A pesar de que la inflación interanual ascendió al 32,4% y ya van ocho meses sin un proceso claro de desinflación, el mercado cambiario parece desacoplado de la dinámica general de precios. Los factores que explican esta pasividad son principalmente tres: oferta privada masiva, récord exportador y un contexto internacional favorable.

El ancla cambiaria y el rol de las tasas de interés

El Gobierno ha vuelto a recurrir al tipo de cambio como un ancla para las expectativas devaluatorias. Al mantenerse estable, el dólar le quita presión al resto de los precios de la economía.

Al mismo tiempo, la estrategia de tasas de interés reales positivas en pesos incentiva el "carry trade": los privados liquidan divisas para aprovechar los rendimientos de la deuda en moneda local. El Tesoro, por su parte, licita bonos para aspirar los pesos que el BCRA emite al comprar dólares, manteniendo una "rienda corta" monetaria.

Qué esperar para los próximos meses

Los analistas prevén que la debilidad del dólar podría continuar hasta mitad de año. Con la llegada de la cosecha gruesa de soja y maíz en otoño, se espera que la oferta de divisas se refuerce aún más.

"La soja registra una recuperación de precios del 10% en 2026, cotizando a u$s417 en Chicago, lo que abona la teoría de una sobreoferta de divisas en el corto plazo".

Sin embargo, economistas como Jorge Vasconcelos (Ieral) advierten sobre el "trilema" de 2026: cómo incrementar reservas y bajar la inflación sin profundizar el estancamiento de la actividad económica, que ya lleva tres trimestres consecutivos en caída.

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