La dificultad de la minería de Bitcoin cayó 11,16%, el mayor ajuste desde 2021, tras el desplome del hashrate, la baja del precio y la presión energética
10.02.2026 • 10:21hs • MUNDO CRIPTO
MUNDO CRIPTO
Tormentas, energía cara y precio en baja: el combo que sacude a la minería de Bitcoin
La dificultad de la minería de Bitcoin cayó 11,16% y marcó el ajuste negativo más fuerte desde la prohibición de China en 2021.
El indicador pasó de 141,67 billones a 125,86 billones en el bloque 935.424, según datos de Mempool, lo que refleja una reducción abrupta en la potencia de cómputo que sostiene la red.
El retroceso se produjo después de varias semanas con tiempos de bloque extendidos, que llegaron a un promedio de 11,4 minutos, por encima del objetivo de 10 minutos fijado por el protocolo.
La caída de dificultad estuvo precedida por un retroceso de casi 20% en el hashrate global durante el último mes, con un desplome adicional de 11% en la última semana, según el Hashrate Index de Luxor.
Este nivel contrasta con los máximos de octubre, cuando la potencia de cómputo superaba los 1,1ZH/s, y refleja una desconexión masiva de equipos, motivada tanto por la baja del precio de Bitcoin como por los cortes de energía en Estados Unidos provocados por tormentas invernales.
De acuerdo con Luxor, la combinación de un mercado deprimido y tarifas eléctricas elevadas redujo de manera significativa los márgenes de ganancia. En este escenario, el ajuste de dificultad opera como un mecanismo automático que brinda cierto alivio técnico, aunque no alcanza para resolver los problemas estructurales que enfrenta la industria.
Factores financieros y macroeconómicos golpean la minería
El retroceso también estuvo influido por factores macroeconómicos y financieros que presionaron el precio de Bitcoin y redujeron la rentabilidad de los mineros.
La criptomoneda pasó de superar los u$s126.000 en octubre a tocar mínimos cercanos a los u$s60.000 en febrero, en un contexto marcado por rendimientos elevados de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, salidas de capital de los ETF al contado y una migración hacia activos de menor riesgo en los mercados globales.
La presión financiera quedó expuesta en los ingresos por petahash, que se redujeron a la mitad y pasaron de 70 a 35 dólares, según datos de CoinDesk. Esta caída llevó la rentabilidad a mínimos históricos y obligó a muchos operadores con equipos menos eficientes a desconectarse.
El escenario muestra una industria minera en tensión, con márgenes cada vez más ajustados y un nivel de rentabilidad que compromete la continuidad de los modelos más antiguos.
Frente a esta situación, algunos operadores exploran alternativas, como destinar parte de su hardware a proyectos de inteligencia artificial, en busca de nuevas fuentes de ingresos.