximos históricos.
Plantea dos posibles caminos: o las acciones caen y convergen con la baja de BTC, o la criptomoneda profundiza su corrección antes de un episodio de estrés mayor.
En ambos casos, el desenlace sería el mismo: más liquidez y un eventual rebote del mercado cripto.
Qué dicen otros expertos sobre la divergencia entre Bitcoin y el Nasdaq
No todos comparten esa visión. Ryan McMillin, de Merkle Tree Capital, consideró que la brecha entre bitcoin y el Nasdaq es un dato a seguir, pero no una alarma confirmada. Atribuyó parte del movimiento a la menor liquidez en dólares, las tasas altas, la toma de ganancias tras el récord y los flujos hacia los ETF.
En la misma línea, Colin Goltra, CEO de Morph, recordó que la relación entre bitcoin y las acciones nunca fue estable y que las divergencias de corto plazo no necesariamente anticipan un cambio estructural.