Mientras el mercado insiste en escribir el obituario de Ethereum, los números cuentan otra historia. Con ETH sobre los u$2.000, el precio refleja miedo de corto plazo, pero debajo de la superficie aparecen señales que desarman el relato bajista dominante.
La caída reciente –más del 50% desde el máximo histórico cercano a u$s5.000– alimentó comparaciones con ciclos pasados y activó proyecciones técnicas pesimistas. Sin embargo, cuando el ruido baja, los datos empiezan a hablar.
Lejos de huir, las instituciones están comprando. Tesorerías corporativas y fondos cotizados (ETF) spot acumularon cerca del 3,8% del Ether en circulación desde junio de 2025. Solo en las últimas semanas, empresas treasury adquirieron alrededor de 2,3 millones de ETH, un ritmo que duplica fases comparables de acumulación en Bitcoin.
Por ejemplo, Bitmine Immersion Technologies sumó 40.613 ETH en plena volatilidad y ya controla cerca del 3,6% del supply, con una porción significativa en staking. Más ETH bloqueado implica menos oferta líquida.
Hoy, millones de tokens están comprometidos en staking, reduciendo la presión vendedora estructural justo cuando el mercado atraviesa un proceso de desapalancamiento. Además, la esperada claridad regulatoria en Estados Unidos funciona como un ancla para el capital institucional. No elimina la volatilidad, pero reduce el riesgo de cola que suele asustar a los grandes jugadores.
Otro dato es que, desde 2018, Ethereum cayó 50% o más en ocho oportunidades. En todas, el relato fue el mismo ("esta vez es distinto") y el resultado también: recuperaciones en V tras fases de pánico. En 2025, ETH se desplomó 64% entre enero y marzo y terminó el año cerca de u$s5.000. La volatilidad no es un bug, sino más bien es parte del sistema.
Asimismo, las stablecoins, DeFi y la capa de infraestructura financiera siguen corriendo sobre Ethereum. La utilidad no cayó al ritmo del precio, una divergencia clásica de suelos de mercado. Cuando eso pasa, el precio suele ir detrás.
Denise Cinelli, COO de Notbank by CryptoMarket, comenta a iProUP que la segunda divisa virtual en capitalización no está muerta: "Lo que estamos viendo es un ajuste de narrativa más que un deterioro estructural".
Remarca que el hecho de que haya vuelto a superar los u$s2.100 responde a fundamentos que el mercado comienza nuevamente a valorar. "Ethereum no es solo una criptomoneda, es infraestructura: es la red sobre la que operan stablecoins, finanzas descentralizadas, tokenización de activos y buena parte de la innovación en Web3", asegura Cinelli.
A diferencia de Bitcoin, que se ha consolidado como reserva de valor y activo macro, Ethereum funciona como un ecosistema productivo y programable, "lo que le otorga una dimensión más amplia. Para que este impulso se sostenga, se necesitan flujos institucionales consistentes, mayor actividad real en la red y un entorno macroeconómico que favorezca la liquidez global", desliza Cinelli.
Además, la experta asegura que, tras su transición a proof of stake, su modelo económico redujo la emisión y, en ciertos períodos, incluso puede volverse deflacionario, fortaleciendo su tesis de mediano y largo plazo.
Por último, "desde la mirada de Notbank by CryptoMarket, Ethereum no compite con Bitcoin: cumple un rol distinto dentro del ecosistema y si logra consolidar demanda y uso real, puede proyectarse hacia niveles superiores en el próximo ciclo. Más que una discusión de precios puntuales, el verdadero factor decisivo será el crecimiento sostenido de su adopción y utilidad", concluye Cinelli.
En tanto, Fabiano Días, Director de Negocios Internacionales de Bitwage, opina que el activo dio un gran paso hacia la escalabilidad con la reciente actualización de Fusaka. "Ethereum es donde se encuentran los grandes profesionales de la privacidad y las finanzas descentralizadas. La tendencia a corto y medio plazo, como vemos con las stablecoins (concebidas en esta red), es que superará a Bitcoin en la opinión de los inversores y los desarrolladores de negocios en internet", advierte.
En cuanto al precio, es difícil saberlo, según Días. "Sin embargo, muchos apuntan a una proporción de 1/10 con respecto a Bitcoin", refuerza. Así, con BTC a u$s67.000, ETH puede llegar a u$s6.700, más del triple de los u$s2.000 actuales.
Ramiro Rodríguez, CFO de Finwind, por último, comenta que aunque BTC es la criptomoneda por excelencia en cuanto a refugio de valor dentro del ecosistema cripto, "ETH tiene una propuesta mucho más amplia en términos de adopción y uso real. Esa diferencia es importante porque en ciclos de expansión del mercado puede traducirse en rendimientos más atractivos", asegura.
Rodríguez explica que mientras Ethereum es la base de los contratos inteligentes, el ecosistema DeFi y el staking, Bitcoin tiene una utilidad más acotada a pesar de mantenerse como el activo de referencia del mercado.
En el corto plazo, plantea Rodríguez, sería clave que ETH recupere y sostenga la zona de los u$s3.000. "A partir de ahí el escenario se vuelve más interesante si aparecen señales claras de impulso, como mayor liquidez global y/o una baja en las tensiones geopolíticas actuales, donde no sería raro volver a ver a ETH apuntando a máximos en el mediano/largo plazo", concluye el experto.