La red minera de Bitcoin atraviesa una contracción significativa tras registrar una caída cercana al 20% en el hashrate mensual, acompañada por una reducción relevante de la dificultad desde niveles que recientemente marcaban máximos históricos.
El ajuste negativo de la dificultad fue de 11,16%, hasta 125,86 billones, el mayor retroceso desde la prohibición china de 2021, mientras la potencia estimada pasó de más de 1,1 ZH/s a unos 990 EH/s.
Precios, contexto financiero y una minería que pierde margen
La contracción de la red responde a una combinación adversa de factores económicos y climáticos que impactaron de lleno en la rentabilidad de la minería de Bitcoin durante el último mes.
El precio de Bitcoin cayó más de 45% desde su máximo de octubre y llegó a operar cerca de los 60.000 dólares, presionado por mayores rendimientos y salidas de capital desde sus ETF.
Ese escenario volvió inviables a la mayoría de los equipos, ya que el valor de mercado quedó muy por debajo de los costos operativos necesarios para sostener la actividad minera.
A la presión de precios se sumó una tormenta invernal en Estados Unidos de fines de enero, que obligó a mineros a reducir operaciones de forma abrupta.
Como consecuencia directa, se desconectaron cerca de 200 exahashes por segundo, acelerando la caída del hashrate y forzando un ajuste automático en la dificultad de la red.
Este shock simultáneo golpeó el motor económico de Bitcoin, provocando cierres masivos de operaciones y una pérdida significativa de capacidad de procesamiento distribuido.
La rentabilidad minera, cada vez más ajustada
La presión financiera sobre los mineros continúa elevada debido a ingresos decrecientes y un entorno de precios que dificulta cubrir costos operativos en múltiples explotaciones mineras activas actualmente.
El 2 de febrero el hashprice volvió a tocar 33,31 dólares diarios por petahash, consolidando el deterioro de la principal referencia de ingresos ligada al poder computacional disponible en la red.
La combinación de menor hashrate y precios débiles explica este descenso, ya que ambos factores impactan directamente en la rentabilidad estructural del negocio de minería cripto global.
El costo promedio para producir un Bitcoin se estima entre 70.000 y 80.000 dólares, mientras el precio permaneció por debajo de 63.000 dólares durante las últimas semanas.
Esta diferencia implica vender por debajo del costo productivo, generando pérdidas sostenidas y obligando a varios operadores a evaluar continuidad, optimización tecnológica o cierre definitivo de sus instalaciones.
La caída cercana al 20% en el hashrate refleja justamente estas decisiones empresariales, que evidencian un modelo económico presionado por costos crecientes y volatilidad persistente en el mercado.
Un respiro técnico, pero no definitivo
La reducción del 11% en la dificultad minera facilita temporalmente la producción de bloques, disminuyendo las barreras computacionales y mejorando parcialmente la eficiencia económica para quienes siguen operando.
Este ajuste responde directamente al retroceso del hashrate, que había extendido el tiempo promedio de bloque hasta unos 11,4 minutos dentro del protocolo de consenso.
Para los mineros activos, el cambio supone un alivio transitorio que ayuda a compensar parcialmente el deterioro de ingresos evidenciado en el hashprice mínimo histórico.
Sin embargo, el mercado enfrenta riesgos adicionales vinculados al segmento de derivados cripto, donde liquidaciones superiores a 2.000 millones de dólares elevaron la volatilidad reciente.
Las ventas forzadas derivadas de posiciones apalancadas pueden trasladarse al mercado spot, incrementando la presión bajista y dificultando una estabilización sostenida de precios en el corto plazo.
Este mecanismo puede generar un ciclo adverso donde nuevas caídas activan liquidaciones adicionales, afectando tanto la estabilidad del mercado como la rentabilidad de la industria minera global.
Analistas ubican el umbral económico minero entre 70.000 y 80.000 dólares por Bitcoin, muy por encima de cotizaciones recientes inferiores a 63.000 dólares en el mercado.
Mientras el hashprice no supere los 40 dólares por hora y el precio no recupere niveles clave, el sector minero continuará bajo estrés estructural con riesgo de nuevos cierres operativos.