El fundador de Cardano, Charles Hoskinson, aseguró que el mercado cripto enfrentará entre 90 y 180 días adicionales de tensión, impulsados más por el desgaste del sector minorista que por la falta de catalizadores reales.
Durante su exposición en Consensus 2026, Hoskinson describió la actual corrección como un fenómeno psicológico y estructural, marcado por expectativas incumplidas tras un ciclo que prometía un fuerte repunte durante 2025.
Según explicó, el problema no es la ausencia de avances regulatorios o institucionales, sino el agotamiento de una narrativa repetida que dejó a muchos inversores frustrados y desconectados del mercado.
El desgaste del relato cripto y la fatiga del inversor minorista
Hoskinson afirmó que la caída reciente golpea especialmente la moral del ecosistema, ya que muchos esperaban un ciclo alcista que no ocurrió y explicó "este último golpe duele particularmente porque esperábamos un ciclo muy fuerte en 2025 y no lo obtuvimos".
En ese contexto, describió un sentimiento generalizado de amargura entre los participantes minoristas, que sienten haber soportado largos períodos de volatilidad sin recibir las recompensas prometidas.
"Así que, mucha gente está bastante amargada al respecto… Solo tenemos que superar los próximos 90-180 días. Va a ser difícil", explicó.
El fundador de Cardano señaló que durante años el sector vendió la idea de una "solución mágica" inminente, que justificaría aguantar el dolor presente a cambio de beneficios futuros. Sin embargo, incluso cuando esas soluciones llegaron, el mercado no respondió.
Enumeró una secuencia conocida por el público cripto: la euforia de los NFT, el colapso de Luna, la caída de FTX, la llamada "era de Gary", la fiebre de las memecoins y "todo lo relacionado con Trump". En cada caso, dijo, la promesa fue la misma.
"Y nos llegaron todos los elementos", afirmó, al enumerar hitos largamente esperados. "Llegó BlackRock. El gobierno de EE. UU. hizo la cosa de la reserva. Tenemos buena regulación con Genius para empezar… todo lo que estábamos buscando sucedió y luego no pasó nada después".
Esa desconexión entre expectativas y resultados, agregó, explica por qué "la gente está profundamente frustrada" y por qué el sector minorista ya no reacciona con entusiasmo ante nuevos anuncios.
Hoskinson sostuvo que hoy el problema no es la volatilidad, sino el aburrimiento y el cansancio frente a una narrativa que promete siempre que el próximo evento hará que el mercado vuelva a funcionar.
Ese desgaste, concluyó, alimenta una retirada silenciosa de usuarios que alguna vez creyeron en la promesa transformadora de las criptomonedas.
El riesgo de una industria dominada por las grandes instituciones
Para Hoskinson, la próxima etapa de adopción no estará exenta de conflictos internos dentro del propio ecosistema cripto. A medida que más actores de las finanzas tradicionales ingresan, crece el riesgo de una industria excesivamente controlada.
Advirtió sobre un escenario "federado", dominado por redes manejadas por grandes corporaciones, donde los usuarios pierdan la autogestión que originalmente definió al movimiento cripto. Ese proceso, dijo, ya está generando apatía entre participantes históricos.
"Lo que quieren hacer a largo plazo es trasladar a todos a un titular de custodia desde un no titular de custodia y luego prohibir DeFi y billeteras no titulares para que puedan consolidar toda la industria en unos 10 o 15 grandes actores", afirmó.
Más adelante, fue aún más explícito sobre esa preocupación estructural: "No nos inscribimos para que Goldman Sachs y JP Morgan y BlackRock y estos otros chicos dirijan la industria".
En su visión, el espíritu original del sector apuntaba a construir "un nuevo sistema bancario que esté llevando poder a los bordes", no a replicar los mismos centros de control existentes.
Si las criptomonedas terminan nuevamente bajo el dominio institucional, Hoskinson advirtió que la última década de riesgo e innovación podría verse como un costoso círculo sin cambios reales.
Un reinicio centrado en uso real, IA y debates tecnológicos
La propuesta de Hoskinson para revertir esta situación pasa por hacer que las criptomonedas sean útiles para personas que no participan principalmente por motivos financieros o especulativos. Ese cambio, dijo, debe comenzar por la experiencia del usuario.
Uno de los pilares es la "abstracción de billetera", con procesos de incorporación simples, similares a "30 segundos con una huella dactilar y un código de acceso", junto con recuperación social e integración en plataformas de uso cotidiano.
"En este momento, tengo que entender… claves privadas, entender cómo respaldar billeteras, todo esto", explicó. "Así que, en realidad, la única interfaz es para personas que están haciendo esto por razones financieras".
Desde esa base, Hoskinson planteó que el ecosistema debería dejar de "financiarizar todo", criticando el exceso de lanzamientos de tokens como un síntoma de un modelo insostenible. "11 millones de tokens salieron el año pasado. No es sostenible".
Vinculó esta idea con lo que considera la próxima ola de demanda: la inteligencia artificial agente. De cara a 2030, anticipó que la mayoría de las búsquedas comerciales en Internet serán realizadas por agentes automatizados.
En ese escenario, las criptomonedas, mediante stablecoins y estándares como x402, podrían convertirse en los rieles que otorguen "agencia económica" a esos bots, facilitando transacciones sin intervención humana directa.
Hoskinson también minimizó el impacto actual del riesgo cuántico en los precios. "Si los hay, son tontos", dijo sobre quienes venden Bitcoin por ese motivo, calificando la amenaza como "no… ahora mismo".
Mencionó la Iniciativa de Benchmarking Cuántico de DARPA, orientada a evaluar si estos sistemas serán realmente relevantes "para 2033", sugiriendo que el desafío todavía es principalmente prospectivo.
Advirtió además que la criptografía poscuántica resulta "5 a 10 veces menos eficiente", razón por la cual muchas redes evitan adoptar estas soluciones anticipadamente por sus costos operativos actuales.
Finalmente, planteó que Bitcoin podría requerir una bifurcación dura para la migración post-cuántica, mientras en Cardano, gracias a su gobernanza, "Es una conversación de seis meses para nosotros".