El rally del oro y la lateralización de Bitcoin cuentan una historia que incomoda a la narrativa dominante del mercado cripto. En un contexto en el que el metal precioso marca nuevos máximos históricos (u$s5.100), BTC permanece atrapado en un rango estrecho (u$s89.000), lejos de exhibir el comportamiento que cabría esperar si el mundo estuviera atravesando un proceso generalizado de pérdida de valor de las monedas.

Pero un mensaje desde EE.UU. puede aliviar el mercado cripto y sacar a Bitcoin de su letargo.

Bitcoin vs. oro: las claves

La divergencia no es menor. Históricamente, los episodios de desconfianza monetaria se han reflejado de manera transversal en los activos: los inversores se desprenden de los bonos, las tasas reales se disparan y los refugios alternativos capturan flujos de forma simultánea.

Nada de eso ocurre hoy. El mercado de renta fija –el más grande y sofisticado del sistema financiero global– opera con relativa calma, aunque con la mirada fija en Japón, una señal difícil de conciliar con la tesis del Great Debasement que desde hace años alimenta buena parte del discurso cripto sobre la devaluación continua del dólar.

El avance del oro responde a factores más específicos y menos universales de lo que suele sugerirse:

Ese mismo flujo no se replica en el mercado cripto. Bitcoin no es un activo de reserva para bancos centrales ni ocupa un lugar relevante en carteras conservadoras asiáticas.

La competencia entre Bitcoin y el oro

Su adopción sigue concentrada en inversores financieros, fondos y traders que evalúan rendimientos relativos, volatilidad y, sobre todo, costo de oportunidad. En un escenario de tasas reales positivas en Estados Unidos, ese costo volvió a ser un factor clave.

Lejos de confirmar la tesis del "oro digital", Bitcoin atraviesa una etapa de maduración. Su comportamiento se asemeja cada vez más al de un instrumento financiero sensible a la liquidez global y al apetito por riesgo, y menos al de un refugio automático frente a tensiones monetarias.

En otras palabras, BTC ya no reacciona solo a la narrativa, sino al pricing.

Oro y Bitcoin: qué pasa con los precios

Carolina Gama, Country Manager de Bitget para Argentina, remarca a iProUP que el fuerte rally del oro y la plata responde principalmente a la búsqueda de refugio ante la elevada incertidumbre macroeconómica global.

"Entre los factores que sostienen la demanda por metales preciosos, se destacan el riesgo de un nuevo shutdown del gobierno de EE.UU., las tensiones fiscales y la expectativa de un giro más dovish por parte de la Reserva Federal que anuncia su decisión este miércoles", señala Gama, en relación a una posible nueva baja de tasas.

En contraste, sostiene que Bitcoin muestra en el corto plazo un comportamiento más alineado con los activos de riesgo que con el rol de "oro digital". Según Gama, la principal diferencia radica en su mayor sensibilidad a la liquidez global y al apetito por riesgo, lo que explica su desempeño más lateral frente al avance de los metales preciosos.

Y agrega que en las últimas semanas se observó una desaceleración en los flujos hacia productos vinculados a Bitcoin, especialmente tras el fuerte rally de comienzos de año.

"Parte de los inversores optó por tomar ganancias y rotar hacia activos más defensivos, mientras que otros prefirieron reducir exposición a la espera de mayor claridad sobre la política de la Fed", señala la experta, y asegura que "aun así, los flujos estructurales son positivos en el mediano plazo, con interés sostenido de inversores institucionales, aunque con un ritmo más moderado".

Para Gama, la corrección de Bitcoin no responde a un solo factor: "Toma de ganancias tras subas acumuladas, fortalecimiento del dólar y entorno macro más cauteloso. Desde el punto de vista técnico, no logró sostener niveles clave por encima de sus medias móviles de mediano y largo plazo, lo que activó presión vendedora adicional y aumentó la volatilidad", indica.

Por último, cree que la reunión de la Fed será clave y anticipa dos escenarios:

Oro y plata absorben la demanda de refugio y Bitcoin queda al margen

Paula Chaves, analista de mercados de HFM, expone el contraste actual y asegura que "no es casual". La experta plantea que, mientras el oro y la plata alcanzan nuevos máximos históricos, Bitcoin atraviesa una fase de consolidación con sesgo correctivo.

"Lejos de ser una anomalía, esta divergencia refleja con precisión el momento del ciclo macroeconómico y la forma en que el capital está reorganizando sus prioridades", plantea.

Para Chaves, los metales preciosos capturan el clima actual de incertidumbre global. "Tensiones geopolíticas persistentes, ruido político, debilidad del dólar y expectativas de condiciones financieras menos restrictivas reforzaron su papel como activos de resguardo".

En el caso del oro, su función histórica como refugio vuelve a imponerse. "En la plata se suma una demanda estructural vinculada a tecnología, energía e infraestructura, lo que amplifica los movimientos en un mercado más pequeño y sensible a los flujos", dice Chaves.

Bitcoin, en tanto, se está comportando más como un activo de riesgo que como un refugio pleno. Según la experta, "tras un rally significativo en meses previos, el mercado entró en una etapa de toma de utilidades y pérdida de momentum".

"Esta dinámica se refleja con claridad en los flujos institucionales: los ETF spot de Bitcoin registraron salidas netas muy relevantes en enero, con cifras cercanas a u$s1.300 millones en una sola semana, el mayor retiro semanal en casi un año", advierte. Y recuerda que en algunos tramos, las estimaciones incluso superaron los 1,2 a 1,4 mil millones, una señal clara de liquidez saliendo de productos regulados.

Este comportamiento sugiere una rotación temporal hacia activos considerados más defensivos, así como toma de ganancias tras el ciclo previo y una mayor aversión al riesgo en el corto plazo.

"El contraste con los fuertes inflows observados meses atrás muestra que el sentimiento institucional se volvió más cauto en enero. En paralelo, la actividad del mercado minorista y los flujos directos en el ecosistema cripto también evidencian presión vendedora, aunque con mayor volatilidad y menor consistencia", agrega.

La clave detrás de esta divergencia sigue siendo la liquidez y la percepción de riesgo. "Cuando la incertidumbre macro aumenta, el mercado tiende a priorizar activos reales consolidados. Bitcoin mantiene una beta elevada, lo que implica que amplifica los cambios en el apetito por riesgo: se beneficia cuando la liquidez fluye, pero ajusta cuando los flujos se repliegan", desliza Chaves.

La atención ahora se concentra en la política monetaria. Según Chaves, más allá de que la Fed mantenga las tasas sin cambios, el mensaje de Jerome Powell será determinante: un tono más flexible puede reactivar el interés por activos de riesgo y ofrecer alivio al mercado cripto. Uno más restrictivo reforzaría la prudencia y puede prolongar la fase lateral.

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