El crecimiento acelerado de las stablecoins abre un nuevo frente de fricción entre el ecosistema cripto y la banca tradicional. Un informe de Standard Chartered advirtió que, si su adopción continúa acelerándose, los depósitos bancarios podrían sufrir una salida masiva de fondos.
El documento, elaborado por el área de investigación de activos digitales del banco, estima que la salida de fondos podría equivaler a un tercio del valor total del mercado de stablecoins, que hoy supera los u$s300.000 millones.
El impacto sería especialmente fuerte en las instituciones financieras medianas, que no tienen al alcance nacional de los grandes bancos y son más dependientes de los depósitos. Mientras que los grandes bancos de inversión tendrían un margen de resistencia mayor gracias a la diversificación de sus negocios.
El punto más sensible para las entidades es el margen de interés neto (NIM), que mide la diferencia entre lo que cobran y lo que pagan por intereses. Según Geoff Kendrick, responsable del análisis, cada dólar que migra hacia las stablecoins erosiona la capacidad de los bancos de generar ingresos por la diferencia entre intereses cobrados y pagados.
La discusión suma tensión a un escenario regulatorio trabado. La Ley CLARITY, que busca limitar el pago de intereses sobre las tenencias de stablecoins, sigue demorada en el Congreso estadounidense.
Sin embargo, no todos comparten esta visión. Para Jeremy Allaire, CEO de Circle -una de las principales emisoras de stablecoins-, los temores de corridas bancarias son exagrados.
Las stablecoins sufren la mayor salida en meses
En medio del debate y las adevertencias por su avance acelerado, las stablecoins registraron retiros por u$s7.000 millones en una semana, la mayor fuga desde el inicio del último ciclo alcista.
En ese escenario, la capitalización total de estas monedas digitales pasó de u$s162.000 millones a u$s155.000 millones, y la tendencia también se observa en otras redes.
El retroceso en la oferta circulante de activos como USDT, USDC y DAI refleja un cambio en el comportamiento de los grandes inversores.
La caída coincide con la baja de Bitcoin y otros activos digitales, y los analistas advierten que se trata de una señal negativa para el ecosistema, ya que las stablecoins funcionan como refugio de liquidez y puente para las operaciones en el mercado.
Además, el fenómeno resulta llamativo porque contrasta con el crecimiento que las stablecoins tuvieron en 2025, cuando el volumen de transacciones on-chain alcanzó los u$s4 billones anualizados, un incremento de 83% respecto al período anterior.
Esa expansión consolidó a estos activos digitales como una infraestructura clave de liquidación global, utilizadas tanto por traders como por empresas en operaciones internacionales.