Mientras Bitcoin encuentra dificultades para sobrepasar los u$s70.000, los inversores buscan otras opciones dentro del top-10 de monedas para hallar oportunidades de ganancias. Y una, en particular, está lanzando señales optimistas.
Se trata de Ethereum, que cotiza cerca de u$s1.950 y se mueve en una franja técnica que concentra la atención del mercado. Después de una caída profunda que arrastra a todo el ecosistema cripto, el activo testea el límite inferior de un canal descendente más amplio y busca sostener una zona que muchos operadores consideran estructural.
Según narran expertos a iProUP, el retroceso reciente perfora figuras previas y empuja el precio hacia un área de demanda entre u$s1.900 y u$s1.950. Ese rango coincide con el piso del canal que guía la acción desde fines de 2025. Allí aparece un dato que altera la lectura puramente bajista: las direcciones de acumulación incrementan sus saldos con fuerza.
Acumulación récord en medio del miedo
Las llamadas ballenas, inversores que concentran grandes volúmenes de ETH, intensifican compras durante la caída. El analista Rodrigo Mansilla resume el fenómeno con una frase contundente: "las ballenas compran ETH como si fuera una promo de mercado. Ven una oportunidad".
Los flujos hacia direcciones de acumulación marcan un pico histórico entre los últimos meses de 2025 y comienzos de 2026. Mientras el precio retrocede, las entradas pasan de 400.000 ETH en septiembre de 2025 a 1,3 millones de ETH a inicios de 2026. El salto ronda el 225% y refleja absorción agresiva de oferta.
"Estas direcciones cumplen criterios estrictos: reciben al menos dos transferencias de entrada, no envían fondos, no pertenecen a exchanges y registran actividad reciente", precisa Mansilla. No todas son ballenas en sentido estricto, pero sí representan manos fuertes con perfil holder de largo plazo.
El saldo total en estas carteras escala desde 8,9 millones de ETH en mayo de 2024 hasta 24,3 millones en agosto de 2025. El crecimiento coincide con la aprobación de los fondos cotizados (ETF) spot de Ethereum en Estados Unidos, un hito que legitima el activo ante inversores institucionales y refuerza la narrativa de madurez del ecosistema.
Belén González aporta otra señal. Según la analista, tras la aprobación de los ETF "la imagen en las direcciones de acumulación es muy clara: acumulan sin miedo". También remarca que las métricas de absorción alcanzan los niveles más altos de la historia de la red.
Derivados y volatilidad: señales mixtas
Por estas horas, el mercado de futuros cripto refleja reducción de riesgo. El interés abierto nocional cae hacia u$s98.000 millones, con descensos en contratos de Bitcoin y Ether en las últimas 24 horas. En varias altcoins, las tasas de financiación permanecen negativas, lo que muestra preferencia por posiciones bajistas.
En opciones, las put sobre BTC y ETH cotizan más caras que las call en la mayoría de los plazos. Ese diferencial sugiere cobertura ante nuevas caídas. Sin embargo, también aparece una apuesta alcista relevante: en Deribit un operador paga u$s3 millones en prima por una call de Bitcoin con Strike en u$s75.000.
La volatilidad implícita a 30 días retrocede tras el pico cercano al 100% anualizado que surge durante el desplome. "Esa compresión indica que el mercado descuenta menor turbulencia futura, un factor que suele acompañar fases de estabilización", puntualiza Belén González a iProUP.
Desde el análisis técnico, el foco está claro. El primer nivel a defender se ubica en u$s1.950. Por debajo, la zona de u$s1.900 actúa como piso estructural inmediato. "Una ruptura firme de ese rango habilita un escenario de extensión bajista dentro del canal descendente", detalla González.
En la parte superior, la franja entre u$s2.020 y u$s2.050 funciona como techo de consolidación local. Más arriba, u$s2.100 marca el último rechazo relevante. "Recuperar esa área fortalece la hipótesis de rebote hacia la línea media del canal", concluye la experta.
Así, el mercado espera que se libere el camino hasta los u$s2.500 ( 27% desde el nivel actual). Pero el patrón de máximos descendentes sigue vigente y no confirma reversión. El gráfico muestra pausa y menor expansión de velas tras la caída inicial, pero aún no invalida la estructura bajista de corto plazo.
En este contexto, Ethereum transita una zona que combina tensión técnica y acumulación silenciosa. Mientras el inversor minorista reduce exposición por temor, las manos fuertes absorben oferta y reducen liquidez disponible en exchanges.
El desenlace depende de la capacidad del precio para sostener el soporte actual y recuperar resistencias inmediatas. Allí se define si el rebote toma forma o si el canal descendente impone otro tramo de presión.