El efectivo pierde terreno en la vida cotidiana de los argentinos. El celular ya ocupa el lugar que antes tenían los billetes y monedas, y los datos confirman que el cambio dejó de ser una tendencia para convertirse en una realidad cotidiana. Transferencias inmediatas, pagos con QR y billeteras digitales marcan el pulso de una economía que avanza más rápido que el promedio regional hacia un esquema casi totalmente digital.
Según el último Informe sobre Pagos Minoristas del Banco Central, las extracciones de efectivo por cajeros automáticos cayeron un 43,5% interanual. En paralelo, las transferencias inmediatas crecieron más de un 24% y los pagos con QR escalaron un 44%. La combinación refleja un giro profundo en los hábitos de consumo y en la forma en que los argentinos gestionan su dinero.
El 75% de las transferencias inmediatas tuvo como origen o destino una cuenta virtual (CVU), un dato que expone cómo los proveedores no bancarios ganaron centralidad frente a los bancos tradicionales.
Durante diciembre 2025, los envíos de dinero en pesos totalizaron 753 millones de operaciones por $88,7 billones, con subas interanuales cercanas al 25% tanto en cantidades como en montos reales. Incluso las transferencias en moneda extranjera mostraron crecimiento, con más de 2,1 millones de operaciones por u$s3.638 millones.
COELSA, la principal cámara compensadora privada del país, reforzó ese diagnóstico. En todo 2025 se registraron casi 6.000 millones de transferencias inmediatas y más de 714 millones de pagos con QR interoperable, con un fuerte salto en el último cuatrimestre del año.
El QR interoperable, la infraestructura que cambió el juego
Detrás del avance digital aparece un factor estructural clave: la interoperabilidad. El QR interoperable permitió que cuentas bancarias y billeteras virtuales operen bajo un mismo esquema, eliminando inconvenientes y ampliando la adopción.
Solo en diciembre se registraron cerca de 97 millones de pagos con QR interoperable por $2,2 billones. El 98,6% de esas operaciones se inició mediante códigos QR, con una distribución casi equilibrada entre cuentas bancarias (CBU) y cuentas de pago (CVU).
Actualmente, 84 billeteras digitales interoperables y 60 aceptadores de pagos con transferencia están registrados ante el Banco Central. Para COELSA, esa infraestructura sostiene la interacción entre más de 322 millones de cuentas digitales activas.
La caída del efectivo también se refleja en el uso de la tarjeta de débito, históricamente vinculada a la extracción de dinero. En noviembre, las operaciones con débito bajaron un 12% interanual en cantidad y un 14% en montos reales.
A todo esto, las tarjetas de crédito superaron a las de débito, con 184,7 millones de pagos por $10,4 billones. El comercio electrónico explicó casi el 40% de las operaciones, seguido por POS y QR.
Incluso en el transporte público se acelera el cambio. Mientras los viajes con SUBE retrocedieron, los pagos con QR alcanzaron 21,5 millones de viajes en diciembre, principalmente en colectivos y subtes del AMBA.
Preferencias del usuario y el salto cultural
Los datos oficiales coinciden con estudios privados. Un relevamiento de Nuek, la empresa de infraestructura de pagos del Grupo Indra, mostró que el 60% de los argentinos prefiere pagar con transferencias en comercios, frente a solo un 22% que elige efectivo.
"La digitalización se expandió de manera transversal", precisa a iProUP el experto en consumo Gabriel Meloni. "Supermercados, gastronomía, servicios, transporte y comercios de cercanía adoptaron pagos digitales como estándar", enfatiza el analista.
Para Meloni, estos números "reflejan un cambio cultural más profundo que una simple innovación tecnológica".
Ese cambio también se traslada al ahorro. En noviembre, 15 millones de cuentas de pago mantuvieron saldo por $0,6 billones, mientras que los fondos invertidos en FCI de dinero desde billeteras alcanzaron $6,2 billones. En conjunto, representaron el 6,6% de los depósitos privados en pesos.
Integración regional, el próximo desafío
Con el sistema doméstico consolidado, la atención se desplaza hacia la integración regional. El Barómetro Nuek reveló que el 70% de los argentinos estaría dispuesto a usar sus billeteras habituales para transferencias entre países.
Brasil aparece como referencia con Pix, y el desafío ahora pasa por conectar soluciones locales como MODO con esquemas regionales que permitan pagos transfronterizos sin fricción. La idea de que un turista brasileño pague en Argentina con su propia app ya dejó de ser un experimento.
La digitalización convive con señales de estrés financiero. El informe del Banco Central mostró un fuerte aumento de cheques rechazados por falta de fondos. En diciembre se registraron más de 160.000 rechazos, un salto interanual del 93%, mientras que los rechazos por falta de fondos crecieron más del 200%.
Aunque el ECHEQ concentró el 82% de los montos compensados, la suba de la mora refleja un escenario económico más ajustado, donde la tecnología convive con tensiones en la cadena de pagos.
Argentina avanza hacia una economía donde el efectivo pierde sentido práctico. El desafío ya no pasa por adoptar pagos digitales, sino por sostener la infraestructura, ampliar la integración regional y administrar los riesgos financieros que emergen en un sistema cada vez más veloz y conectado.