En el complejo mundo de las finanzas, el peor enemigo del inversor no suele ser la inflación o el tipo de cambio, sino su propio cerebro. Así lo reflejó recientemente Ariel Sbdar, CEO de Cocos y referente indiscutido del ecosistema inversor, en una reflexión que toca una fibra sensible: el sesgo de recuperación.

Dicho de manera sencilla, el inversor promedio tiende a "enamorarse" de una mala decisión. Si compró un activo y este bajó de precio, su mente se bloquea bajo una premisa peligrosa: "No vendo hasta que recupere lo que puse".

Para Sbdar, este es el error fundamental que diferencia a un ahorrista de un inversor profesional.

La trampa de querer salir hecho

La reflexión de Sbdar apunta directamente al costo de oportunidad.

Al esperar a que un activo "vuelva" al precio de compra inicial para no asumir la pérdida, el inversor queda inmovilizado en una posición perdedora mientras otras oportunidades pasan de largo.

"Al mercado no le importa a qué precio compraste vos". El valor de un activo hoy depende de sus fundamentos presentes y futuros, no de tu historial personal. Si los fundamentos de una empresa cambiaron para mal, quedarse esperando el milagro para "salir hecho" es, en realidad, seguir perdiendo plata cada día que ese capital no está rindiendo en un lugar mejor.

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En qué conviene rotar hoy: el dilema pesos vs. dólares

Para Sbdar, la clave para profesionalizar la cartera es la objetividad fría. Si hoy tuvieras el capital líquido, ¿volverías a comprar ese activo que tenés en rojo? Si la respuesta es no, es momento de mirar dónde están las ganancias reales este año.

Esta diferencia de 10 puntos es el ejemplo perfecto de por qué no hay que quedarse quieto: "El plazo fijo es regalarle plata al banco", advirtió el experto, sugiriendo que las letras son hoy la herramienta más potente para los pesos líquidos.

El consejo final para profesionalizar el bolsillo

Aceptar una pérdida del 10% hoy para ganar un 20% en otro activo mañana es una victoria financiera, aunque el ego sienta que fue una derrota. En el mercado de 2026, la selectividad y la capacidad de soltar activos "vencidos" serán los factores que diferencien a un ahorrista de un inversor exitoso.

La recomendación es clara: no esperes a "salir hecho". Rotá tu capital hacia donde el mercado está dando señales de crecimiento real, ya sea en la solidez de las ON o en el rendimiento real de las LECAP.

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