La fiebre cripto llegó definitivamente a las finanzas tradicionales: 14 de los 25 mayores bancos estadounidenses ya comenzaron a desarrollar productos vinculados a Bitcoin y otros activos digitales.
En los últimos meses, varias entidades y grandes gestoras financieras presentaron solicitudes para lanzar sus propios fondos cotizados en bolsa (ETF) de criptomonedas, destacando especialmente Bitcoin, Ethereum y nuevas apuestas como Solana o XRP. Entre los actores más relevantes figuran:
- Morgan Stanley
- JPMorgan
- Goldman Sachs
- Bank of America
Según estimaciones, más del 65% de los grandes bancos de Wall Street ya comercializan productos relacionados con BTC, con inversiones que superan los u$s530 millones.
JPMorgan y Bank of America: cómo apuestan a las criptomonedas
El propio David Sacks, empresario y asesor de la Casa Blanca en temas de inteligencia artificial y criptomonedas, afirmó en Davos 2026 que los bancos tradicionales terminarán integrándose plenamente al ecosistema cripto, una vez que EE.UU. defina un marco regulatorio claro para el mercado digital.
Durante su intervención en el Foro Económico Mundial, sostuvo que la separación entre banca tradicional y activos digitales es cada vez menos sostenible. En sus palabras, ambos sectores "se convertirán en una sola industria" en el mediano plazo, impulsados por la necesidad de ofrecer servicios financieros más ágiles y competitivos.
Julián Colombo, CEO de Bitso para Argentina, comenta a iProUP que el creciente interés de los grandes bancos en productos cripto se debe a la "necesidad de integrar las ventajas operativas de la tecnología blockchain", entre las que enumera:
- Seguridad
- Velocidad
- Bajos costos de operación
Señala que las instituciones financieras buscan trasladar esa solidez tecnológica a sus clientes, "reconociendo que el futuro de las finanzas es digital y que el acceso a activos globales se convirtió en una herramienta indispensable para el resguardo de patrimonio en el contexto actual".
De acuerdo al ejecutivo, esta tendencia refleja una "evolución natural hacia un ecosistema más inclusivo y eficiente", donde el control del dinero regresa a las personas y empresas, potenciado por una infraestructura técnica superior.
Javier Mateos, docente de Tecnología Blockchain en la Universidad Nacional de Mar del Plata, asegura a iProUP que el creciente interés de los grandes bancos en lanzar productos de inversión vinculados a criptomonedas responde a un entorno financiero transformado por la expansión de las fintech y la aparición de nuevos actores.
"Los bancos tradicionales enfrentan hoy una competencia mucho más intensa que hace una década, mientras que los clientes demandan instrumentos alternativos y muestran una renovación generacional que los acerca al ecosistema cripto, caracterizado por su rapidez e innovación", argumenta. Dentro de este escenario, Mateos identifica dos factores centrales:
- Primero, las limitaciones regulatorias, ya que en muchos países los bancos no pueden operar como exchanges ni ofrecer custodia directa de activos digitales
- Segundo, el perfil del cliente bancario tradicional, más habituado a las finanzas clásicas (TradFi) que a las descentralizadas (DeFi).
"Por ello, los ETF funcionan como un puente: permiten captar el interés por las criptomonedas sin obligar al usuario a modificar radicalmente su forma de invertir", ejemplifica el docente.
¿Bitcoin o ETF?: la diferencia clave
Respecto a las diferencias entre invertir directamente en criptomonedas y hacerlo a través de un fondo cotizado, Colombo subraya que la principal radica en la propiedad y utilidad del activo.
"Al invertir directamente en criptomonedas, los usuarios son dueños reales de su dinero y pueden usarlo en cualquier momento para enviar pagos, transferir valor globalmente o protegerse con stablecoins", precisa el ejecutivo de Bitso.
En cambio, remarca, "un ETF es un producto financiero que replica el precio de la criptomoneda dentro del sistema bancario tradicional. Es cómodo para quienes buscan beneficiarse de la suba de precio sin gestionar la tecnología, pero no permite utilizar las monedas para pagos ni transferencias".
Sobre cómo los bancos pueden garantizar la liquidez y eficiencia en los ETFs basados en cripto, Colombo afirma que la clave está en la infraestructura y en los socios elegidos para operar.
"Para que un ETF sea líquido y eficiente, los bancos deben trabajar con proveedores especializados con profundidad de mercado, acceso a múltiples fuentes de liquidez y capacidades robustas para operar en tiempo real. Además, la participación de operadores de mercado profesionales es fundamental para que el precio del ETF siga de cerca al activo subyacente y se eviten desvíos", describe.
En este punto, destaca que la industria cripto tiene una ventaja: opera 24/7, con mercados globales y alta competencia, lo que permite una formación de precios más eficiente.
Mateos señala que los ETF reducen las barreras de entrada típicas del ecosistema cripto, ya que se puede prescindir de cuestiones técnicas típicas del ecosistema tales como:
- Aprender a usar wallets
- Gestionar frases semilla
- Comprender procesos de retiro
- Lidiar con conceptos como staking o farming
En cambio, para este tipo de productos, el banco "asume la custodia y simplifica la experiencia, ofreciendo además el confort de operar desde el home banking, en una infraestructura conocida y confiable".
Sin embargo, advierte que la transparencia sobre el respaldo real del fondo cotizado depende del marco regulatorio y de los reportes del custodio, ya que las wallets que contienen los activos no siempre son públicas. "La confianza se traslada del protocolo y la verificación on-chain hacia la auditoría y supervisión estatal", avisa el docente.
Actualmente, estos productos concentran una porción significativa del suministro total; los de Bitcoin con casi el 6,5% y los de Ethereum el 5,15%.
En términos de liquidez y eficiencia, Mateos remarca que se está construyendo un mercado de importante magnitud alrededor de estos productos: "El contexto macroeconómico, con elevada emisión monetaria global y deuda creciente en EE.UU., refuerza el apetito por activos alternativos".
En el caso de Ethereum, cuya emisión no es estrictamente limitada, se abrió la posibilidad de aprobar ETF con staking, que ofrecerían rendimientos adicionales.
En este sentido, Grayscale fue la primera de las gestoras en lanzar el primer ETF de Ethereum con staking. El producto, denominado Grayscale Ethereum Trust ETF (ETHE), activó la función de staking en octubre de 2025 y acumuló recompensas de validación en la red Ethereum durante varios meses.
El 6 de enero de 2026, la compañía confirmó el primer pago a los inversores: u$s0,083178 por acción, correspondiente a las ganancias generadas por participar en el proceso de validación de bloques en la blockchain de Ethereum.
Cripto en los bancos: qué pasa en Argentina
En Argentina, aunque el mercado es más pequeño y la regulación del Banco Central (BCRA) aún impide a las entidades ofrecer productos cripto de este tipo directamente, existe una demanda creciente y se evalúan cambios regulatorios que podrían habilitar estos instrumentos bajo un marco controlado.
Desde fines de 2024, la Comisión Nacional de Valores (CNV) habilitó la posibilidad de invertir en ETF vinculados a criptomonedas, aunque bajo un esquema particular: se accede a ellos a través de Certificados de Depósito Argentinos (CEDEARs).
En la práctica, tanto bancos como fintech pueden ofrecer acceso a estos productos a través de sus plataformas de inversión, pero no brindar custodia directa de criptomonedas ni permitir la compra de activos digitales en forma nativa.
A nivel macroeconómico, los especialistas coinciden en que la aprobación de ETF spot de Bitcoin y Ethereum en Estados Unidos hace dos años legitimó estos activos frente a inversores institucionales y conservadores.
Según Colombo, el próximo paso en la industria será que "los comercios habiliten sus billeteras cripto para recibir pagos directamente", una posibilidad en la que algunas de las instituciones mencionadas ya trabajan en paralelo.
Por ejemplo, la propia Morgan Stanley confirmó que emitirá su propia wallet de tokenización de activos en 2026, la cual permitirá a clientes institucionales, y posiblemente a particulares, gestionar participaciones en empresas privadas e instrumentos financieros tradicionales convertidos en tokens.
"A nivel mundial, esto refleja una tendencia clara: las criptomonedas dejan de ser marginales y se integran gradualmente al sistema financiero tradicional mediante vehículos regulados, lo que resulta más atractivo para los Estados que la adopción masiva por fuera del sistema formal", opina Mateos.
Por otro lado, advirtió sobre un riesgo clave: los ETFs pueden reproducir dinámicas de reserva fraccionaria off-chain, emitiendo múltiples derechos financieros sobre un mismo activo subyacente.
"Esto generaría una papelización similar a la que históricamente ocurrió con el oro. El riesgo no es la escasez del activo (BTC sigue siendo limitado), sino la expansión de promesas y exposiciones que excedan las reservas reales, trasladando la verificación desde blockchain hacia auditorías, reintroduciendo lógicas propias de las finanzas tradicionales sobre un activo creado para prescindir de ella", resumió el docente marplatense.