Levantar capital en América Latina es caro, lento y excluyente. Emitir deuda (como obligaciones negociables) o acciones por montos medios –de entre u$s30 y u$s50 millones– puede costar hasta 7% del total recaudado, demandar varios meses de trámites y dejar a las empresas expuestas a un riesgo reputacional si la operación fracasa. Ese combo explica por qué el mercado de capitales regional es chico, poco profundo y dominado por pocos jugadores.

Un nuevo informe de inclusión de mercados de Latinoamérica, elaborado por Bitfinex Securities, pone números concretos sobre el problema y plantea una alternativa que empieza a ganar terreno: la tokenización de instrumentos financieros.

Según el documento, la región no sufre falta de ahorro ni de interés inversor, sino lo que define como una "latencia de liquidez": fricciones estructurales que encarecen y ralentizan el acceso al capital, desde la burocracia regulatoria hasta los costos de intermediación y la baja participación del inversor minorista.

Tokenización: ventajas para las empresas

Uno de los puntos centrales del informe es el impacto económico en los procesos de financiamiento. Mientras que una emisión tradicional en América Latina puede insumir comisiones promedio del 7%, los valores tokenizados permiten reducir ese costo a un rango de 2% a 4%, con esquemas de honorarios más ligados al éxito de la colocación.

"La oferta pública requiere una gran inversión antes de recaudar un solo dólar, lo que se traduce en altos costos iniciales y procesos largos y detallados", explica Renato Campos, fundador de Greyhound Trading en Chile.

La tokenización apunta justamente a atacar ese cuello de botella: menos intermediarios y procesos digitales de punta a punta, con liquidación casi inmediata, lo que reduce costos legales, administrativos y operativos.

Además del ahorro económico, está el factor tiempo: una emisión tradicional demora varios meses, mientras que un proceso tokenizado puede completarse en 60 a 90 días, habilitando un acceso mucho más ágil al financiamiento.

A esto se suma un cambio estructural en la base inversora. Al permitir la inyección fraccionada, operación 24/7 y liquidación casi en tiempo real, los instrumentos tokenizados amplían el universo de potenciales compradores, más allá de bancos e inversores institucionales.

"La asignación genuinamente eficiente del capital no es solo un concepto económico, es un bien social que podría ser transformador si se aplica a América Latina", sostiene el informe de Bitfinex Securities.

Tokenización: oportunidades y riesgos en Argentina

El caso argentino ocupa un lugar central del análisis. El mercado de capitales está fragmentado, es de baja profundidad y muy concentrado en instrumentos de corto plazo. También refuerza que el principal obstáculo para el financiamiento no siempre es la empresa, sino el contexto macro.

"Aun cuando una compañía presenta fundamentos sólidos, la percepción del riesgo soberano tiende a incrementar el costo de financiamiento o a eliminar el interés de determinados inversionistas", advierte Martín Mazza, director de MM Investments.

Sin embargo, también aparecen señales positivas. La Comisión Nacional de Valores (CNV) avanzó con un sandbox regulatorio y un marco inicial para la tokenización de activos del mundo real, como fideicomisos financieros y fondos cerrados, lo que abre la puerta a nuevas estructuras de financiamiento digital.

Para Eric Paniagua, fundador de Dekadrak Venture Capital, el problema no es solo el costo de entrada: "Los principales costos que enfrenta un recaudador de fondos son el asesoramiento legal y el coordinador de la colocación, pero los costos de mantenimiento son aún más onerosos".

El informe es claro en un punto clave: la tokenización no reemplaza a los fundamentals. No convierte malos activos en buenos ni elimina el riesgo macro, pero sí moderniza la infraestructura financiera, reduce fricciones y mejora la eficiencia del mercado. En un contexto en que América Latina logró digitalizar pagos, banca y consumo, pero no el financiamiento productivo, la modalidad aparece como el próximo paso lógico.

Con el mercado global de security tokens proyectado a crecer entre 45 y 75 veces hacia 2030, Bitfinex Securities plantea que la región tiene la oportunidad de usar la tecnología para saltar etapas y abaratar el acceso al capital corporativo. La ventana está abierta. La pregunta ya no es si puede reducir costos, sino qué países lograrán convertirla en una política de mercado y no en una rareza regulatoria.

Una puerta de acceso al capital para pymes y empresas medianas

Paula Chaves, analista de mercados de HFM, afirma a iProUP que la tokenización en América Latina no avanza como una promesa abstracta, sino como una respuesta funcional a problemas estructurales de la región.

La estratega resalta que, en economías marcadas por inflación, mercados de capital poco profundos y acceso limitado al financiamiento, convertir activos reales en instrumentos digitales negociables empieza a verse menos como innovación y más como necesidad.

Desde el punto de vista macroeconómico, el impacto potencial sobre las economías emergentes es significativo, asegura la experta, quien advierte: "La tokenización permite ampliar la base de inversionistas, fraccionar activos tradicionalmente ilíquidos y mejorar la eficiencia del mercado".

Chaves sostiene que en regiones en las que una parte importante de la población no accede al sistema bancario tradicional, pero sí a infraestructura digital, estos instrumentos pueden acelerar la inclusión financiera y atraer capital local e internacional. "No es casual que los mercados latinoamericanos muestren uno de los crecimientos más dinámicos en activos digitales: la tecnología responde a una demanda real", completa.

Señala que América Latina dependió históricamente de un sistema financiero concentrado, con poca oferta de instrumentos y altos costos de emisión. Al reducir intermediarios y automatizar procesos, los activos tokenizados disminuyen fricciones operativas y hacen viable mercados secundarios más eficientes. "Esto no solo mejora la liquidez, sino que también reduce el riesgo percibido", dice Chaves en línea con lo que plantea Bitfinex.

Así, al ampliar el pool de financiamiento y reducir costos administrativos, el costo de capital tiende a bajar, algo particularmente relevante para Pymes y empresas medianas, que hoy enfrentan mayores restricciones, concluye la experta.

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