En medio de un nuevo tramo de debilidad del mercado cripto, Ark Invest volvió a moverse a contramano del consenso. La gestora liderada por Cathie Wood aceleró compras en compañías vinculadas al ecosistema digital y aprovechó la corrección para aumentar exposición a precios de oportunidad.
Las adquisiciones se dieron mientras Bitcoin profundizó su retroceso y llegó a operar por debajo de los u$s75.000, un nivel que reactivó la presión vendedora sobre acciones cripto y activos de riesgo en general. Lejos de retraerse, Ark volvió a aplicar una estrategia que ya resulta familiar para los inversores que siguen sus movimientos.
De acuerdo con las divulgaciones diarias de la firma, Ark destinó cerca de u$s72 millones a acciones vinculadas con criptomonedas a través de sus ETF ARKF, ARKK y ARKW. La lista incluyó exchanges, plataformas financieras y proveedores de infraestructura, en un momento en el que el sentimiento del mercado mostró un claro sesgo defensivo.
La mayor posición correspondió a Robinhood, donde Ark invirtió alrededor de u$s32,7 millones. A eso se sumaron compras por u$s14,6 millones en CoreWeave, una firma clave en infraestructura de alto rendimiento, y u$s9,4 millones en Circle, la empresa detrás del stablecoin USDC.
También aparecieron movimientos relevantes en Bitmine, con una inversión cercana a los u$s6,3 millones, Bullish por u$s6 millones, Block por u$s1,9 millones y Coinbase por u$s1,3 millones. En conjunto, las operaciones reflejaron una toma de riesgo deliberada en un contexto de precios presionados.
Circle, Ethereum y la infraestructura cripto en el radar
La compra de acciones de Circle volvió a captar la atención del mercado. La emisora de USDC quedó expuesta a la volatilidad del sector y sus papeles cayeron cerca de un 8% en la jornada, pero Ark reforzó posición y mostró confianza en el rol que las stablecoins juegan dentro del sistema financiero digital.
Bitmine, por su parte, representó una apuesta más directa al universo Ethereum. La compañía adoptó una estrategia de tesorería vinculada a esa red, en un momento en el que los activos asociados a contratos inteligentes enfrentan un contexto más desafiante.
Bullish y Coinbase completaron el combo de exchanges elegidos por la gestora, en una señal clara de que Ark sigue viendo valor en la infraestructura que sostiene el volumen y la liquidez del mercado cripto, aun cuando los precios de los tokens ajustan.
El telón de fondo no resultó favorable. Bitcoin operó en torno a los u$s78.200 tras rebotar desde mínimos recientes, aunque acumuló una baja semanal cercana al 11%. Ese movimiento arrastró a gran parte del sector y golpeó con fuerza a las acciones vinculadas con criptomonedas.
Sin embargo, para Ark este tipo de correcciones forma parte del ciclo natural del mercado. No es la primera vez que la gestora compra en escenarios similares. A fines de enero, cuando Bitcoin perforó los u$s90.000, la firma ya había destinado más de u$s21 millones a Coinbase, Circle y Bullish.
La lógica se mantiene. Ark prioriza la visión de largo plazo y busca capitalizar episodios de estrés como puntos de entrada, aun cuando la volatilidad domina la escena.
La tesis de Cathie Wood y la diversificación cripto
Cathie Wood defendió en reiteradas oportunidades el rol de Bitcoin como activo disruptivo dentro de los portafolios globales. Según la investigación interna de Ark, las correlaciones históricas de la criptomoneda con acciones, bonos y oro resultan más débiles que las existentes entre esos activos tradicionales.
Ese argumento refuerza la idea de Bitcoin como herramienta de diversificación incluso en entornos complejos. Para la gestora, la infraestructura que rodea al ecosistema cripto mantiene un potencial de crecimiento estructural que trasciende los vaivenes de corto plazo.
Las compras recientes vuelven a poner esa convicción sobre la mesa. Mientras el mercado ajusta expectativas y reduce exposición, Ark redobla la apuesta y refuerza posiciones en empresas que considera clave para la próxima etapa del ecosistema digital.