El directorio del Banco Central se reunirá este jueves con una definición que puede marcar un antes y un después en el sistema financiero local. Sobre la mesa aparece un esquema regulatorio que habilita a los bancos a otorgar préstamos en dólares a personas y empresas que no generan divisas de forma directa.

Créditos en dólares: cómo funcionan

La medida elimina o flexibiliza restricciones prudenciales vigentes desde la crisis de 2001. En la práctica, abre la puerta a créditos hipotecarios, prendarios y comerciales en moneda extranjera para el mercado interno.

Se trata de uno de los mayores tabúes de la etapa posconvertibilidad. El Gobierno apuesta a que el nuevo marco impulse una remonetización en dólares que dinamice consumo, inversión y actividad.

El movimiento se articula con la Ley de Inocencia Fiscal, reglamentada por el Decreto 93/2026. Ese régimen establece una Declaración Jurada Simplificada del Impuesto a las Ganancias, optativa para personas humanas y sucesiones indivisas residentes.

El esquema fija límites de ingresos cercanos a $1.000 millones anuales y patrimonio de hasta $10.000 millones, con exclusión de grandes contribuyentes nacionales. La adhesión se realiza a través de ARCA, con declaraciones precargadas y efecto liberatorio.

Además, eleva los umbrales penales. La evasión simple pasa a $100 millones por tributo y ejercicio, mientras que la agravada se ubica en $1.000 millones, con ajuste por UVA desde 2027. El plazo de prescripción baja de cinco a tres años para delitos tributarios.

El punto central radica en que el tomador de un crédito en dólares ya no necesita demostrar ingresos genuinos en esa moneda, requisito que hoy rige para prefinanciaciones y financiaciones de exportación. El objetivo oficial apunta a canalizar divisas que hoy permanecen fuera del sistema.

Dólares fuera del sistema y depósitos en alza

En el equipo económico estiman que existe un "canuto" significativo en verdes. "Los cálculos hablan de entre u$s170.000 y u$s200.000 millones dentro del país, incluidos los llamados dólares bajo el colchón", precisa a iProUP el economista David Robledo, quien agrega que "a eso hay que sumarle hasta u$s400.000 millones en cuentas offshore en distintas jurisdicciones".

En paralelo, los depósitos en dólares del sector privado alcanzan niveles elevados. A comienzos de 2026 rondan los u$s37.000 millones, tras un fuerte crecimiento en 2025. Parte de esos fondos se encuadra bajo el esquema COM "A" 3528 y mantiene encajes en el BCRA.

El Gobierno busca que una mayor porción de esos recursos se transforme en préstamos. El costo de fondeo resulta relativamente bajo. Los plazos fijos en dólares pagan hasta 5% TNA anual, con una mediana entre 2% y 4%.

"Ese escenario puede dar la pauta de que ofrecerán créditos a tasas estimadas entre 5% y 7% anual para líneas hipotecarias o prendarias", puntualiza Robledo. Es decir, más convenientes que el UVA, que ronda el 10%, salvo que el Nación que ofrece 6% para primera vivienda.

El stock de crédito en dólares ya muestra dinamismo. Se ubica entre u$s19.775 y u$s21.000 millones, con una suba cercana al 7% mensual en enero. Empresas y turismo impulsan buena parte de esa demanda.

La decisión se suma a la Comunicación "A" 8397, que flexibiliza la integración de encajes en pesos y ajusta condiciones para líneas financieras del exterior. El objetivo apunta a moderar la volatilidad de tasas cortas y aliviar tensiones monetarias.

En las últimas horas se suceden reuniones entre el ministro Luis Caputo, el presidente del BCRA Santiago Bausili, el presidente Javier Milei y referentes de bancos y ALyC. El mercado aguarda la resolución oficial para calibrar impacto en tasas, depósitos y mercado inmobiliario.

Lógicamente, no faltan voces críticas en esta historia. Algunos analistas advierten que una remonetización en dólares puede ampliar la oferta monetaria en esa moneda sin un respaldo equivalente en reservas netas. También señalan posibles desalineaciones cambiarias si el crédito crece por encima de la capacidad de generación de divisas.

El Gobierno sostiene que la disciplina fiscal y el esquema de bandas móviles actúan como ancla. En ese equilibrio se juega la apuesta central: convertir dólares inmovilizados en financiamiento para la economía real, sin repetir desequilibrios del pasado reciente.

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