El ecosistema cripto está preocupado porque Bitcoin (BTC), el pasado 5 de febrero, tocó los u$s60.000, su peor caída desde 2024, y las alarmas se encendieron.
Por su parte, el oro marcó un máximo histórico recientemente cuando llegó a los u$s5.100 por onza, y las stablecoins hicieron un récord al llegar a los u$s10 billones en volumen de transacciones en apenas un mes.
Ante este panorama, muchos inversores no saben si la mejor opción hoy es confiar en Bitcoin, volver a un metal precioso como refugio de valor, o volcarse a las stablecoins.
¿Le ganó el oro a Bitcoin?
Desde Lemon, le comentan a iProUP
que en contextos de incertidumbre macro y geopolítica, muchos inversores reducen exposición a activos de riesgo (acciones tech/IA y crypto) y buscan refugio inmediato en metales como oro y plata, que suelen tener menor volatilidad y un mercado más maduro.
"Sin embargo, con Bitcoin cayendo un 14% en solo un día, con una de las caídas más pronunciadas luego del evento de FTX en noviembre de 2022, en Lemon registramos récord diario de volumen operado de Bitcoin de los últimos 14 meses, con el 75% del volumen total en compra", sostienen desde la exchange.
Y añaden: "Hubo más compra que venta por parte de los argentinos, lo que revela una mentalidad de acumulación y una confianza por el activo como reserva de valor a largo plazo".
En este contexto, subrayan desde Lemon que la baja de precio no cambia los fundamentos de Bitcoin. La red sigue operando con normalidad, la oferta es limitada y predecible, y su propuesta como activo global y reserva de valor permanece intacta.
¿En qué confían hoy los inversores?
Por su parte, Rodrigo Durán Guzmán, director de Comunicaciones Notbank by CryptoMarket, suma a la charla que en el ecosistema cripto, el movimiento natural ante escenarios de volatilidad no es salir del sistema, sino rotar capital hacia stablecoins.
"Es un fenómeno que se observa en métricas on-chain: cuando aumenta la incertidumbre, crece la capitalización y el volumen de stablecoins, porque los inversores prefieren mantener liquidez en dólares digitales mientras esperan señales de confirmación del mercado", explica.
"Ahora bien, a nivel macro, los grandes fondos institucionales sí diversifican hacia activos tradicionales como el oro cuando el contexto global es incierto. Pero el inversor nativo cripto tiende a utilizar stablecoins como puente, no como destino final", agrega.
De esta forma, el ejecutivo recalca que las stablecoins son parte de la dinámica interna del mercado digital, mientras que los metales preciosos responden a estrategias patrimoniales más amplias y de largo plazo.
Por su parte, Mariquena Otermin, CMO de BITWAGE, añade a la conversación que en este contexto, la volatilidad actual de Bitcoin lleva a muchos usuarios a rotar hacia stablecoins más que hacia metales preciosos.
"El oro sigue siendo una reserva de valor tradicional, pero no resuelve necesidades cotidianas. No es digital, no es programable y no circula con facilidad. Las stablecoins permiten cobrar, pagar, ahorrar y transferir valor de forma global dentro de una infraestructura digital. Por eso, ante la incertidumbre, muchos usuarios no salen del mundo cripto, sino que buscan equilibrio dentro de él", concluye la ejecutiva.