En la mañana de este lunes 26 de enero, la onza de oro marcó un nuevo récord cuando superó por primera vez en su historia los u$s5.000, como reflejo de un fuerte movimiento hacia el metal precioso como refugio en un contexto de tensiones económicas y geopolíticas.
La suba incluye un avance de más de u$s650 en lo que va de enero y representa uno de los saltos más significativos desde el pánico financiero que protagonizó el mercado en marzo de 2020.
Por otro lado, el ecosistema cripto está en alerta porque mientras el oro sube, el precio de Bitcoin (BTC) baja, ya que según los datos de la pizarra de Binance, la criptomoneda cotiza en los u$s87.637, con una baja del 5,74% en la última semana.
El oro marcó un nuevo récord
Se debe comprender que la cotización del oro no sólo superó la barrera simbólica de u$s5.000, sino que llegó a picos por encima de los u$s5.100 durante las operaciones del último lunes de enero.
Este récord fue impulsado por una intensa demanda de activos considerados seguros ante el aumento de la incertidumbre global.
Por su parte, los analistas apuntan a varios factores convergentes detrás de este récord histórico:
- Tensiones geopolíticas y riesgos comerciales, como amenazas de aranceles extremos entre Estados Unidos, Canadá y China.
- Temores sobre un posible cierre parcial del gobierno de EE. UU., una situación que suele impactar negativamente en la confianza de los mercados.
- Un dólar estadounidense debilitado y tasas reales bajas, que reducen el atractivo de activos sin rendimiento como bonos tradicionales.
- Compras continuas por parte de bancos centrales, especialmente en Asia, reforzando la demanda física del metal.
¿Cripto en alerta?
Por otro lado, el avance del oro encendió el alerta entre inversores y operadores del mercado de criptomonedas, debido a que el precio de BTC volvió a caer por debajo de los u$s90.000.
Según el análisis de distintos expertos, esta migración de capital hacia activos más tradicionales podría indicar un cambio en la percepción del riesgo global, el cual podría afectar indirectamente al ecosistema cripto.
Se debe comprender que el récord del oro no es sólo un número, sino un indicador de desconfianza en el sistema financiero tradicional, lo que históricamente anticipó períodos de mayor aversión al riesgo en activos más volátiles, como Bitcoin u otras criptomonedas.
Según esa lectura, cuando los inversores desplazan capital primero a activos refugio tradicionales como el oro, las criptomonedas tienden a reaccionar con retraso, ajustándose al nuevo contexto global antes de encontrar un nuevo equilibrio.
En esta línea, Carolina Gama, Country Manager de Bitget, explica a iProUP que el Bitcoin sube alrededor de un 1% y se negocia en la zona de los u$s88.000, tras la corrección registrada durante el fin de semana.
"El movimiento se da en un contexto de cautela global, con los inversores siguiendo de cerca el riesgo de un nuevo cierre del gobierno de Estados Unidos y una semana considerada decisiva para los mercados, marcada por la reunión de la Reserva Federal el miércoles, que podría definir si habrá o no un nuevo cambio en la tasa de interés estadounidense", sostiene Gama.
Desde el punto de vista técnico, explica la ejecutiva, el BTC ensaya una posible ruptura en el corto plazo, con la mira puesta en la región psicológica de la cifra de los u$s90.000.
Por otro lado, el Índice de Fuerza Relativa (RSI) en el gráfico diario subió a 40, lo que indica un intento de los compradores por sostener niveles clave de soporte.
"Un avance del RSI por encima de la línea media podría señalar una transición gradual de un sesgo bajista hacia un escenario más constructivo", añade Gama.
Aun así, la ejecutiva sentencia que el activo continúa cotizando por debajo de las principales medias móviles, la EMA de 50 días, en u$s91.470; la de 100 días, en u$s94.933; y la de 200 días, en u$s98.628, lo que refuerza que la presión vendedora aún no fue completamente superada.