Los datos más relevantes confirman que el mercado cripto atraviesa una corrección de mayor alcance. En los últimos siete días, la capitalización total cayó cerca de 13% y se ubicó en u$s2,59 billones, tras haber tocado un piso en u$s2,52 billones.

El nivel actual queda apenas u$s0,1 billones por encima del mínimo de abril del año pasado, una referencia técnica clave. La señal no es menor: la baja llegó después de un período de consolidación, un patrón que suele anticipar tendencias bajistas más prolongadas.

Aun así, la zona actual coincide con el antiguo techo de 2021–2024, que en 2025 pasó a funcionar como soporte, lo que abre la puerta a una pulseada extendida dentro del rango u$s2,3–2,7 billones.

Bitcoin, termómetro del mercado, opera en torno a los u$s79.000, luego de haber perforado intradiariamente los u$s75.000. El rebote se dio desde la misma zona que en abril había activado compras oportunistas, pero el sesgo es frágil.

El dato técnico relevante es el fracaso del intento de consolidación por encima de la media móvil de 50 días, tras lo cual reapareció la presión vendedora. Bajo este marco, el escenario central que empieza a ganar peso es una extensión de la corrección hacia la zona de u$s50.000 en un horizonte de uno a dos meses.

El desempeño mensual refuerza la lectura de debilidad. En enero, Bitcoin cayó 11% hasta los u$s78.000, acumulando bajas desde octubre. No se observaban cuatro meses consecutivos de caídas desde el período octubre 2018-enero 2019.

Aquella secuencia fue seguida por un rally significativo, lo que introduce un matiz estacional: históricamente, febrero es el mejor mes del año para BTC.

En los últimos 15 años cerró al alza en 11 oportunidades, con una suba promedio de 27,6%, frente a una baja promedio de 19,5% en los años negativos. El dato no invalida la tendencia, pero sí explica por qué el mercado empieza a dudar entre continuidad bajista y rebote técnico.

El flujo de fondos aporta otra señal clara. En enero, los inversores retiraron u$s1.600 millones de los ETF spot de Bitcoin en Estados Unidos, una contracción mensual del 2,8%. Las salidas ya suman casi u$s6.200 millones en tres meses consecutivos, un récord desde el lanzamiento de estos vehículos.

En paralelo, los ETF spot de Ethereum registraron rescates por u$s360 millones en enero y u$s2.400 millones en los últimos tres meses. La excepción fue Solana: sus ETF captaron u$s100 millones, aunque en una escala todavía marginal frente al resto del mercado.

Del lado de la oferta, la tasa de hash de Bitcoin cayó 12% en los últimos cuatro meses, según Glassnode, marcando la corrección más fuerte desde 2021, cuando China prohibió la minería.

A esto se suma un cambio estratégico en el sector: Bit Digital anunció que abandonará por completo la minería de Bitcoin para concentrarse en Ethereum e iniciativas vinculadas a inteligencia artificial.

En paralelo, el costo promedio de minar un BTC alcanzó en enero los u$s74.300, de acuerdo con Capriole Investments. Si bien los grandes jugadores mantienen margen, la presión sobre operadores más chicos eleva el riesgo de capitulación y ventas forzadas para cubrir costos.

En contraste con la debilidad del mercado, el negocio de las stablecoins muestra una fortaleza notable. Según la auditora BDO, Tether ganó más de u$s10.000 millones en 2025, con reservas excedentes por u$s6.300 millones.

Durante el año emitió cerca de 50.000 millones de USDT, llevando la emisión total a más de 186.000 millones de tokens. El dato funciona como recordatorio: aun en fase correctiva, la infraestructura cripto sigue expandiéndose, aunque el precio de los activos vuelva –por ahora– a niveles que el mercado creía superados.

Bitcoin bajo presión: menor liquidez y flujos institucionales en pausa

Paula Chaves, analista de mercados de HFM, dice a iProUP que, el mercado cripto entró en modo venta después de un período prolongado de optimismo.

Y que el giro no responde a un evento puntual, "sino a un reajuste del riesgo en un contexto donde la volatilidad global aumentó y los inversores comenzaron a ser más selectivos".

Para la experta, uno de los primeros cambios se dio en el comportamiento de los mercados en general: "El aumento de la volatilidad en las materias primas refleja expectativas más inciertas sobre inflación, tasas de interés y políticas económicas".

"Cuando este tipo de movimientos se intensifica, los inversores tienden a reducir exposición de manera transversal. En ese escenario, las criptomonedas suelen verse afectadas porque dependen en gran medida de la liquidez y del apetito por riesgo", dice la experta.

A esto se suma un segundo elemento estructural importante: "La concentración de tenencias; Cerca del 10% de los bitcoins en circulación está en manos de MicroStrategy y de los ETF spot de Bitcoin en Estados Unidos, que hoy representan la principal vía de acceso para muchos inversores tradicionales".

Según Chaves, "el precio promedio de compra de estos actores se ubica por encima del nivel actual, lo que implica pérdidas no realizadas significativas. Aunque no hay señales de ventas forzadas, esta situación aumenta la sensibilidad del mercado y hace que cada caída adicional genere mayor cautela".

El tercer factor clave, advierte la estratega, fue el enfriamiento de los flujos hacia los ETF.

"Durante las fases alcistas, la demanda institucional actúa como un amortiguador de las correcciones. Cuando esa demanda pierde fuerza, el mercado queda más expuesto a ajustes rápidos, especialmente por la dinámica de derivados y niveles técnicos que se activan en cascada", comenta.

En cuarto lugar, reaparecen, en momentos de corrección, riesgos de largo plazo que suelen quedar en segundo plano durante las subidas.

"Entre ellos, el debate sobre la computación cuántica y sus implicaciones futuras para Bitcoin. No es un riesgo inmediato ni determinante hoy, pero contribuye a una percepción más prudente cuando el mercado ya está bajo presión", sostiene.

Desde el análisis técnico, Chaves un quinto factor. niveles que el mercado observa con atención. Asegura que la zona cercana a los u$s74.000 funciona como un soporte relevante. Si ese nivel se pierde de forma clara, podría abrirse la puerta a un retroceso más profundo, incluso hacia precios vistos en abril de 2025.

"Mientras se mantenga, el movimiento actual puede interpretarse como una fase de ajuste y acumulación, más que como un cambio estructural de largo plazo", dice la analista.

Bitcoin replica el patrón bajista de 2022 y mira u$s74.000

El analista de mercados Iván Bolé plantea en charla con este medio que se cumplió el análisis técnico que se venía perfilando desde el 10 de octubre. "Con el diario del lunes, hoy es claro que el 6 de octubre marcó el pico y el inicio de una corrección bajista importante", dice el experto.

A partir de allí, según Bolé, se sucedieron señales técnicas claras: "La pérdida de la EMA55 semanal, varios cierres por debajo de ese nivel y, finalmente, la ruptura de la diagonal alcista que venía desde 2023", asegura.

Luego se dio un rebote clásicamente bajista en zigzag, idéntico al de 2022, "que llevó al precio a visitar nuevamente la EMA55 semanal solo para caer con fuerza".

La evolución de Bitcoin según el análisis técnico: puede retroceder hasta u$s60.000 (gentileza Iván Bolé)

"Esa caída, que se produjo este fin de semana, fue consecuencia directa de no haber podido superar ese nivel cuando el precio tocó los u$s97.950. No hay sorpresas ni noticias detonantes: todas las cartas estaban sobre la mesa. No hay un evento con nombre y apellido, aunque las redes hayan salido a buscar uno", dijo el especialista.

Bolé recuerda explica que en el gráfico semanal, el precio de Bitcoin, tras un pico extraordinario en u$s126.500, inicia un proceso correctivo importante, yendo a buscar –de manera previsible en marcos temporales amplios– el mínimo anterior.

"Ese mínimo se ubica claramente en la zona de u$s73.800-74.000, nivel que fue pico en 2024 y luego actuó como soporte durante la caída brutal de abril de 2025, en el contexto de la "guerra de tarifas". En este momento, técnicamente, el precio se encuentra exactamente en ese nivel", asegura el experto.

A partir de aquí se abren los escenarios marcados en verde, naranja y rojo, que representan los posibles niveles de soporte, definidos por antiguos picos de precio y zonas de alto interés por volumen.

Básicamente, el precio tiene una "chance" de girar al alza en este nivel. Pero, aun si eso ocurriera, no sería garantía de una reversión alcista, sino apenas un rebote bajista que podría ser rechazado más adelante, habilitando nuevas caídas.

¿La razón? Así como una estructura impulsiva requiere un desarrollo completo, con punto de inflexión y agotamiento en euforia –como ocurrió en los u$s126.500–, el proceso correctivo responde a una lógica similar, aunque tradicionalmente se manifiesta en tres grandes movimientos.

"Lo que hoy se advierte es que apenas estaríamos al final –o próximos al final– del primer movimiento correctivo", asegura el experto.

Bolé concluye que el precio puede no encontrar compradores y ni siquiera ofrecer un rebote decente en la zona de u$s74.000.

"Si eso ocurriera, los soportes históricos se ubicarían primero en el rango de u$s69.000-60.000 y, en una instancia posterior, en la zona de u$s52.000-49.000", dice.

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