El cierre de 2025 dejó una lista de ganadores contundentes para quienes apostaron a los Certificados de Depósito Argentinos (CEDEAR). El podio de diciembre fue liderado por Micron Technology, con un impresionante +43,14%, seguido por la minera de Bitcoin Hut 8 (+36,41%) y la firma de consumo Abercrombie (+34,06%).
Sin embargo, detrás de estos números deslumbrantes se esconde un desafío técnico que el inversor minorista suele ignorar: el riesgo de liquidez.
CEDEARs que la rompieron en diciembre (Seeking Alpha)
Invertir en los activos con mejor rendimiento suele ser la tentación inmediata de cualquier ahorrista, pero el riesgo de no poder salir a tiempo o de convalidar precios desfasados al vender es una realidad latente.
"No hay que dejarse llevar solo por el rendimiento: si no podés realizarlo, vale tan poco como haber perdido todo", advierte el economista Eric Paniagua en diálogo con iProUP.
Para el experto, la recomendación de oro es comprar papeles que se muevan de forma constante y que todos los días tengan operaciones sin "lags" o demoras.
En el mercado local, esto separa a los activos de alta rotación de aquellos "exóticos" que, aunque prometen ganancias extraordinarias en los papeles, pueden convertirse en una trampa al momento de querer realizar la ganancia.
El dilema de la liquidez en el mercado local
Esta preocupación por la profundidad del mercado es compartida por los principales actores de la City.
Paulino Seoane, Head of Investment Ideas en Balanz, explica a iProUP que "la liquidez siempre es importante y es un riesgo adicional invertir en papeles de baja liquidez, ya que no siempre se consiguen buenos precios de entrada o salida".
Para Seoane, la clave para el inversor no especialista es la simplicidad y el volumen.
"Sugerimos siempre invertir en acciones o índices conocidos con volumen diario importante; esto asegura que los precios son razonables y el spread entre compra y venta siempre es bajo", subraya.
En un mercado como el argentino, la diferencia entre la punta compradora y vendedora puede comerse gran parte de la rentabilidad si el activo es poco operado.
Christian Ranallo, de Ranallo Advisors, matiza este punto señalando a iProUP que los CEDEAR líderes suelen contar con un market maker (formador de mercado).
Esto garantiza que, incluso en días de alta volatilidad, existan puntas con un margen de entre el 1% y el 1,5% como máximo, permitiendo que el inversor entre y salga con relativa fluidez de sus posiciones.
Minería, Cripto y Metales: el binomio del rendimiento
El ranking de los que más rindieron en diciembre muestra una fuerte presencia de activos vinculados a las materias primas (como el cobre) y las criptomonedas.
Empresas como Hecla Mining (+25,93%) y Coeur d'Alene Mines (+21,50%) reflejan un año donde los metales fueron protagonistas indiscutidos.
Según un informe técnico de IOLcal que accedió iProUP, el oro y la plata marcaron máximos históricos durante 2025, impulsados por la demanda de minerales estratégicos.
Por otro lado, el "factor cripto" se consolidó a través de Hut 8 y Strategy (MSTR). Ranallo explica que MSTR actúa como una apuesta apalancada: "Cuando sube el bitcoin sube más de lo que sube, y cuando baja el bitcoin baja más de lo que baja".
Esta dinámica atrajo a mucha gente que, tras ver bajas grandes hacia el final del año, "quiso atajar el cuchillo cayendo", elevando el volumen operativo.
Sin embargo, ante la volatilidad extrema de estas empresas, Seoane aporta una alternativa más directa y segura para el ahorrista local. Considera que firmas como MSTR son "apuestas un poco más sofisticadas porque pueden tener grandes bajas o subas más allá de lo que ocurre en el Bitcoin".
Para el público general, sugiere una opción con menor riesgo de gestión corporativa: "Para inversores no especialistas en el área, sugerimos invertir en el IBIT, que es el CEDEAR que copia al Bitcoin 1:1", sentencia el estratega de Balanz.
De esta manera, el inversor puede capturar el movimiento de la criptomoneda más importante del mundo sin depender del nivel de endeudamiento o de la administración de una empresa específica.
Guía para el 2026: cómo armar la cartera de u$s1.000
Para un ahorrista que decide comenzar el año con una inversión inicial de u$s1.000, el consejo de la City es buscar diversificación inmediata.
Seoane es pragmático al respecto: "Con u$s1.000 lo mejor sería directamente apuntar al índice SPY, que diversifica directamente en las 500 compañías más grandes de Estados Unidos".
Desde una óptica más segmentada, Paniagua propone una estructura equilibrada para un perfil con tolerancia al riesgo. Su cartera "ideal" para arrancar 2026 se compone de un 40% en tecnología, 25% en energía, 20% en consumo masivo y un 10% en activos vinculados a cripto vía CEDEAR, dejando un 5% en liquidez para aprovechar oportunidades de corto plazo.
Paniagua también sugiere que los perfiles más conservadores deberían mirar hacia el sector Salud, considerándolo una buena opción defensiva.
El objetivo es capturar la tendencia de fondo de la Inteligencia Artificial (IA) pero balancear el portafolio con sectores que presenten una demanda inelástica ante posibles correcciones del mercado.
El factor IA y la selectividad necesaria
Mirando hacia adelante, el informe Perspectivas 2026 de IOL advierte que, si bien el mercado internacional está impulsado por el crecimiento de los resultados corporativos, las valuaciones son elevadas, con un ratio P/E del S&P 500 en torno a 29x.
Esto obliga a una selectividad quirúrgica, buscando sectores con flujos de caja sólidos como el financiero o el tecnológico de infraestructura.
Seoane coincide en que el 2026 será un año de "consolidación de algunas tecnologías y el abandono de otras".
Según el Head de Balanz, compañías como Google presentan una ventaja estratégica por su integración vertical: "Diseño de chips, modelos de entrenamiento y acceso a los datos la convierten hoy en la segunda compañía más valiosa del planeta, a punto de desplazar a NVDA".
Además de los gigantes, Seoane identifica que la industria de la IA beneficiará a sectores periféricos. "Todo lo que sea diseño de chips, servers, acceso y provisión de energía, fundidoras de chips, etcétera serán los sectores favorecidos".
Esta visión sugiere que el inversor exitoso de 2026 será aquel que sepa ver más allá de la "interfaz" de la IA y apueste a los fierros que la sostienen.
Así, el éxito del inversor en 2026 no se medirá solo por haber elegido el CEDEAR que más subió en el mes, sino por haber construido una cartera líquida y resistente. En un mercado que juega en máximos históricos y donde la IA entra en su fase de especialización, la capacidad de entrar y salir a precios razonables será, más que nunca, el verdadero diferencial entre un ahorrista y un inversor profesional.